Conflitos obreiros e Folga Xeral de 1903 na Coruña: a figura de María Manuela Vázquez Mejuto “La Morenita” (VI)

O 15 de febreiro de 1903 ten lugar o anunciado mitin obreiro na Praza de Touros coruñesa no que se podería acordar a convocatoria dun novo paro xeral, trala detención dos tres compañeiros que presidiran o mitin anterior, e os xornais coruñeses fan ampla crónica do acontecido ese día.


Así, o xornal El Noroeste do 16 de febreiro de 1903, publica o seguinte:

LA CUESTIÓN OBRERA
LO DEL PESCADO
Ayer tampoco salieron a la pesca las traineras, cumpliendo el acuerdo adoptado anteanoche por la colectividad.
Por esta causa no se vendió pescado en la plaza.
La huelga continuará hasta que sean puestos en libertad los obreros Diego Fernández, Manuel Suárez y Francisco Naya.

EL MITIN DE AYER
Celebrose, como estaba anunciado, en la Plaza de Toros.
En la puerta de entrada se había colocado una bandeja y un cartel en el que se leía: “Solidaridad para los compañeros presos y para los huelguistas”.
La concurrencia fue escasa en los primeros momentos, llegando después a unas cinco mil personas.
A las tres de la tarde se constituyó la mesa.
Presidió Francisco Someso y actuaron como secretarios Enrique Taboada y Jesús Vila.
Como delegado del Gobernado asistió el oficial del Gobierno de provincia D. Robustiano Faginas.
En torno de la mesa presidencial se sentaron los delegados de las colectividades obreras.

Comienza el acto
Explica el compañero Someso el objeto del mitin, manifestando que a pesar de la prisión de Diego Fernández no se suspende este acto, como algunos creyeron.
Califica de injusticia la prisión de los compañeros que se hallan en la cárcel y recomienda que se guarde el mayor orden.

Adhesiones
Enrique Taboada lee las adhesiones de las sociedades de traineros, marmolistas, panaderos, El Porvenir del Cantero, de un recluido ferviente defensor de la causa del proletariado y de los compañeros Diego Fernández, Manuel Suárez y Enrique Naya.
Manifiestan éstos su sentimiento por no poder tomar parte en el mitin, puesto que los han privado de la libertad.
Hacen presente su reconocimiento a los periodistas y a los presos de la cárcel por las consideraciones que les dispensaron, dignas de tenerse en cuenta para mejor ocasión.
Leese también una adhesión de los grupos libertarios Angiolillo, Sol de la Libertad, Ni Dios ni Patria y Destrucción, saludando a los presos y manifestando que están dispuestos a realizar un acto que haga temblar a la burguesía coruñesa si no son aquellos excarcelados.
Seguidamente hacen uso de la palabra los siguientes delegados.

Marcial Lores
No está conforme con los paros generales cuando estos revisten un carácter pacífico porque no conducen a ningún fin práctico.
Sostiene que la huelga general no es privativa de varios gremios, ni de una ciudad sola sino que deben hacerse por una región entera, citando en apoyo de sus tesis el paro de los ferrocarriles de Holanda.
Habla de la organización obrera en Bélgica y de las simpatías de aquel ejército por la causa del proletariado.
Aquí hay que hacer una gran propaganda en este sentido, procurando que las ideas de redención lleguen a donde se trata de hacerlas inaccesibles, para atraer a los sirvientes de la burguesía.
Con motines momentáneos nada se consigue; hay que realizar actos de mayor trascendencia.
Cree que la carta que firmaba Un guardia civil es obra de algún chusco y que la seriedad de las autoridades queda en ridículo al preocuparse por ella.
Terminan anunciando que el Gobernador civil está dispuesto a recibir a una comisión para tratar de la libertad de los presos.

