Conflitos obreiros e Folga Xeral de 1903 na Coruña: a figura de María Manuela Vázquez Mejuto “La Morenita” (IV)

Na anterior entrada, Conflitos obreiros e Folga Xeral de 1903 na Coruña: a figura de María Manuela Vázquez Mejuto “La Morenita” (III), temos visto a crónica que o xornal La Voz de Galicia facía dos sucesos dos días 12 e 13 de febreiro de 1903, por mor da xornada de paro xeral convocada polas sociedades obreiras coruñesas en solidariedade cos obreiros metalúrxicos en folga na Coruña, cos traballadores e traballadoras de Reus, e polo abuso do cambio de aforamento do peixe nos peiraos da cidade.

Agora, veremos a crónica destes mesmos sucesos e datas no xornal El Noroeste, no seu exemplar do 14 de febreiro de 1903:



EL PARO GENERAL

ANTEAYER

POR LA MAÑANA
Aspecto de la población.- Lujo de fuerzas.- Hasta en los tranvías.- Orden completo.

El día amaneció tranquilo.
En las calles no se notaba nada de extraordinario.
El aspecto de la población era igual al de los demás días de trabajo.
Los comercios se abrieron como de costumbre y las oficinas públicas funcionaron como otro día cualquiera.
Solamente las obras, los talleres y las fábricas permanecieron cerrados, sin que los operarios hayan concurrido al trabajo.
Los obreros del municipio fueron los únicos que no abandonaron sus tareas.

Las embarcaciones echaron sus amarras y en el puerto apenas se notó movimiento.
Excusado es decir que las traineras no salieron al mar.
En previsión de lo que pudiera ocurrir se habían reconcentrado en la Coruña 80 guardias civiles de los puestos inmediatos, 15 de ellos de caballería.
Esta fuerza se distribuyó desde las primeras horas en los puntos más estratégicos.
Un retén se hallaba en el Gobierno civil dispuesto a acudir donde fuese preciso tan pronto se le avisase.
Por los muelles paseaban algunas parejas, fusil al brazo.

Detrás del Teatro circo Emilia Pardo Bazán se situó una sección.
Por los soportales de la Marina también se veían algunos números de la benemérita.
Sobre las armas estuvo también en el cuartel de Santa Margarita, en que se aloja la fuera, un retén de guardias.
Vigilaban por la explanada de Linares Rivas, próxima al muelle, varias parejas.
Los agentes de policía y los guardias municipales recorrían igualmente todos los puntos en que se temía que pudiese alterarse el orden.
Como los huelguistas habían pretendido que dejasen de circular los tranvías, a lo cual se negaron la empresa y los empleados, una pareja de la benemérita tomó asiento en cada uno de los carruajes para evitar posibles coacciones.

Además veinte guardias estaban encargados de recorrer la línea.
No ocurrió nada afortunadamente, pues los huelguistas dieron una prueba más de cordura, no alterando el orden en lo más mínimo.
Por si estas precauciones eran pocas, el comandante de Marina pidió a Ferrol que le enviasen un cañonero.
En las primeras horas de la mañana hizo su entrada en el puerto el Doña María de Molina, que fondeó próximo al muelle de hierro.
Por la noche los tripulantes de este buque saltaron a tierra.
Hiciéronse funcionar los reflectores, iluminando a intervalos las casas de la Marina y las de los Cantones y Juana de Vega.
El capitán general Sr. Gamarra, que debía salir anteayer para la Corte, suspendió su viaje hasta ayer tarde.

La mañana transcurrió tranquila, sin que el más ligero incidente hiciese necesaria la intervención de la fuerza armada.

En la plaza de Abastos.- No se puede vender.- Pagando el pescado.- ¡Al agua!
Se había acordado en la reunión celebrada la noche anterior en la sociedad Germinal, que solo se permitiese vender en la plaza de Abastos el pescado que antes de determinar la huelga hubiese sido adquirido.
Por eso en algunos puestos se veían a la venta algunos peces de vara -muy pocos- que habían quedado del día precedente.
En otras tenían las revendedoras varias cabezas de merluza, compradas aquel mismo día.
Una comisión de pescaderas recorrió los departamentos destinados a la venta del pescado y pretendieron arrebatar las mencionadas cabezas.
Las dueñas alegaron, todas compungidas, que las habían adquirido ignorando el acuerdo que se había adoptado y pidieron que no se las arrebatasen porque con eso experimentarían la pérdida de lo que habían pagado por ellas.

-¿Cuánto te costaron? -preguntó una.
-Pues,… tanto.
-¡Vaya! A abonarlo entre todas, y al mar con la carga.
Y dicho y hecho. Se abrió una suscripción y reunido el importe, se recogieron las cestas y se llevaron al mar.
En el muelle de Montoto, entre aplausos e infernal gritería, cayeron al agua las cabezas de merluza
.

Fuera los percebes
Del inmediato lugar de San Pedro habían traído algunos percebes hermosos, de esos que se ven muy pocas veces en el mercado.
Eran las portadoras unas tres mujeres que pretendieron sentarse y ponerlos a la venta.
Se les advirtió que no lo hiciesen si no querían perder la mercancía.
Dos de ellas tomaron miedo y ni siquiera se atrevieron a buscar sitio, pero otra, más audaz quizá, desatendió los consejos y se sentó en el lugar en que lo tenía por costumbre.
Fueron tales las amenazas que oyó, y vió tan resuelta la actitud de las amenazantes que decidió recoger su mercancía y marcharse con ella del pueblo.

“Parrocha” al limpiadero
Arribó a los muelles alguna embarcación cargada de parrocha, pero no llegó a desembarcarse.
Fue llevada al limpieadero de San Diego y allí quedó para ser distribuída entre los freideros y las fábricas de salazón
.

