Conflitos obreiros e Folga Xeral de 1903 na Coruña: a figura de María Manuela Vázquez Mejuto “La Morenita” (III)

O día 12 de febreiro de 1903 ten finalmente lugar a xornada de Paro Xeral impulsada pola Sociedade de Metalúrxicos e apoiada pola totalidade das sociedades obreiras coruñesas, como temos visto nas anteriores entradas: Conflitos obreiros e Folga Xeral de 1903 na Coruña: a figura de María Manuela Vázquez Mejuto “La Morenita” (I) e (II).

Nesas entradas témonos achegado por vez primeira á nosa protagonista, na que se simboliza o activismo de moitas outras mulleres traballadoras nese momento. A súa intervención como oradora na xuntanza no Centro de Estudios Sociales Germinal do día 11 de febreiro e, como veremos a continuación, no mitin do 12 de febreiro de 1903 son razón deste protagonismo. Pero todas esas mulleres, os seus nomes e a súa loita merecen ser lembradas sempre: Josefa Ventureira Varela, Aurelia González, Manuel R. Barral, Rosa Corral, Concepción Insua, Josefa Rodríguez, Lucía Maceiras, Josefa Monteiro, María Illobre, Luz Martínez, Josefa Andrade, Rita Pérez, Francisca Seijas, Antonia Santiago, María Fernández, Consuelo Martínez, Mª Manuela Váquez, … e moitas máis.


Coa adhesión dos tipógrafos á folga, non se publican xornais o día 13 de febreiro, e temos que visitar os exemplares do 14 de febreiro para coñecer o desenvolvemento da xornada de paro dos obreiros e obreiras coruñesas.

Trátase de crónicas moi extensas polo que nesta entrada recolleremos só o publicado polo xornal coruñés La Voz de Galicia o día 14 de febreiro de 1903, na súa portada e mais na páxina 2, para adicar outra entrada á cobertura da xornada de paro xeral que fixo o xornal El Noroeste:


MOVIMIENTO OBRERO EN LA CORUÑA
EL PARO DE ANTEAYER
Aspecto de las calles.- Nada de desorden.- El comercio y el mercado

El día de anteayer, más que de augurios de desorden parecía día de fiesta de guardar.
La concurrencia de obreros por las calles, todos con animación, ninguno con desorden imprimía a la población mayor vida, actividad y movimiento, que la que se observa en los de labor.
No se advirtió ni por un solo instante el menor asomo de intranquilidad por parte del vecindario.
Se sabía que los obreros tenían el firme propósito de no alterar la paz pública en un solo punto.
El paro en fábricas, talleres y obras, ya convenido de antemano, se verificó sin necesidad de protestas ni actos violentos, y al completo.

Las funciones comerciales no sufrieron alteración alguna. Todas las tiendas estuvieron abiertas desde la hora acostumbrada, sin que ni compradores ni dependientes tropezasen con el menor obstáculo.
Tampoco cambió el aspecto el mercado. La misma concurrencia que de ordinario, los puestos surtidos como de costumbre, las ventas con la mayor normalidad.
Habían entrado como siempre los proveedores de víveres, procedentes de las afueras, y nada experimentó escasez ni alza.
Lo que no hubo a la venta fue pescado.

La Guardia Civil
Como nota única que saliese del aspecto ordinario de la población, se observaba la presencia de fuerzas de la Guardia Civil en algunos puntos.
Había varias parejas en las carreteras que dan entrada a esta capital a fin de impedir que los proveedores de víveres fuesen objeto de coacciones.
En el Relleno se habían situado dos parejas de a caballo al mando de un cabo.
También había fuerzas en Telégrafos, en los fielatos, en algunas casillas de consumo, en los bajos de la Diputación, en la Casa Consistorial, y en la casilla de la plaza punto y aparte estaban así mismo vigilados los muelles de embarque y desembarque.

Tranvías y coches de punto
No sufrió interrupción el servicio de tranvías.
Todos los carruajes de la empresa hicieron el servicio durante las horas de costumbre.
En el interior de cada uno iba una pareja de la Guardia Civil.
En cuanto a los coches de punto hubo pocos.
Conviniendo con el paro, la mayor parte de sus dueños los dejaron en las cocheras.

El puerto.
La bahía estuvo desierta.
No había en ella el menor síntoma de agitación.
El cañonero Doña María de Molina, llegado de Ferrol a petición del comandante de Marina, por si era necesario su concurso para intervenir en cualquier suceso anormal que en el puerto ocurriese, estuvo anclado todo el día y aún permanece en el mismo.

En la plaza de abastos .- Restos de la pesca del día anterior.- ¡Al agua!
Las pescaderas y los traineros, en huelga como la inmensa mayoría de los obreros de la capital, dedicáronse desde las primeras horas de la mañana a vigilar que no entrase en el pueblo ningún pescado.
En nutridas comisiones recorrían los malecones yendo de un lado a otro con actividad incansable.