Ramón Seoane
Dijo que hablaba para que no se le llame cobarde, pues en el mitin del jueves había manifestado ya cuanto tenía que decir.
Ataca a los republicanos y a El Combate, al que califica con dureza, porque, según él dice, llama ladrones a los obreros.
Ellos sí lo son, añade, y como ejemplo, baste decir que Dª Belén Sárraga y su marido el señor Ferrero han constituido una Federación en Andalucía para robar 6.000 duros a los obreros con el objeto de llevar a este a las Cortes, donde nada hará en beneficio nuestro.
Dice que Víctor Hugo, esa gloria de los republicanos franceses, envió a sus hijos a combatir a los comunistas de París.
Laméntase de que haya disminuido el número de los concurrentes a este acto en relación con el mitin anterior.
Un pueblo que da vivas a la anarquía y a la revolución social -agrega- no debe asustarse por la aparición de un fotógrafo. Las ideas requieren el necesario valor para morir por ellas si es preciso o de lo contrario no deben profesarse.
Dice que la prisión de Diego Fernández y los otros dos compañeros no obedece a la lectura de la carta del guardia civil sino al deseo preconcebido de privar de la libertad a los que aparecían a la cabeza del movimiento obrero.
¡Parece increíble -exclama- que ante tamaña injusticia no haya quien tenga valor para templar una daga en la sangre del tirano que los mandó prender!
Afirma que no faltará sin embargo, un nuevo Cotelo que vengue ese crimen.
Solicita apoyo para los metalúrgicos, llegando al paro general, si es preciso para que no se pierda la huelga que aquellos sostienen.
Debemos exigir, no pedir, la libertad de los compañeros presos.
Califica de cobardes a los presidentes de las sociedades obreras que en el mes de Mayo del año último, firmaron una hoja recomendando a los obreros que volviesen al trabajo, a pesar de las prisiones que se realizaban por las autoridades.
Aboga por el paro, diciendo que hoy nadie debe acudir al trabajo.
Los concurrentes gritan: ¡No!¡No!¡No iremos al trabajo!

Eduardo Boedo
Opina que el objeto principal de este mitin debe de ser el de tratar de la prisión de los compañeros Diego Fernández, Manuel Suárez y Enrique Naya.
Califica de inicuo atropello la prisión de estos
Muéstrase decidido partidario de la huelga general hasta conseguir la libertad de los presos.
Termina diciendo: ¡Si ahora ha surgido un nuevo Vázquez, no habrá de faltar otro Cotelo!¡Viva el paro!¡Viva la revolución social!

Germán Barreiro
No cree en la eficacia del paro por falta de fe en el elemento obrero para sostenerlo.
Opina que para realizar un paro de verdad, debe asociarse antes a los campesinos a fin de impedir que se introduzcan víveres en las poblaciones.
Termina diciendo que hay que ocuparse de buscar los medios de barrer la actual sociedad.

Manuel Domínguez
Comenzó diciendo que no se llega a ningún fin práctico con la huelga general, que de ésta sólo vienen las coacciones las cuales traen como consecuencia la salida de la guardia civil a la calle y la prisión de inocentes obreros.
Termina diciendo que, a pesar de todo, se adhiere a cuanto se acuerde.

Pedro Arenilla
Laméntase de que se robe al proletariado, cuando todo lo produce, y después le encarcelan.
-¡Hasta cuando vamos a permitir que los burgueses nos chupen la sangre! -dice- ¡Si hasta sus hijos no crían, que lo hacen las nodrizas y para pagar a éstas se valen del producto de lo que nos roban!

Manuel Sánchez Roel
Ante la cobardía de los llamados apóstoles del obrero que nos abandonan en estos trances, vengo aquí para expresar mi desprecio, más que desprecio, el odio que hacia ellos siento.
Dice que no hay vergüenza si no se lucha en favor de los metalúrgicos huelguistas y de los obreros presos.
-Por esto yo iré al presidio si preciso fuese -añade.
Censura nuevamente a los obreros que en otras ocasiones se significaron en estos actos y que ahora dejan de concurrir a ellos.
Aboga también por el paro general.

José Álvarez
Sostiene que los traineros y pescaderas deben continuar en huelga por la prisión de su compañero Manuel Suárez.
Por lo que respecta a la de los metalúrgicos, opina que debe continuar también hasta conseguir la libertad de Diego Fernández y Enrique Naya.

Fermín Mediavilla
-Con palabras nada se hace -dice- y debe de irse al paro hasta conseguir la libertad de los obreros presos.
No basta predicar la huelga, hay que demostrar energía y que somos hombres para hacerlo.
Propone el nombramiento de comisiones para avistarse con las autoridades a fin de obtener la excarcelación de los presos.

Benito Cadavid
Se adhiere a todo lo que se acuerde en nombre de la sociedad El Provenir del Cantero.

Manuel Martínez
Aboga por el paro general.
Habla del pacto del hambre que, según dice, han concertado los patronos para hacer fracasar las peticiones que los gremios de construcción tienen pendientes para el mes de Mayo.
Concluye defendiendo el paro general “aunque sobrevenga una hecatombe peor que la de Monte Pelado” para conseguir la libertad de los presos y todo lo demás que se pide.

Benigno Pardo
-No basta -dice- con la retirada de las básculas hay que ir al paro general para lograr la libertad de nuestros compañeros.

Santiago Serrapio
-Hay que hacer algo -comienza diciendo- para recobrar a los tres compañeros que nos han robado.
Propone que se nombre una comisión para ver al Gobernador, y que si este no pone en libertad a los detenidos que se acuerde el paro general.