“Aviñeira” que no se admite
Llegó el vapor Ferrolano a la hora de costumbre.
Como en este vaporcito suele venir marisco de la ciudad vecina, fueron a esperarlo las pescaderas, que no se daban punto de reposo en acudir allí donde creían que era necesaria su presencia.
en la rampa de frente al Teatro principal es en donde desembarcan las mercancías que traen los buques que hacen la carrera entre el Ferrol y la Coruña.
Llegaron las lanchas y en una de ellas venían dos grandes cestones atestados de aviñeira y alguna cantidad de parrocha, consignado todo al industrial D. Antonio Gómez.
Para que no se desembarcase se hicieron activas gestiones por las protestantes, llegando a promoverse un pequeño alboroto.

Un buen número de ellas partió a ver al señor Gómez, rogándole que no tomara la aviñeira.
Lo prometió así dicho señor manifestándoles que en obsequio a las pescaderas perdería lo que la mercancía le costaba, y cerró la puerta de su establecimiento, subiendo él al primer piso:
Al poco rato llegó la mercancía y con ella una comisión de mujeres que querían ver confirmado el ofrecimiento.
Desde el balcón de su casa, dijo el D. Antonio a los portadores de la carga que podían volverse con ella.
Las vendedoras pedían que se llevase al Asilo o que se tirase al mar.
Ninguno de estos criterios ha prevalecido y la aviñeira fue reembarcada para el punto de que procedía.

Los pescadores de Santa Cruz
Estuvieron en el puerto unos pescadores de Santa Cruz, los cuales recibieron la visita de sus compañeros de la Coruña para que no desembarcasen aquí el pescado que traían y para que consiguiesen de los pescadores de aquel puertecito que, secundando sus aspiraciones, non viniesen con peces a esta población hasta que la empresa de consumos haga desaparecer las básculas.
Los mencionados marineros salieron con el pescado para otro punto y prometieron su concurso, avisando a los traineros y pescadores de vara que sirven en Santa Cruz para que hagan causa común con los de la Coruña.

Buscando adeptos
Algunos traineros salieron por la mañana a recorrer los puertos cercanos, con objeto de conseguir de sus compañeros que les ayuden en esta cuestión, no trayendo pescado alguno a la Coruña.
Los excursionistas volvieron muy satisfechos de sus gestiones.

Sin más incidentes – La comidilla del día
Y no ocurrieron más incidentes durante la mañana, que, como queda dicho, transcurrió tranquila.
En todas partes no se hablaba de otra cosa que del mitin anunciado para la tarde.
Era éste la comidilla del día en los círculos, tertulias y cafés.
Por las calles se veían muchos obreros en traje de los días de fiesta, leyendo la prensa de la mañana y comentando los incidentes de las reuniones de la noche anterior y el entusiasmo de todos por el acto que se iba a realizar.

POR LA TARDE
Antes del mitin.- Preparativos.- Animación en las calles.- ¡A la plaza de toros!

Poco antes de las dos de la tarde empezó a notarse desusado movimiento por las calles de la población.
Hacia la del Orzán se veía concurrir gran número de obreros.
Muchas mujeres, la mayor parte pescaderas, se dirigían también a los locales en que están instaladas las sociedades obreras.

Cigarreras y tejedoras acudían también allí.
Algunas vestían el traje de las grandes solemnidades.
Los centros obreros viéronse pronto invadidos de concurrencia.
Los locales resultaban incapaces para contener tanta gente.
Muchos tuvieron que quedar en la calle aguardando la salida de sus compañeros.
Se redobló la vigilancia en las calles, viéndose por todas partes agentes de seguridad, guardias municipales e individuos de la benemérita.
Los cuerpos de Infantería hicieron ejercicios de instrucción en la Estrada.
La batería de Artillería de Montaña, en traje de campaña, salió de paseo militar, sin alejarse mucho de la población.
Entre los obreros se distribuyeron unos lazos rojos en los que, con caracteres de tinta negra, se leía el lema: Unión y Solidaridad, pero no se los colocaron en las solapas como estaba acordado.
Habíase dicho que saldrían en manifestación hasta la Plaza de Toros llevando al frente un pendón, pero nada de esto resultó cierto.
A las dos de la tarde empezó el desfile de la muchedumbre.

El aspecto de la calle de San Andrés era imponente.
Formando numerosos grupos se veían los obreros a centenares en dirección a la Plaza.
Por la misma vía, por los Cantones, por Juana de Vega y por ante el Instituto da Guarda, también se veía muchísima gente que se encaminaba a presenciar el mitin.
Abundaban los curiosos que, sin ser obreros, deseaban saber el resultado de la reunión que iba a celebrarse.

EL MITIN
Aspecto de la plaza.- Precauciones

Poco después de las dos de la tarde el publico había penetrado en la Plaza, tomando los asientos más próximos a la presidencia para oir mejor a los oradores.
En el redondel también se situaron muchos.
La tarde estaba espléndida y el sol picaba de firme.
No era esto obstáculo.
El abigarrado conjunto resultaba muy hermoso.
Confundidos mujeres y hombres, destacando los chillones colores de los pañuelos y los vestidos de aquellas sobre el negro de los trajes de los varones, hacían el efecto de un día de corrida en que por todas partes se ve luz, color y alegría.
Todos los policías afectos al servicio de esta población, mandados por los inspectores señores Pepín, Plaza y Caballero, tomaron posiciones, distribuyéndose convenientemente.

Una sección de la Guardia civil, de a caballo, mandada por un teniente, recorría la carretera de Santa Margarita.
En el cuartel permanecía un retén preparado.
Algunas parejas paseaban por las inmediaciones de la Plaza.

LA MESA PRESIDENCIAL
Se constituyó la presidencia en la meseta del toril.
Había colocada allí una mesa, cubierta con tapete rojo, unas sillas y unos bancos de madera.
Tomó asiento en la silla presidencial el compañero Diego Fernández, de la sociedad de hierros y metales, que, como es sabido, es la que convocó el acto.