Pronto supieron que en la Plaza de Abastos se estaban expendiendo al público por algunas compañeras los peces que habían sobrado de la venta del día anterior.
Allá se fueron indignadas para evitar que la venta prosiguiese.
Ya se había vendido algún pescado, porque, aunque era temprano, muchas sirvientas habían acudido ya a la Plaza a proveerse de todo lo necesario en previsión de que horas más tarde no hubiese víveres.
Cuando las mujeres huelguistas llegaron, sólo quedaban en algunos puestos varias cabezas de abadejo, lotes de percebes y trozos más o menos grandes de otros pescados.
Todo ello fue arrebatado entre denuestos y gritería y llevado hacia los malecones.
Se exculpaban las vendedoras diciendo que ese resto de pesca procedía del día anterior al paro, pero no les fue admitida la exculpación.
A puñados fueron lanzados al mar momentos después, percebes, cabezas y toros.
Al arrojar al agua una cabeza decía una pescadera:

-¡Ay, se fose á do tío ese!

“Aviñeiras para una fábrica.- Con escolta.- Otros botes
Un bote atracó a la rampa de Montoto.
Los marineros que en él venían traían cierta cantidad de aviñeiras.
Cuando trataron de desembarcarlas, se lo impidieron las pescaderas con tremenda algarabía.
Tuvieron que explicar los marineros que no traían las aviñeiras para el consumo sino para una fábrica de conservas del Camino de la Estación.
-¡Si esto a vosotras -decían- no os perjudica nada!¡Si no ha de consumirse en la población!.
Esto tranquilizó a las irritadas mujeres, que sólo entonces accedieron al desembarco.
Sin embargo, para asegurarse mejor, una comisión de ellas marchó tras los pescadores, como dándoles escolta, hasta la fábrica aludida.
No regresaron de allí hasta cerciorarse de que en el establecimiento quedaban las “aviñeiras” efectivamente.
A alguna otra embarcación que llegó a los muelles conduciendo pescado se la obligó también a retroceder y a ir a vender el producto de la pesca a otros puertos.
Los pescadores decían que no hubieran venido, de tener conocimiento del estado de las cosas en La Coruña.
-¡Bueno!¡Pois xa o sabedes! -les gritaban las pescaderas- ¡Non veñades por aqui para nada hasta que se vos avise!
Estos pescadores procedían del Puerto del Son, Mera y otros puntos.

EL MITIN
A la plaza.- Sin banderas ni lazos
Como era de suponer, fue enorme la concurrencia al mitin celebrado el jueves por la tarde en la plaza de toros.
Los obreros, procediendo con sensatez plausible y tratando de no dar motivo a turbulencias y revueltas, acordaron ir acudiendo al lugar de la reunión en pequeños grupos.
Quedó por lo tanto suprimido el rojo pendón con un lema alusivo que habían pensado en un principio llevar a su frente.
También se decidió no llevar los lazos rojos, distribuidos los días pasados entre los obreros, para que les sirviesen de distintivo.
A las dos y media de la tarde estaba ya concurridísima la plaza, advirtiéndose por todas partes la tranquilidad y el orden más absolutos.

La concurrencia.- La mesa.- Comienza el acto
El aspecto que ofrecía el interior de la plaza era en realidad imponente.
Pueden calcularse en 7.000 las personas que asistieron a la magna reunión, figurando entre ellas muchísimas mujeres.
Se distribuía este enorme contingente de espectadores por los tendidos contiguos a la mesa del toril, llenando varios, y ocupaban a medias el amplio redondel.
La presidencia se constituyó en la indicada meseta.
En ella no se veían como otras veces lemas ni banderas. Todos sabían de lo que se trataba y holgaban rótulos y telas.

Desde lo alto ofrecía un aspecto magnífico el mar de cabezas que apiñadas bullían en torno del toril rodeándolo, aprisionándolo por todos lados.
Como presidente actuó el compañero Diego Fernández que tenía a su lado a los representantes de todas las sociedades obreras adheridas.
También tenían en la mesa lugar preferente María Vázquez y Consuelo Martínez, pescaderas.
Asistió representando al gobernador el oficial segundo del Gobierno civil Sr. Luengo.
En el redondel se veían algunas parejas de policía.
La benemérita se hallaba acuartelada en buen número dentro de la misma plaza y en sus inmediaciones.
Próximas las tres de la tarde, comienza el acto entre unánime expectación.

DIEGO FERNÁNDEZ
Es el presidente del acto y preside además la Sociedad de hierros y metales.
Recomienda sensatez y orden a todos, como compañeros y como hermanos.
-Si alguno a vuestro lado, obreros sensatos -dice- tratase de alterar el orden, evitadlo en todo lo posible. Dejad hablar y escuchad a quien habla. Que no se repitan los luctuosos de Mayo.
No demos gusto a quienes de este se felicitarían porque es lo que desean para cifrar en esto sus éxitos.
Imitemos a los compañeros de Reus, que con civismo grande van a su fin sin promover disturbios.