A su lado se sentaron los secretarios del interior y del exterior, respectivamente, Enrique Naya y Manuel Fuentes.
Próximo a éstos se colocó el delegado del Gobernador civil, D. Antonio Luengo, oficial segundo del Gobierno.
Inmediata a la presidencia se había colocado también una mesita para la prensa, que ocuparon los periodistas de esta capital y los corresponsales de los periódicos de Madrid.
En los bancos se sentaron los oradores que habían de hacer uso de la palabra.
Aunque se había dado orden de que nadie más penetrase en la meseta, no tardó ésta en verse invadida por la concurrencia.

No se colocaron banderas ni rótulos, como otras veces, para dar más seriedad al acto y para evitar que la autoridad pudiese oponer por tal motivo algún obstáculo.
Cálculase la concurrencia en unas 7.000 u 8.000 personas.
Entre el público figuraba un gracioso ostentando en la cabeza una chistera apabullada, lo cual no tiene nada de extraño, si se atiende a que era jueves de compadres.
Sin embargo, algunos lo censuraban acremente, porque decían que resultaba poco formal tratándose de un acto de la trascendencia de aquel.

COMIENZA EL MITIN
Habla el presidente

Eran las tres en punto de la tarde cuando el presidente, Diego Fernández, declaró abierta la sesión.
Comienza manifestando que el mitin había sido convocado por la sociedad de obreros de hierros y metales, denominada La Reforma, de la cual es presidente.
Manifiesta que la sociedad que preside lleva siete meses en huelga y que el objeto de la Asamblea es demostrar la solidaridad de los obreros coruñeses con los compañeros de Reus y los metalúrgicos de esta ciudad.
Recomienda a todos cordura y sensatez para que el orden no se altere en lo más mínimo.

Recuerda los tristes días de Mayo de 1901 y pide que no se de motivo para que se reproduzcan, a fin de poder conservar el dictado de cultos que deben tener los obreros coruñeses.
Termina anunciando que se va a dar lectura a la hoja de convocatoria y a las adhesiones recibidas.

La hoja y las adhesiones
El compañero Manuel Suárez, de la sociedad de traineros, lee con clara y potente voz la hoja en que se convocaba el mitin.
Lee también las adhesiones siguientes:
-La Invencible, de carreteros.
-Lealtad, de pintores.
-La Destrucción, grupo anarquista. En la comunicación de esta colectividad que está escrita en tonos un tanto vivos, se recuerdan los sucesos de Mayo, se dirigen acerbas censuras a los causantes de los mismos y se termina con un ¡Viva la anarquía! que fue contestado por la concurrencia.
-Sociedad de traineras.

-El Fígaro, centro de dependientes de peluquería y barbería.
-El Despertar, de banasteros
-La Asociación Tipográfica.
-La Emancipación, de carpinteros.
-Las Ocho, de constructores de carruajes.
-La Luz del Progreso, de toneleros.
-El Progreso, de operarios de cuchillos y tijeras.
-Gremio de operarios zapateros.
-Unión y Libertad, sociedad coral obrera.
-La Defensora, asociación de peones y auxiliares.
-La Progresiva, de hojalateros, plomeros y cinqueros.
-El sol de la libertad, grupo de anarquistas. También el texto de este oficio resulta violento. Se dicen en él algunas frases duras para la burguesía.
-Ni Dios ni patria, grupo libertario. Muy caliente el texto de la comunicación al igual que la anterior.
-Angiolillo, otro grupo libertario. La comunicación, que tiene un sello formado por manos entrelazadas, cadenas rotas, puñales, etc., es extensísima; un discurso largo y tendido, de tonos puramente libertarios.
-El Porvenir, de canteros. (En organización, según se hace constar en el oficio).
-M.P., obrera pescadera que ofrece coadyuvar en nombre de sus compañeras a la redención del proletariado.
-Un guardia civil, anónimo, escribe desde Ferrol una extensa carta que comienza diciendo:

Recomienda a todos que no concurran a la taberna y que se ocupen solo de organizarse para poder combatir a la Guardia civil, cuyo uniforme, según afirma, mancha.
Al terminar la lectura de este documento óyense frenéticos aplausos.
La mayor parte de las comunicaciones leídas están escritas en términos mesurados, limitándose sus textos a manifestar la adhesión de las colectividades al acto que se celebra.

LOS DISCURSOS
Ramón Seoane

En representación de los constructores de calzado, hace uso de la palabra este obrero.
Comienza atacando al Ayuntamiento y al excalcalde accidental Sr. Martínez Fontenla por haber mandado la guardia negra contra los obreros en los sucesos de Mayo.
Dice que después de esto aún se atreve a recomendar a los obreros que votasen a los republicanos para expulsar a las monjas de los establecimientos de beneficencia, y que ahora son los primeros en sostener el derecho de la empresa de consumos contra el de las pescaderas y traineros.
Trata luego de la huelga de Reus y de la de los metalúrgicos de esta población y dice que hace falta más solidaridad y que es preciso prepararse para otro paro general de mayor transcendencia que el presente.
-Si no hay que comer -exclama- lo tomaremos a la fuerza de los grandes almacenes, aunque no tengamos armas, porque es preferible morir a tiros, que morir de hambre.

Enrique Novoa
Por la sociedad de traineros.
Lee un breve discurso en que protesta contra el impuesto de consumos, sin olvidar el derecho de los obreros de Reus y de los metalúrgicos de la Coruña para obtener lo que justamente reclaman.

Manuel Domínguez
En representación de los banasteros.
Se adhiere al paro general y pide que desaparezcan las básculas colocadas por la empresa de consumos para el aforo del pescado.
Terminó dando un ¡viva la huelga general!, que fue contestado tibiamente.

Germán Barreiro
Por el gremio de carpintería.
Laméntase que nadie más que él y un compañero, quisieran representar a la sociedad en aquel acto.
Se declara partidario del paro “hasta que se una el cielo con la tierra”.
-Si hubiera elementos -dijo- hoy mismo se daría el golpe en la Coruña y no quedaría títere con cabeza. (Aplausos).
(el delegado de la autoridad le llamó al orden.)

Fermín Mediavilla
De la sociedad de constructores de carruajes.
Pide que el paro continúe hasta que se solucione la huelga de Reus, y la de los metalúrgicos coruñeses y hasta que desaparezcan las básculas “y el mismo nombre del arrendatario de consumos”.
-Lo único con que el obrero contaba para comer mal -exclama- era el pescado barato, y eso nos lo arrebatan a fuerza de carestía
.

Moisés Bascoy
Del gremio de peones y auxiliares.
(El presidente dice que esta sociedad está en organización, y que como el representante de ella no tiene costumbre de hablar en público, se le perdone alguna incorrección en que pueda incurrir.)
Lee Bascoy un trabajito en que se felicita de que la sociedad que representa, apenas organizada, concurra a este acto para dar pública muestra de su existencia.
Manifiesta la cohesión del gremio a que pertenece y dice que está identificado con los obreros de Reus y con los metalúrgicos de la Coruña.
Censura a las autoridades de aquella población por no solucionar la huelga y termina diciendo:
-Si queremos llevar el nombre de obreros dignamente, debemos mantener la huelga muchos días, pero procurando que sea una huelga pacífica.

Enrique Taboada
Por la sociedad de oficios varios.
-¡Viva la huelga general! -grita,- ¡Barcelona!… ¡Cádiz!… ¡Reus!… ¡Coruña!… Mañana… quien sabe… ¡quizá sea España entera!…
-Hay que hacer algo para que esas fieras carnívoras no se ensañen con nosotros.
Es preciso contar con elementos para defenderse y poder destrozar los fusiles como ellos destrozan nuestros cuerpos.
Al venir aquí, hay que traer algo en las manos.
Se declaró partidario de la organización de grupos revolucionarios y de la unión de todos los obreros para llegar al paro en todo el Universo.
Terminó dando un viva a la anarquía y a la solidaridad, que fue contestado por muchos de los presentes.
(También a este orador le llamó al orden el delegado de la autoridad.)

Francisco Someso
Habla en nombre de los obreros de hierros y metales.
Dice que el mitin se verifica, aunque no se quería llegar a él, porque repercuten aquí, en la Coruña, las huelgas de Reus, Cádiz y Barcelona.
Manifiesta que otras capitales de España secundarán este movimiento.
-Este acto -agrega- es de preparación, de ensayo, para ver si los explotados podemos dar el golpe y buscar la ansiada revancha.
El pueblo trabajador -continúa- es el llamado a rebelarse contra el capital, por que el capital nos aniquila y nos explota.
Refiriéndose a la falta de instrucción del obrero, dice que ellos no pueden tener más estudios que el de la esclavitud.
Añade que no son los obreros de hierros y metales quienes convocan al acto, sino el pueblo español cansado de tanta explotación.
Felicítase de que las mujeres se den cuenta ya de sus derechos y de que vengan a estos actos a reclamar lo que por ley les pertenece.
Truena “contra el odioso y maldito impuesto de consumos que no se contenta con lo que cobraba, sino que establece unas básculas para hacerles pagar más.”
(Varias pescaderas y traineros: -¡Al mar, al mar con ellas!)
Censura que la empresa haya reclamado del Municipio 30.000 duros por los perjuicios sufridos con los sucesos de Mayo. (Aplausos).
Habla del Ayuntamiento y lo ataca duramente, porque en vez de atender a mejorar la situación del obrero, trata de edificar una casa para parque de bomberos.
-¿Para qué se quiere el parque -pregunta- si a mí la casa no se me ha de quemar? (Risas). ¿Y quien paga todo? El pueblo, los explotados.
Recomienda la huelga hasta que se solucione la de los operarios de hierros y metales, hasta que triunfen en sus pretensiones los obreros de Reus, y hasta que desaparezcan las básculas y el impuesto de consumos.
-¡Hay que prepararse para la lucha! -exclama- Estamos acostumbrados ya al hambre y poco nos puede importar sufrirla una temporada más.
Terminó gritando;
-¡Viva la huelga general! ¡Viva al anarquía!
-¡Viva! – contestó el público.

José Arias
En representación de los hojalateros.
Censura la pasividad del ayuntamiento que, a pesar de estar formado por una mayoría republicana, que se halla identificada con ellos, no protege sus aspiraciones.
Congratúlase de que haya concurrido tanta gente al mitin y termina manifestando que no puede continuar en su peroración por sentirse molestado.
Se sienta.

Manuel Martínez
Camarero de café, y en representación de la clase.
(Al empezar a hablar, el presidente de la asamblea llama a un guardia de seguridad para que ponga paz entre dos chicos que se habían enzarzado a bofetadas en el redondel. El agente cumple el mandato.)
Continúa el orador su interrumpido discurso, en el que censuró al Ayuntamiento con bastante dureza.
Dice que hace falta que desaparezca esa reputación de que gozan los que se llaman representantes del pueblo, mal llamados, en concepto del disertante.
Afirma que en el Municipio “no se administra, se roba”.
Pide que se apoye a las pescaderas y que no se deje entrar pescado.
-El que tiene dinero -agrega- si quiere peces, que los vaya a comprar fuera de la población. Nosotros estamos dispuestos a morir si necesario fuere, para conseguir lo que pretendemos, puesto que el pescado, mejor dicho la sardina, era nuestro único alimento, el alimento del pobre y ahora hasta eso nos falta.
Aconseja que cese la protesta de palabra y que se vaya a los hechos.
-Estamos acostumbrados a morir – concluye- y es necesario acabar de una vez con esta explotación de sangre.