EL SECRETARIO
Manuel Suárez da lectura seguidamente a la hoja de convocatoria, que como es sabido está concebido en tonos calientes de veras.
Sigue después dando lectura a las adhesiones al acto recibidas por la sociedad que lo organizó.
Están concebidas todas en términos enérgicos y categóricos.
Se expresa sin rebozo la adhesión de los respectivos centros, se abomina de la burguesía, se hacen votos por la revolución social, se aplaude y glorifica la huelga de Reus, se recuerdan con tristeza y cólera los sucesos de Mayo, se entona un himno a la asociación y vivas a la revolución social, a la libertad y otros.
Las sociedades y grupos de que se trata son las siguientes:

  • La invencible, sociedad de canteros.
  • La lealtad, de pintores.
  • La destrucción, grupo anarquista de la Coruña.
  • La humanidad libre, sociedad de traineros.
  • Dependientes de peluquerías y barberías, El Fígaro.
  • El Despertar, sociedad de banasteros.
  • Sociedad de Tipógrafos
  • La Emancipación, sociedad de carpinteros.
  • Las ocho, sociedad de constructores de carruajes.
  • La luz del progreso, sociedad de toneleros.
  • El Progreso, sociedad de cuchillos y tijeras.
  • Gremio de operarios zapateros de La Coruña.
  • Sociedad coral obrera “Unión y Libertad”.
  • La Defensa, sociedad de peones y albañiles
  • La progresiva, sociedad de hojalateros, zincqueros y plomeros.
  • El Sol de la libertad, grupo de jóvenes anarquistas.
  • Ni Dios ni patria, grupo libertario. (Como el oficio anterior, el texto es de lo más vehemente que darse puede. El título de la sociedad promueve también grandes rumores).
  • Angiolillo, grupo libertario. (Tiene un sello que representa antorchas, manos enlazadas, cadenas rotas, puñales y dos bombas). El oficio de adhesión es acogido con aplausos.
  • El Porvenir, nueva sociedad de canteros.
  • M.P., obrera pescadera.- Se lee una carta suya solicitando que la huelga prosiga hasta que se resuelva la de Reus, hasta que desaparezcan las básculas en los muelles, y hasta que termine el malestar de los obreros ferroviarios de Orense a Vigo.
  • Un guardia civil.- Apócrifa o verdadera la firma, esta es la que lee el secretario como pie de una comunicación en la que se reniega del Cuerpo, del uniforme, etc. Se recomienda orden.

Terminada la lectura, hacen uso de la palabra los representantes de las sociedades obreras, por el siguiente orden:

RAMÓN SEOANE
Del gremio de zapateros.
Condena los sucesos de Mayo. Censura a Martínez Fontenla diciendo que combatió a los pobres con la guardia negra en Monte Alto, y que no hizo más que contribuir a que se marchasen las monjas, lo cual no significa nada para la resolución del problema social y tiene a los obreros muy sin cuidado.

Habla de la huelga de Reus y la aplaude, así como la de metalúrgicos de La Coruña, para los cuales demanda aún mayor solidaridad
-Cuando no tengamos qué comer -dice- sabremos ir a esos grandes almacenes para provistarnos de lo que falta para nuestra vida, ¡Vale más pegarse un tiro, que perecer de hambre en una guardilla!
Vota, pues, por la huelga.

ENRIQUE NOVOA
De la sociedad de traineros.
Lee unas cuartillas de enérgica protesta contra lo de consumos, comprendiendo también en el texto su firme adhesión a los compañeros de Reus.

MANUEL DOMÍNGUEZ
De banasteros.
Se adhieren al paro general mientras existan huelgas aquí y en otras partes, y mientras no se retiren las básculas.
Termina gritando: ¡Viva la huelga general!

GERMÁN BARREIRO
En nombre de los carpinteros.
Condena a sus compañeros, porque ninguno de ellos, a pesar de tener mayor don de palabra, han querido concurrir como delegados para el mitin.
-Solo yo y otro compañero hemos querido dar la cara. Y bien, ya que estamos aquí, yo he de decir que soy partidario de la huelga hasta el último extremo. ¡Hasta que se hunda el cielo con la tierra! Ah, pero no tenemos todavía elementos para continuar mucho tiempo sin trabajar. De lo contrario, hoy mismo hubiera sido ocasión de dar el golpe en La Coruña.
Cree que, sin embargo, la gran revolución ha de venir, pese a todos los Gobiernos habidos y por haber.

Abogó por la huelga.

FERMÍN MEDIAVILLA
De constructores de carruajes.
Pide que continúe la huelga hasta que se solucionen las de metalúrgicos y la de Reus, se retiren las básculas y desaparezca hasta el nombre del arrendatario de consumos.
-¿Qué más podemos hacer -dice- sino rebelarnos? – Solo el pescado teníamos hasta hoy para comer, y puesto que nos lo suprimen, moriremos de hambre si no nos defendemos.

MOISÉS BARREIRO
De la sociedad en organización de peones y auxiliares.
Lee su discurso y se felicita de que el primer acto de la sociedad a que pertenece sea tener representación en el mitin.
Expresa su adhesión incondicional a todos.
-¡Si queremos llevar dignamente -exclama- el nombre de obreros, hagamos que la huelga continúe muchos días!

ENRIQUE TABOADA
De Oficios varios
Comienza gritando:
-¡Viva la huelga general!! ¡Viva la revolución social!! ¡Vivan las huelgas de Reus, Barcelona, Cádiz y La Coruña!!
Dice que si se pierden será debido a la falta de unión.
-Es preciso pensar en algo -añade- y meditar lo que vamos a hacer para que las fieras carnívoras no se ensañen a mansalva en nosotros.
Se muestra partidario de la organización de grupos revolucionarios que gestionen la unión de todos los obreros para que el paro general comprenda a todo el universo.
(Grandes aplausos)

FRANCISCO SOMESO
De hierros y metales.
Esta Sociedad, cuyos individuos se hallan desde hace siete meses en huelga, es, como ya saben los lectores, la organizadora del mitin.
Saluda Someso a sus colegas. Dice que el centro a que pertenece no hubiera celebrado el acto y se limitaría a seguir a la espectativa, si aquí no repercutiesen los males de todo el pueblo obrero español.
Dice que aunque este acto bien entiende que no basta a llevar a los obreros al fin, es digno de loa porque sirve de preparación para el resultado final, que no ha de hacerse esperar.
Explica lo que viene pasando con la empresa de consumos y dice que ésta quiere desquitar ahora los 50.000 duros que reclamaba como indemnización por los sucesos de Mayo.
Protesta contra el Ayuntamiento y pone como chupa de dómine a los concejales.
-¿Qué van a construir un Parque para bomberos? ¡Y qué me importa, si a mi no se me quema la casa!
Dice que la huelga debe seguir hasta que las de otros pueblos desaparezcan y se supriman las básculas.
Varias voces de mujeres. ¡Sí!¡Al mar con ellas!
-Bueno -Ya estamos acostumbrados a pasar hambre y no puede asustarnos nada- ¿Verdad?
-¡No!¡No!
-Compañeros y compañeras ¡Viva la Revolución social!
-¡Viva! (aplausos)

JOSÉ ARIAS
Por los hojalateros.
Censuró la pasividad del Ayuntamiento, en su mayoría republicano, en lo que atañe a la cuestión de la pesca.
Celebra la huelga y termina dando vítores.

MANUEL MARTÍNEZ
En nombre de los dependientes de café.
(Se advierte algún movimiento en el redondel. Varios chiquillos que jugaban acaban por pegarse. El presidente llama a gritos la atención de la policía que permanecía impasible.)
El orador condena también al Ayuntamiento.
-¡Hace falta que desaparezca esa mal llamada representación del pueblo. Allí no se administra, se roba!
Solicita apoyo para las pescaderas, y se adhiere a que no entre pescado en La Coruña.
-Los ricos -dice- ya que tienen cuartos, que vayan a adquirirlo a fuera.
Aconseja que cese la protesta de palabra y que se vaya a los hechos.
-El pueblo -clama- está acostumbrado a morir, y es necesario acabar de una vez con los explotadores de la sangre.
Pide también a sus compañeros que no concurran a los cafés.

MANUEL EDREIRA
De los dependientes de barbería.
Deplora que no tenga su sociedad medios de defensa para permanecer más tiempo en huelga; pero eso no obstante promete su concurso moral para cuanto sea dable.

TOMAS GIL ASENSIO
Por los peluqueros.
Se adhiere en todo a sus compañeros. Recomienda sigilo y tacto para cuanto se haga.
Se lamenta de que no existan aquí bolsas de trabajo para socorrer a los huelguistas.
Da un varapalo al Ayuntamiento por haber arrendado a tan alto precio el impuesto de consumos y le inculpa de lo que sucede.

FRANCISCO PENA
Por los toneleros.
Aboga por que todos se dejen de huera palabrería y acometan algo más práctico.
Habla de lo que desean los metalúrgicos coruñeses y explica la razón que les asiste para solicitar mejoras.
Después se ocupa en lo del pescado.
-¿Por qué nos hemos de extrañar -dice- dada la parsimonia con que procedemos, de que coloquen básculas? ¡Nos pondrán hasta cañones de artillería, si nos descuidamos!
Truena contra la burguesía, diciendo que los comerciantes roban al amparo de la ley.
Condena que el obrero esté en las tabernas en vez de instruirse.
Es partidario de que el paro prosiga.

MARÍA MANUELA VÁZQUEZ MEJUTO (La Morenita)
Se levanta a hablar en nombre de las pescaderas.
Se la aplaude.
Viste de luto y se expresa con singular desembarazo.
Explica en pintoresco estilo los abusos de los consumeros y pinta con emocionantes frases lo dura y triste que es la vida del pobre pescador y de cuantas infelices mujeres viven de la pesca.
Cita infinidad de casos y describe cuadros de humildes hogares en que causa estragos la miseria.
Aconseja que se de educación a los hijos, porque ella tiene que ser pescadera para poder mantenerlos.
-¡No los hagais pescadores, que es lo más desdichado que hay! -añade (Aplausos)
Pide que se impongan recargos a los pescados caros, que compran los ricos, porque el pobre solo puede consumir sardina, xureliños, panchiños, etc., ¡y gracias!
(Aplausos)
Un joven fotógrafo,colocado en el redonde, trata de enfocar a La Morenita.
Lo advierten de pronto algunos obreros y se promueve un imponente movimiento de protesta.
-¡Fuera!¡Fuera!
-A retratar a… la calle!
-¡Ese “cerilla”!
-¡Que le rompan la cámara!
La baraunda es terrible.
El presidente se esfuerza en recomendar orden, gritando con voz estentórea y agitando la campanilla.
-¡Que lo registren! -grita repetidamente uno- señalando al temerario fotógrafo.
Este pugna por huir y lo considue al fin a duras penas, seguido de otras varias personas no menos asustadas.
Renace la calma. Suenan aplausos y el presidente explica lo ocurrido, condenando la desdichada ocurrencia fotográfica.
Prosigue La Morenita su interrumpida peroración explicando con frase persuasiva lo que va de ayer a hoy en cuanto a la exacción del impuesto de consumos.
Reclama la ayuda del pueblo rico para abrir una suscripción en favor de los pescadores, que se mueren de hambre de puertas adentro.
-¡Si, compañeros, venid en nuestro auxilio ante de que las mismas mujeres, navaja en mano, vayamos a quitar la báscula!