Manuel Edreira
En representación de los dependientes de barberías.
Deplora que la clase a que pertenece no tenga más medios de defensa, lo cual les imposibilita para de resistir la huelga mucho tiempo, pero se adhiere al movimiento iniciado.

Tomás Gil
Por los dependientes de peluquerías.
Se ajusta en todo a las pretensiones de los huelguistas de Reus, Barcelona y la Coruña.
Lamenta que no haya aquí, como en París y en otras poblaciones importantes, bolsas de trabajo para socorrer a los obreros huelguistas.
Tratando la cuestión de las básculas dice que no tiene la culpa nadie más que el Ayuntamiento “por arrendar el servicio a una empresa tan tirana”.
Gran parte del discurso de este obrero se dirigió a censurar al municipio y a inculparlo de todo “por arrendar el impuesto de consumos a tan alto precio”.

Francisco Pena
En nombre de los toneleros.
Comienza diciendo que la revolución debe hacerse con hechos, no con palabras.
Explica la forma en que venían trabajando los operarios de hierros y metales para justificar la mejora que pretenden.
Analiza luego la cuestión de las básculas y dice:
-¿Por qué nos extrañamos de que se pongan las básculas? Nos podrán hasta cañones de Artillería.
Se lamenta de la falta de apoyo de los obreros, que acordaron contribuir con 10 céntimos cada uno para socorrer a los huelguistas y sin embargo no los satisfacen.
Censura ciertas costumbres sociales de los ricos y se duele del abandono en que viven los pobres.
Truena contra el comercio y exclama:
-El comerciante roba al amparo de la ley y el ladrón expone su vida.
De esto saca la consecuencia de que éste es más simpático que aquél.
-Algo más diría – añade- pero no quiero cansar. El obrero debe pensar leyendo y estudiando.
Termina, como algunos de sus compañeros declarándose partidario del paro general hasta que se solucione la huelga y desaparezcan las básculas.

María Manuela Vázquez Mejuto
Es conocida por La Morenita y representa a las pescaderas.
Al levantarse a hablar es saludada con una salva de aplausos.
Fue la nota más simpática de la tarde.
Vestía la oradora un pañuelo encarnado a la cabeza, un mantón negro y una saya del mismo color.
Se explica con bastante facilidad.
Expone la cuestión pendiente entre la empresa de consumos y las pescaderas, y los perjuicios que les ocasiona la medida de implantar las básculas.
Cuenta con gran lujo de detalles lo que se cobra ahora, lo que se pagaba antes y lo difícil que resulta la vida para los pobres con el nuevo aforo.
(Reina en la plaza un silencio sepulcral. El público no pierde una sola palabra de cuanto dice esta nueva oradora.)
Dice que el pescado bueno lo comen los ricos y se exporta para Madrid, quedando solo a las pobres vendedoras panchiños, xureliños y otros peces menudos de poco valor que no les permiten sacar una gran ganancia.
-Un caballero -añade- me mandó comprar una langosta.
Fuí a una capitalista a comprarla y por una pequeñita me pidió 50 reales; me pareció un poco cara y le dije a aquel señor: -Me piden 50 reales por una y es muy pequeñita.- Cincuenta tiros le den -me dijo el señor, y me preguntó: -¿Tienes abadejo? -y me compró uno y dos róbalos, que no le costaron tanto.
Con ellos hizo dos platos y con la langosta no hacía más que uno.
Después siguió diciendo las mil combinaciones que pueden hacerse con las sardinas para comer ricos y pobres.

Un incidente ruidoso.- Por sacar vistas fotográficas.- Escándalo monumental.- Campanillazos de la presidencia.- Sustos y carreras.- Pánico indescriptible.- Se restablece el orden.- Habla el presidente.- Interrupción del público.- La calma al fin.
En este mismo momento surge un incidente ruidosísimo.
Un fotógrafo que había sacado algunas vistas del acto, colocó su trípode en el redondel.
Cuando estaba enfocando a La Morenita, el público lo advirtió y prorrumpió en gritos y denuestos contra el fotógrafo.
El escándalo que se promovió adquirió enormes proporciones.
De todos lados salían voces de ¡Fuera!¡Fuera ese!¡A la calle!¡A la calle!
La presidencia agitaba fuertemente la campanilla recomendando orden.
-¡Que le rompan la máquina! -decían algunos.
El público sufrió un susto tremendo.
Hubo carreras y pánico indescriptible.
Hacia la puerta de presidencia se dirigió la gente a todo correr.
Por las demás puertas huían también gran número de personas.
Excusado es decir que el fotógrafo y la máquina desaparecieron precipitadamente.
Los gritos aún no se habían extinguido y en los palcos y tendidos continuaba parte del público de pie agitando las manos y vociferando, cuando el presidente consiguió hacerse oir.
El orden va restableciéndose paulatinamente.
-Señores: -dijo aquél- este ha sido un ligero incidente sin importancia. Aquí no ha pasado nada. Un fotógrafo que pretendió sacar unas vistas no debe producir ese alboroto…
De un lado de la presidencia se levantan dos compañeros que interrumpiendo al presidente gritan:
-¡Está muy bien protestado!¡Y que lo registren!¡Que lo registren!¡Eso es una provocación!
Otros confiesan que no ven nada de censurable en el hecho.
Al fin la calma se restablece y todo continúa igual, sin que la algarada haya tenido otro alcance ni otra significación a pesar del susto, de las carreras y de los gritos de los timoratos.