(Ovación)

MANUEL SUÁREZ
De la sociedad de traineros.
Se expresa con facilidad y con su acostumbrada corrección.
Dice que no tratan los obreros de hacer del jueves un domingo, sino de velas por sus derechos.
Explica lo ocurrido en Reus y en Barcelona y pondera las razones que asisten a los metalúrgicos coruñeses para permanecer en huelga.
Censura a las autoridades grandes y pequeñas que generalmente, a su juicio, no saben lo que traen entre manos, ni se preocupan de hacer algo que tienda a resolver eficazmente la cuestión social.
-Aunque no se realicen coacciones, aunque se proceda del modo más mesurado y digno, -añade- vemos por todas partes el tricornio y la banda amarilla. Esto es lo único que se hace con los obreros.
Dice que en cambio no hay nadie que haya pensado:
-¡Vaya! Pues ya que los obreros tienen razón, voy a ponerme de su parte y a defender sus derechos. ¿Qué sueldos ganan?¿Qué es lo que piden? ¡Tratemos de arreglarlo!

Refiere cuanto ocurrió en la reunión que los presidentes de las sociedades obreras celebraron con el alcalde, y entiende que cuanto se habló allí es nulo, porque a ningún fin práctico responde.
-Nos rebelaremos -grita- ¿Y cómo no rebelarnos si nadie nos hace justicia? Como hemos de ver impasibles que el que no trabaja se lo coma todo mientras nosotros nos morimos de hambre?
Vuelve a censurar a las autoridades, que todo quieren solucionarlo con el mauser. Protesta contra las mal llamadas reformas sociales, que desmenuza y comenta.
Aboga porque la huelga prosiga y es aplaudido.
(En ese momento una pescadera llega a la meseta del toril anunciando que está desembarcando pescado y llama a gritos a sus compañeras).

-¡Venid todas!¡Van a vender sin que podamos impedirlo!
-¡María!¡Pepa!¡Ramona! ¡Acudid enseguida!
Las mujeres se levantan y con algazara comienzan a abandonar sus asientos.
El orador termina recomendando en un enérgico periodo, unión y confianza.

BENITO CADAVID
Del Porvenir, de canteros.
Sucede a Suárez en el uso de la palabra.
Se adhiere a todo, pero apenas puede oírsele, porque la baraunda sigue.
El presidente llama al orden, recomendando que nadie se vaya, porque hay elementos que quieren desnaturalizar el acto.
-¡Nada de escándalos, que hoy no son del caso! -dice- ¡Os invito a guardar silencio para vuestro propio decoro!

SANTIAGO SERRAPIO
De carpinteros.
Está conforme con el paro y se ofrece incondicionalmente a cuanto se ha dicho respecto del pesado y a las huelgas de metalúrgicos y de Reus.

Terminan los discursos.
La compañera Consuelo Martínez renuncia a hablar al público por estar afónica.

EL RESUMEN
Lo hace el presidente, persistiendo en recomendar orden a todo trance para no ser arrastrados a un conflicto que en estas circunstancias no conviene a la clase trabajadora.
Se felicita de lo bien que ha respondido el pueblo obrero coruñés en esta ocasión.
Habla del movimiento obrero en Cataluña y ridiculiza la censura previa que se ejerce sobre los telegramas de la prensa, como si no existiese el correo para trasmitir las noticias con toda fidelidad.
Fustiga por tanto a las autoridades, y refiere la importancia que tienen realmente las huelgas de Reus, Barcelona y Cádiz, según cartas por ellos recibidas.
Pinta la cordura con que ha venido procediendo la Sociedad de metalúrgicos, no obstante su larga y necesaria huelga. Vuelve a censurar a las autoridades que solo saben decir en vista de estos conflictos que no pueden hacer nada para evitarlos.
Les aplica algunos duros calificativos.
Buena parte de la diatriba va contra el Ayuntamiento.
Se muestra decidido partidario de que la huelga siga pacificamente, siempre que no se solucionen las cosas como se interesa.
A continuación se leen las siguientes

CONCLUSIONES
Dicen así íntegramente:

Estas bases fueron leídas y aprobadas una a una.
-¿Estáis conformes? -iba preguntando el presidente. ¿Se aprueba?
-Sí – decían los concurrentes, con alguna tibieza al principio.
-Esto molestó a Diego Fernández que exclamó con voz tonante.
-¡Compañeros! Me desagrada la forma en que tenéis de contestar. Yo quiero un sí o un no que se oigan bien. ¡Si decís sí, debe oirse en la calle Real!!
Y el sí que lanzó después de esto la muchedumbre reunida en la Plaza, aún debió de oirse más lejos, tal fue de estentóreo y vibrante.

Termina el acto
El presidente, después de esto, dió por terminado el acto, no sin volver a encarecer a todos prudencia y orden.
-No os dejéis impulsar por la cólera -dice- y reprimíos antes de intentar un desmán. Repito que no nos conviene, y ya veréis como hemos de conseguir nuestro objeto sin excedernos.
Aconseja por último que se espere al domingo próximo, según queda establecido en las conclusiones aprobadas, para resolver en definitiva lo que procede hacer, según sea la contestación que den los patronos, la conducta del Ayuntamiento y el cariz que tomen los sucesos de Reus.
Es muy aplaudido.

DESPUÉS DEL MITIN
Por las calles
Seguidamente comenzó el desfile.
Se hizo con lentitud, dada la compacta masa de personas, pero silenciosa y ordenadamente.
La explanada que hay ante la plaza no tarda en verse invadida por el público, así como las calles y carreteras próximas.
Se abre una de las puertas de la plaza y por ella salen 20 guardias civiles a caballo, con un corneta, mandados todos por un teniente.
Esta fueraza forma en la explanada, y momentos después, cruzando por entre los nutridos grupos de obreros que le abren paso, desfila hacia la calle de San Andrés.
En las aceras de la misma, así como ante el Instituo de Da Guarda, en el Relleno, en los Cantones, en la calle de Juana de Vega y en otras muchas partes se veían parejas de la benemérita de infantería.
Frente al cita Instituto dos parejas del regimiento de Caballería de Galicia permanecieron apostadas mientras duraron el mitin y el desfile, por si fuese necesario comunicar órdenes.
Como no ocurrió así se retiraron a su cuartel.
Los obreros se dispersaron pacíficamente.

Lo que motivó la alarma en el mitin.- Las pescaderas.- Desde la plaza de toros al muelle.- Un bote rechazado
Al oir las voces de sus compañeras avisando que en Garás se desembarcaba pescado, abandonaron la plaza de toros la mayor parte de las mujeres que asistían al mitin.
Sofocadas y jadeantes por la carrera que emprendieron, llegaron en breves momentos al malecón de Garás, adelantándose a sus compañeras que als seguían en grupo compacto, más de treinta pescaderas.
Los muelles de Garás y Santa Lucía estaban casi desiertos.
Los guardias de consumos, que se paseaban tomando el sol y unos mozos guardianes de efectos que estaban depositados sobre la nueva zona del puerto, eran las únicas personas que allí se encontraban.
Las pescaderas dirigieron una rápida mirada al mar y como si no hubiesen visto embarcación alguna con pescado, se tranquilizaron un tanto.
No cejaron, sin embargo, en sus propósitos y comenzaron a indagar si algún bote había llegado con pescado.
El grupo que formaban las pescaderas, que era grande, fue aumentando con marineros y curiosos.

Diez minutos después de haberse sabido en la plaza de toros la noticia de la llelgada del bote estaban los terrenos ganados al mar cuajados por el gentío.
Cuando las pescaderas achacaban a algún mal intencionado la versión, apareció una mujer, una pescadera que no había querido ir al mitin -como ella decía- para vigilar y no perder de vista el mar.
La noticia era cierta.
El bote había llegado y lo tripulaban marineros de Mugardos.
Venía cargada la embarcación con parrocha, y los pescadores entraron
tocando la bocina con que suelen avisar a las pescaderas.
Cuando se acercaron al malecón sólo salieron a recibirles dos o tres mujeres.

Les comunicaron cuanto ocurría: la huelga, el mitin, el excesivo impuesto de consumos… todo.
Los marineros, que lo ignoraban, se disculparon como pudieron, y obedeciendo a las mujeres que les mandaban alejarse y desembarcar la pesca en el antiguo castillo de San Diego, se hicieron de nuevo a la mar.
Estaba aún en el puerto el vapor Comercio, y como comenzaba a levar anclas para dirigirse a Ferrol, hacia él se fueron los pescadores mugardeses.

Pidieron al capitán del vapor remolque hasta el vecino puerto, donde tienen sus familias, cosa que les fue negada, en vista de lo cual se dirigieron a Las Cañas (playa junto a la antigua fortaleza) donde parece que vendieron la pesca al exportador Sr. Chás.
Satisfecha la curiosidad de las pescaderas y en vista de que su presencia allí era inútil, se retiraron.

De retirada
La sección de la Guardia civil que se hallaba en la plaza de toros, después de pasar por las calles de San Andrés y Castelar, se fraccionó en dos, yendo a situarse una a espaldas de la estatua de Daniel Carballo, y la otra en la calle de la Marina, detrás del Teatro Circo Emilia Pardo Bazán.
Estas fuerzas y las de Infantería de servicio en las calles del Ensanche y de San Andrés se retiraron a los cuarteles al anochecer en vista de que el orden público era completo.