Sigue “La Morenita”
Habla de la explotación de que dice que son víctimas las vendedoras de pescado y reclama la ayuda de las personas pudientes para acabar con este estado de cosas “hasta que las mismas mujeres vayamos navaja en mano a quitar las básculas”.
Una salva de aplausos acoje estas últimas palabras.
La ovación que se dispensa a la oradora dura largo rato.



Manuel Suárez
Representa a la sociedad de traineros.
No se crea -dice- que al realizar este acto hemos querido hacer de un jueves un día festivo más.
Es que ha repercutido aquí el pacto del hambre llevado a cabo en Cataluña por los patronos contra los obreros.
Afirma que el proletariado coruñés celebra el mitin que está verificándose como demostración de solidaridad con los compañeros metalúrgicos y con los trabajadores de Reus.
Venimos a este acto -añade- sin cometer atropellos, y sin embargo se nos insulta con la presencia del tricornio y del correaje amarillo.
Para decirle a un pueblo “tienes o no tienes razón”, no hace falta enseñarle la Guardia civil.
Se complace de que haya respondido tan bien el pueblo coruñés al llamamiento de los oprimidos, y se felicita de ver presentes a personas que, si no son obreros manuales, son en cambio obreros intelectuales.
Se nos recomienda orden -dice- cordura, sensatez… ¿nos falta eso acaso?
Las autoridades deben velar en primer término por la carestía de los artículos de mayor necesidad y por si los jornales que cobran las clases trabajadoras pueden llegarles para vivir.
Explica la entrevista que en la noche anterior habían celebrado con el Alcalde que los había llamado como coruñés para recomendarles orden y paz. Pues si vela por el orden ¿porqué no vela por los intereses del pueblo consumidor?
Culpa al capital de no dar trabajo al obrero, obligando a éste a meterse en la taberna, y a salir de ella borracho, no por exceso de bebida sino por falta de alimento.
Dice que no es con el maüsser, según afirmó Silvela, como se arreglan las cuestiones sociales. ¿De cuando acá -exclama- los fusiles se han considerado como nuncios de paz? Los fusiles sirven para hacer las revoluciones, porque yo supongo -añade- que éstas no se realizan con quesos.
Censura que los gobernadores no puedan conjurar los conflictos pacíficamente. Entonces, ¿para qué vienen aquí?¿para qué sirven?.
Habla de los sucesos de Reus, donde el paro es también general, a pesar de lo que en contrario se afirma, y termina abogando porque siga la huelga de los metalúrgicos hasta que consigan el triunfo.
(El orador fue llamado al orden por el delegado de la autoridad.)

Otro incidente.- ¡Que desembarcan pescado!.- ¡Al muro!
En esto empieza a correr la voz de que estaban desembarcando besugo.
Surgió una desbandada general de mujeres.
Las pescaderas que asistían al acto se dieron aviso y no tardaron en salir precipitadamente.
-¡Que desembarcan ollomol! -decían unas.
-¡Al muro!¡Al muro! -gritaban otras.
Y al muelle de Linares Rivas corrieron todas.
No era allí donde se verificaba el desembarque.
En San Amaro trataba de echar a tierra una buena partida de pescado.
Un empleado de la empresa de consumos acudió a impedirlo por no ser aquel punto habilitado para el aforo.
Las pescaderas, enteradas ya de lo que ocurría y satisfechas porque no era exacta la noticia, volvieron al mitin.

Habla el presidente.- Una estratagema.- No hay que fiarse
Advirtió el presidente lo que ocurría y recomienda que no salga nadie.
-Eso es una estratagema -dice- que hacen algunos elementos interesados en desbaratar la importancia de este acto y que hacen correr esas voces para que la gente desaparezca de aquí. ¡No hay que fiarse!¡Orden y a lo que estamos!
En vista de estas palabras muchas mujeres continúan en sus puestos.
Gran número de ellas, sin embargo, ya habían salido.

Continúa el mitin.- Benito Cadavid
Representa la sociedad de canteros denominada El Porvenir y su discurso se reduce a adherirse al paro acordado.
Nada más pudimos oirle, porque habla con voz un tanto apagada y en la plaza hay un poco de barullo, promovido por el incidente que dejamos reseñado.

Santiago Serrapio
Por la sociedad de carpinteros.
Se manifiesta conforme en absoluto con el paro y desea que venga pronto el día de la huelga general.
Para todo se ofrece incondicionalmente a sus compañeros
.

Resumen del presidente
El presidente Diego Fernández comienza recomendando orden a todos para que no surja un conflicto que traería para todos funestas consecuencias.
Explica la lucha que desde hace siete meses viene sosteniendo la sociedad de hierros y metales y la lucha empeñada con los maestros a los cuales califica de vampiros.
Se extiende en largas consideraciones para estudiar la huelga de Reus y dice que ésta y la que en la Coruña existe, decidió a los obreros a declarar el paro general.
Ridiculiza la censura previa que se ejerce sobre los telegramas de la prensa para evitar que el paro sea general en España en un día determinado.
-¡Ah! -exclama- pero tenemos el correo que lo lleva todo y nos pone en comunicación con Cádiz, con Barcelona, con Reus y con otras poblaciones, para llegar al fin que nos proponemos.
Manifiesta que el gremio de hierros y metales dió muestras de cordura y sensatez, poniendo por su parte toda clase de medios para llegar a un arreglo con los maestros.
-No lo hicieron así éstos -añade- que procuraron poner toda clase de obstáculos para evitarlo.
Censura a los políticos que en vez de estudiar la economía social, se pasan la vida estudiando la economía política.
Trata la cuestión de los traineros y de las pescaderas y recrimina al Ayuntamiento por emplear el dinero del pueblo en construir un parque para el cuerpo de bomberos, en vez de redimir al pobre del aumento del impuesto sobre el pescado.
Algunas otras cosas dijo contra el Municipio coruñés, añadiendo que es necesario destituirlo porque no sirve para regir los destinos del pueblo.
Terminó diciendo que se iba a dar lectura a las conclusiones propuestas por los que constituían la mesa para su aprobación.
(Fue llamado al orden varias veces por el delegado del gobernador).