Cumpliendo lo acordado
Después del mitin, el presidente del mismo y algunos compañeros se ocuparon en dar cumplimiento a las conclusiones aprobadas poniéndolas en conocimiento del gobernador, del alcalde y de los fabricantes metalúrgicos.
A estos les dirigieron un oficio breve, repitiendo las bases enviadas anteriormente para la solución de la huelga e invitándoles con su aprobación.


EL DÍA DE AYER
LA HUELGA DE METALÚRGICOS

Hablando con un fabricante.- Lo que conceden los patronos
Hablamos ayer con el Sr. Fernández López, uno de los más significados fabricantes metalúrgicos, y nos dijo que él y sus colegas se hallan dispuestos a no transigir con lo que piden los obreros.
Según aquél, pretenden éstos la concesión de la jornada de ocho horas, aumento de un 25 por 100 en los jornales, la supresión del trabajo a destajo, un cuarto de hora para asearse antes de salir de la fábrica, que no pueda ser despedido obrero alguno sin causa justificada y sin dar aviso antes a la Sociedad de resistencia en que están constituídos, y que se les deje intervenir el balance de fin de año.
-Nosotros, según les comunicamos hace más de 15 días – nos decía dicho fabricante- no podemos acceder a lo que nos piden y sí solo a otorgar las siguientes medidas:

1º.-Las horas de entrada y salida serán según expresa el reglamento interior de las fábrias para resultar una jornada termino medio de 10 horas sin luz artificial.
2º.-Se aumentará un real a los operarios y a los que aún no lo son y a los peones se les aumentará en proporción a sus merecimientos.
3º.-Dada la escasez de trabajo que por efecto de la huelga y haber anulado los pedidos en las fábricas, no es posible admitir a todos los operarios que cada una de ellas tenía, pero se procurará admitir el mayor número posible entre los mismos a elección del maestro.
4º.-Cuando entre un aprendiz se le señalará un real de jornal diario sin perjuicio de ir aumentándoselo a medida que vaya adelantando en el oficio.
5º.-Las demás bases será las que expresa el reglamento de las fábricas.
A esta proposición de avenencia no obtuvimos contestación alguna, -siguió manifestándonos, y en este estado las cosas pueden hacer lo que quieran.

Una carta
Los obreros metalúrgicos dirigieron ayer una carta a sus patronos repitiéndoles sus deseos de mejora y diciéndoles que recaerá sobre ellos la responsabilidad de lo que pueda suceder si después del domingo no se soluciona la huelga.

EL PESO DEL PESCADO
En los muelles.- De un lado a otro

Desde muy temprano, comisiones de pescadores traineros se consagraron a recorrer todos los puntos contiguos a la Torre de Hércules para evitar que por ninguno de ellos se introdujese pescado.
Varios sacos de percebes fueron arrojados al agua.
En los muelles no fue desembarcado ningún pescado. Por consiguiente no hubo “ni una raspa” -como decían los del oficio,- en la Plaza de Abastos.
Los malecones estuvieron todo el día casi desiertos.
Animábanlos únicamente con su presencia algunos grupos de pescaderas y traineros que de trecho en trecho se habían apostado para estar a la mira de si llegaba alguna embarcación con pesca.
En las casillas de consumos de Garás y Montoto el reposo fue absoluto.
Las básculas para pesar pescado permanecieron inmóviles por lo mismo que no había que pesar nada.
-¡Que se pesen éles! -decían las mujeres, refiriéndose a los consumeros.
A las dos de la tarde o poco más, llegó a la rampa de Garás un bote con algunas almejas.
Los tripulantes dijeron al grupo de mujeres que les salió al paso cuando desembarcaban las almejas que las traían para consumirlas ellos mismos, pero en vista de que ni aún con eso se conformaban las pescaderas, acabaron por acceder a sus deseos de que no fueran utilizadas.
Todas fueron arrojadas al mar por los mismos pescadores.

¡Vela a la vista!.- ¿Trae o no trae pescado?.- Frescas y…desde tierra.- De retén.
A las dos de la tarde circuló entre las pescaderas la noticia de que un bote que en vano había intentado alijar la pesca en el muelle de hierro, iba a efectuarlo en las peñas de la Estrada.
A la carrera y llamándose a voces unas a otras, subieron todas por la cuesta del Derribo y se apostaron en el punto indicado.

Una vela se divisaba, en efecto, a lo lejos.
Se fue acercando y se vió que era un bote tripulado por varios marineros.
No se pudo saber si a bordo iba o no pesca, porque la embarcación se mantuvo a cierta distancia.
Algunas cosas frescas les dijeron las pescaderas desde lo alto de las peñas,… por lo que pudiera tronar.
Lo que si se supo es que ningún pez vino al pueblo, y esto bastó, por de pronto, para la tranquilidad de las pescaderas y traineros.
No obstante, y por si los intentos y las alarmas se repetían, se constituyó en la Estrada un retén permanente que vigilaba la costa.

Los que fueron a la mar.- A vender fuera.- Vientos de bronca.- Para evitar.
Solo dos traineras salieron ayer a la mar, de las muchas que hay en el puerto.
Una de ellas es la que patronea Francisco Pombo, conocido entre sus camaradas por Veiriño.
Parió autorizada por los traineros para recoger el aparejo rasquiño con el cual se pesca la langosta, aparejo que tenía largado desde antes de la huelga.
La otra trainera -según los pescadores nos han dicho- es de la propiedad de D. Manuel Araujo.
Salió a la pesca.

Parece que el Sr. Araujo había manifestado el día anterior a los tripulantes de su embarcación, que la pesca que pudiesen obtener no vendría a venderse a La Coruña, para no perjudicar a sus camaradas, sino que se exportaría para fuera de la plaza.
En esta presunción salieron a la mar los individuos que sirven en la trainera.
Pese a esto, los pescadores mostrábanse ayer tarde indignados contra el proceder del Sr. Araujo
No lo hubieran quizá pasado bien los tripulantes, a su regreso al puerto, de tropezarse de manos a boca con sus compañeros, que se llamaban a engaño y calificaban duramente su conducta.

Se atenuó la cosa, en primer lugar, porque la trainera del Sr. Araujo no pescó nada, y volvió vacía al puerto, y en segundo porque al arriban, no fue al muelle sino que lo hizo en la Puerta de San Miguel. Allí desembarcaron los marineros para evitar cuestiones.

Los pescadores de Mera y Santa Cruz.- Vigilando
Hubo algo que contrarió singularmente a los pescadores de La Coruña.
Sus camaradas de Mera y Santa Cruz habíanles prometido no salir a la pesca ayer, secundando así sus decisiones, pero resultó que al ver hacerse ayer a la mar a las dos traineras mencionadas, se juzgaron relevados del compromiso y algunos, tripulando sus respectivas embarcaciones, a la pesca se fueron también.

Si pescaron o no, no se sabe, pero lo cierto es que a La Coruña no vino ningún pescado.
En los muelles no estuvo ayer la Guardia civil.
En Garás, lo mismo que en Montoto, sólo ejerció vigilancia la policía.

Los vapores de pesca.- Los exportadores
Los vaporcitos de pesca tampoco salieron ayer a la mar.
Son seis los que hay actualmente en La Coruña. Cuatro pertenecen a la matrícula de Vigo y dos a la de este puerto.
Los armadores de algunos de estos barcos se avistaron ayer con el presidente de la sociedad de traineros para indicarle que les ocasiona perjuicios la paralización de sus operaciones.
Parece que no hubo avenencia.
Los exportadores de pescado deploraban también los inmensos perjuicios que se le ocasionaron ayer por la carencia absoluta de pesca.

LA SOLUCIÓN
Renuncia de unos miles de pesetas.- Se retiran las básculas

La comisión municipal de Hacienda se reunión ayer mañana en la Casa Consistorial bajo la presidencia del alcalde.
Asistieron los Sres. Casado, Alcalde Vidal, Souto Ramos, Casares, Pan y Pardo Reguera.
Se dió cuenta de los deseos de los pescadores y se acordó, después de discutir ampliamente respecto al particular -(por falta de espacio omitimos argumentos y proposiciones)- renunciar el Ayuntamiento al percibo de las 17.500 pesetas que cobra con arreglo a la ley, por importe del 100 por 100 del recargo municipal, a fin de que, dándoselas como bonificación a la empresa de consumos, acceda ésta a retirar las básculas, siguiendo cobrando “a ojo” el impuesto sobre el pescado.
Sabido es que esta figura en el pliego de condiciones del arriendo con la cantidad de 38.000 pesetas que se calculan por la recaudación.
Adoptada en principio esta resolución, el Sr. Argudín fue a participárselo al gobernador, decidiendo ambos convocar seguidamente al arrendatario de consumos para conocer si accedía o no a lo que se deseaba.
En vista de esto, a las nueve de la noche celebraron una entrevista en el despacho del gobernador, el alcalde Sr. Argudín y el administrador de consumos.
Discutieron largamente para ver de solucionar el conflicto y al fin el Sr. Orta se conformó con que el Ayuntamiento deje de percibir las 17.500 pesetas que anualmente le abona la empresa de consumos por la introducción de pescado, a cambio de retirar las básculas y seguir cobrando a ojo como se vino haciendo hasta el día 10.
Para hacer firme el convenio, firmaron un documento el administrador de consumos en nombre del arrendatario, y el alcalde con autorización de la Comisión de Hacienda.

Una reunión
Hoy a las siete de la noche celebrarán una reunión en el salón Germinal todos los traineros y vendedoras de pescado, para tratar del asunto que directamente les interesa.

Intervención judicial
Por iniciativa del fiscal, el Juzgado de instrucción incoa diligencias a propósito del mitin de anteayer.
El gobernador envió al fiscal las cuartillas de los telegramas dirigidos a los periódicos de Madrid por sus corresponsales en La Coruña.
Anoche fueron llevados a la inspección de vigilancia el compañero Diego Fernández, presidente de la sociedad de hierros y metales, y Manuel Suárez, que actuó de secretario del mitin.


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