Las conclusiones
El compañero Suárez dió lectura a las siguientes:

Todas estas conclusiones fueron aprobadas por unanimidad.

Como el público contestase con cierta tibieza a la pregunta de: ¡Se aprueba!, el presidente recomendó que se contestase con toda libertad y voz clara.
-Quiero que gritéis, que vuestra voz se oiga en la calle Real.
Y efectivamente, los concurrentes contestaron a todas las preguntas con voz clara y sonora.

Después del mitin
Algo después de las seis de la tarde se dió por terminada la reunión.
El público se disolvió pacíficamente por distintas rutas, comentando los discursos pronunciados.
En aquel momento la Artillería de montaña regresaba de su paseo militar.
Los obreros se paraban a verla pasar.
Por la carretera de Santa Margarita una sección montada de la Guardia civil se dirigía hacia la población.
Al llegar esta fuerza al obelisco de Linares Rivas, abrió en dos alas y continuó por la carretera de los Cantones.
Una hora más tarde la población había recobrado su aspecto ordinario.

DE NOCHE
La noche transcurrió tranquila, sin que hubiese surgido ni el menor incidente.
En todas partes se hablaba del resultado del mitin, de las conclusiones votadas y del conflicto pendiente.
La vigilancia en las calles continuó hasta altas horas de la noche.
A los muelles no arribó ninguna embarcación.

Consuelo Martínez, no Consuelo Cruz
Una joven llamada Consuelo Cruz estuvo ayer a decirnos que no fue ella, como por equivocación consignamos, la que llevó al mitin la representación de las pescaderas, sino otra Consuelo, compañera suya, que se apellida Martínez.
Queda complacida.

AYER
Algunos incidentes.- Contra los percebes.- En Riazor
El descontento continuaba ayer.
Las pescaderas, más enardecidas después de la celebración del mitin, y contando con el apoyo de los traineros, se dividieron en comisiones para recorrer los puntos en que pudiese ser desembarcado el pescado.
A Riazor llegó una embarcación con percebes.
Intentaron los marineros descargarla para ponerlos a la venta, pero lo impidieron las comisionadas.
Uno de los tripulantes echó mano al cuchillo con objeto de hacer prevalecer su derecho, pero otros compañeros lo contuvieron.
Al final decidieron hacer fuego, cocer el marisco y comérselo tranquilamente.
Fue la mejor solución.

En la plaza de abastos.
Vendíanse ayer en la plaza de abastos, almejas, percebes, berberechos y algunos camarones.
Como esto no paga derechos, se permitió su venta.
Todo se cotizó a precios muy subidos.
De pescado no se veía ni una sola pieza, aunque se nos dijo que en las primeras horas se habían llevado allí algunos peces de vara, muy pocos
.

En los muelles
Ojo avizor continuaron todo el día las comisiones recorriendo los muelles para evitar la introducción del pescado.
Una embarcación de un marinero muy conocido entre los de la clase, trajo de Ferrol cantidad de peces de subido precio.
Las pescaderas se enteraron de esto y se dispusieron a no permitir su desembarque.
hasta hora muy avanzada de la noche no cesó la vigilancia.
A eso de las doce apresaron una lancha de besugo que estaban descargando sus tripulantes cerca de la fábrica de petróleo de los señores Mesa, Marchesi y Martínez.
Media hora más tarde se cogieron tres cestas de percebes en los muelles.
Todo fue arrojado al mar.
La persecución, como se ve, dió su resultado.

Siguen las precauciones
Ni un solo guardia civil salió de la Coruña.
Siguen, pues, reconcentrados los ochenta números que habían llegado.
Las precauciones no cesaron.

En la inspección de policía
Se notaba ayer noche en la inspección de policía desusado movimiento.
Desde las diez se hallaban reunidos los inspectores Sres. Pepín, Plaza y Caballero.
Una media docena de agentes también permanecían allí.
Llegó luego detenido por uno de los guardias el secretario del mitin que dió lectura a las adhesiones, Manuel Suárez.
Más tarde, y cerca de las once compareció también, conducido por otro policía, el presidente de la Asamblea, Diego Fernández.
Ante el inspector jefe, Sr. Pepín, prestaron ambos declaración.
Se les preguntó de quien era la carta que subscribía “Un guardia civil” y que como al principio decimos fue leída en el mitin, y contestaron que lo ignoraban: que había llegado a su poder momentos antes de aquel acto y que no conocían su contenido.
Preguntóseles también si eran ellos los organizadores de la reunión y contestaron que no, que la organizadora había sido la sociedad de hierros y metales.
De todo esto se levantó el correspondiente atestado que se remitirá hoy al Capitán general para que proceda a la instrucción de la oportuna sumaria.

¡A la carcel!.- A disposición de la autoridad militar.- Una entrevista con Cotelo.- Un apretón de manos.- Registro en los libros
Cerca de las tres de la madrugada se dispuso el ingreso de los detenidos en la cárcel.
Salió primero Diego Fernández acompañado de un agente visto de paisano.
Aún no se había abierto la puerta de la prisión para que aquel obrero tuviese ingreso, cuando llegó su compañero Manuel Suárez custodiado por otro policía.
Tras de un ratito de espera se abrió la pesada puerta y los dos obreros penetraron en el rastrillo.
Con ellos entraron también los agentes que los conducían y otros dos más que a regular distancia los seguían, quizá para evitar que escapasen.
Los carceleros, soñolientos y desperezándose, se hicieron cargo de los presos y leyeron las comunicaciones en que se les decía que iban a disposición del Capitán general de Galicia.
Estado en esto, bajó de su celda el preso Ricardo Cotelo, un obrero que, como nuestros lectores recordarán se halla sufriendo condena por haber disparado dos tiros contra el teniente de la Guardia civil don Pedro Vázquez, que dirigía las fuerzas en los memorables días de Mayo de 1901.
Se vieron, se dieron las manos y dijeron los que entraban al que se halla allí.
-Aquí nos tienes. Venimos a disposición del Capitán general. Ya tienes dos compañeros.
Cotelo les apretó la mano y no dijo nada.
Tomó la pluma y se dispuso a inscribir los nombres de los que ingresaron en el libro registro de entrada.
Cotelo es un preso de confianza, que cumple muy bien y que auxilia al Director de la cárcel en los trabajos de oficina.
Temían los presos que se les encerrase en alguno de los húmedos y lóbregos calabozos de la prisión, pero no ocurrió así, pues en la orden al Director del establecimiento no se disponía la incomunicación.
Decíannos los dos referidos obreros que no se explican el motivo por qué se les detiene y agregaba Diego Fernández:
-Me parece que yo he recomendado bien el orden, la sensatez y la cordura, y que no hemos podido estar más correctos.
El objeto de esta prisión y del procesamiento probable, ha sido la lectura de la carta que firmaba “Un guardia civil”, pues bien claramente se desprende esto de la declaración que se les recibió.

Denuncia contra los corresponsales
Dijéronnos ayer algunos corresponsales de Madrid, que el Gobernador civil había remitido copia al fiscal de la Audiencia en la Central de esta población, para que formulase la correspondiente denuncia contra ellos.

Reunión de autoridades
Quizá se halla relacionado con todo esto, una reunión que anoche celebraron con el Gobernador civil, el presidente y el fiscal de la Audiencia.


Plano da Coruña (1900-1920) – Francisco Panisse en As Xubias, Os Castro, Gaiteira. Historia de una barriada en imágenes y fotos antiguas. https://asxubiasoscastrosagaiteira.wordpress.com/2018/01/08/plano-de-a-coruna-entre-1900-y-1912-francisco-panisse/

SOLUCIÓN DEL CONFLICTO
Gestiones del alcalde.- Reunión de la Comisión de Hacienda

Convocada por el alcalde, Sr. Argudín, se reunión en la mañana de ayer la Comisión municipal de Hacienda.
Tenía por objeto esta reunión tratar de buscar una fórmula para solucionar el conflicto creado con el aforo del pescado.
Duró más de una hora la reunión y a ella asistieron los Sres. Souto Ramos, Pan de Soraluce, Alcalde Vidal, Casares, Pardo Reguera y Casado.
Estudióse detenidamente el asunto, acordándose como fórmula de transacción proponer al arrendatario de consumos un convenio por el cual el Ayuntamiento prescinde el 100 por 100, como recargo municipal sobre el pescado.
En virtud de este acuerdo, el Municipio hará a la Empresa arrendataria una bonificación de 17.686’57 pesetas, a condición de que ésta retire las básculas de los muelles y que continúe percibiendo los derechos en la misma forma que antes se efectuaba.

En el Gobierno civil.- El alcalde, el arrendatario y el gobernador
A las ocho de la noche se reunieron en el Gobierno de la provincia el alcalde, el arrendatario de consumos y el gobernador.
El alcalde dió a conocer el acuerdo adoptado por la comisión de Hacienda.
Después de alguna discusión, fue aceptado por el arrendatario.
En el momento se levantó acta del convenio que firmaron los presentes.
Al firmar el arrendatario manifestó que lo hacía en beneficio del pueblo, y para demostrar que no pretendía ir a la rescisión del contrato, como por algunos se afirmaba.

Calcula que la empresa, con este arreglo, perderá 100.000 pesetas al año.

Retirada de las básculas
En la mañana de hoy se retirarán las básculas que se habían colocado en los muelles de Montoto y Linares Rivas.
En lo sucesivo, el pescado se aforará por volumen como antes se hacía y no por kilo.

Sesión extraordinaria.- Sanción del acuerdo
Para hoy, a las cinco de la tarde, está convocado el Ayuntamiento a sesión extraordinaria.
En esta sesión se dará cuenta del convenio concertado con el arrendatario y se acordará aprobarlo.

COMENTARIOS
Como verán nuestros lectores, en la conferencia celebrada ayer entre el alcalde y el arrendatario de consumos en el despacho del gobernador, se acordó la fórmula de arreglo del actual conflicto conforme a lo convenido por la mañana en la reunión de la Comisión municipal de Hacienda presidida por el primero.
Parece ser que la Comisión entendió, y así lo hizo constar el alcalde en la conferencia que debía adoptarse un acuerdo rápido y decisivo para evitar el carácter de cuestión de orden público que reviste este asunto y que había motivado la convocatoria del Sr. Argudín. Pero haciendo presente, sin embargo que ninguna razón podía haber legal ni moralmente para que el Ayuntamiento venga a ser en último término el que pague los vidrios rotos, por una cuestión en que se aplica una tarifa hecha en Madrid y se agita un movimiento en que de público se dice que ha habido estrecha conexión entre los elementos que aparecían más opuestos gracias a lo cual el pobre pueblo resulta limitándose a dar la cara.
A reserva, pues, de las soluciones definitivas a que haya lugar, el Alcalde y la Comisión decidieron proponer la renuncia por parte del Ayuntamiento a todos sus derechos en el adeudo del pescado a cambio de que el arrendatario restablezca el aforo en la forma en que estaba antes de los sucesos.
Sobre esa base se firmó ayer el convenio y de ello resulta que todo ocurrió como los duchos y sagaces en la materia habían presumido.


Continua en Conflitos obreiros e Folga Xeral de 1903 na Coruña: a figura de Mª Manuela Vázquez Mejuto (V)




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