Enrique Taboada
Dice que con la prisión de Diego Fernández ocurre algo semejante a lo que sucede en Barcelona, donde aparecen bombas que se encarga de colocar la policía, para justificar el encarcelamiento de los que figuran a la cabeza del movimiento obrero.
Sospecha por esta causa que la carta del guardia civil proceda de las autoridades.
Termina diciendo que si no fuese porque podría considerarse como un delito, aconsejaría a todos que saliesen de la plaza para ir a la cárcel, romper las rejas de la prisión y poner en libertad a los presos.

Francisco Travieso
-Debe procurarse -dice- que no haya disidencias entre nosotros.
No trabajemos ninguno y cuando el hambre apriete sepamos buscar para comer sin trabajar.

El compañero Galán
Se adhiere también al paro general.

José Monteagudo
Dice que el impuesto de consumos debían pagarlo solo los burgueses y se lamenta de que los metalúrgicos tengan que sucumbir a los explotadores.
Habló por último de las anomalías de la tarifa de consumos.

José Arias
-Nosotros que todo lo producimos -dijo- y nada tenemos, lo menos que podemos pedir es la libertad de nuestros compañeros.
Si esto no se consigue, hay que apelar al paro general.

Pedro Dubra
Habla en nombre de los agricultores de Meicende.
Dice que debe continuar la lucha hasta obtener la excarcelación de los presos.
Aboga por el paro general y porque se realice una activa propaganda entre los agricultores.

El presidente
En este momento comienza a llover, y el presidente antes el temor de que la Asamblea tuviese que disolverse por tal motivo, hace presente a la concurrencia que la mesa, de acuerdo con los delegados, había decidido que una comisión fuese a ver al Gobernador civil para pedirle que pusiera en libertad a los detenidos.
Algunas voces: ¡No!¡No!
Otras: ¡Si!¡Si!
Continúa diciendo el presidente que si la contestación fuese negativa se acordará el paro general.

Se suspende el mitin
La lluvia arrecia, pero a pesar de esto se decide esperar a que regrese la comisión suspendiéndose el acto por breves momentos.
Sin embargo de este acuerdo, era tal la efervescencia que muchos oradores continuaron haciendo uso de la palabra, aún cuando el público se ocupó más de guarecerse que de atender a lo que se decía.
Una gran parte del auditorio había abandonado la Plaza desde que empezaron a caer las primeras gotas.
Varios fueron los obreros que hablaron durante el tiempo que tardó en regresar la comisión.
El compañero Martínez entre otras cosas dijo que para concertar el pacto del hambre debían los obreros llegar a la huelga de inquilinos no pagando la reta de casa a los propietarios.

La comisión
Una comisión compuesta de nueve obreros salió a visitar al Gobernador con objeto de interesarle la libertad de los detenidos.
Tras de ella siguieron algunos curiosos.
Por la Marina, ruta que siguieron para llamar menos la atención, la gente se paraba a preguntar de lo que se trataba.

En el Gobierno civil
Los comisionados pasaron al despacho del Sr. González Núñez.
Con éste hallábanse los Sres. Moral y Torres y Taboada, los cuales se retiraron a una habitación inmediata mientras la conferencia se celebraba.
Habló en nombre de los obreros el compañero Seoane.
Pidió la libertad de los detenidos Fernández, Suárez y Naya.
Díjole que la asamblea estaba pendiente de su contestación y que de ella dependería quizá el acuerdo que se adoptase.
Contestó el Gobernador que como los detenidos estaban a disposición de la autoridad militar nada le correspondía a él hacer.
Otro de los obreros, apellidado Segade, arguyó al Sr. González Núñez que era necesario que las autoridades ayudasen a conjurar el conflicto, porque los ánimos estaban muy excitados, y como aquél no daba solución alguna ni les prometía nada de cuanto solicitaban, preguntó:
-Pero entonces ¿qué hacemos?
-Allá ustedes -parece que contestó el señor González Núñez- visiten al Capitán general para formularle su petición o vayan al paro si esto les acomoda más.
Despidiéronse los obreros y salieron al parecer disgustados de la entrevista, comentando que ni siquiera les hubiese prometido cosa alguna.
Al bajar del gobierno, en la puerta les aguardaban gran número de curiosos que les asediaron a preguntas.
Una pareja de la benemérita y varios agentes de policía estaban también allí.

En la Capitanía general
Por el Riego del Agua se encaminaron los nueve obreros al Palacio de Capitanía general.
No encontraron allí a la primera autoridad militar.
Dijéronles que estaba encargado del mando el gobernador militar Sr. Molina y a su residencia se dirigieron.

En el Gobierno militar
Un ordenanza que se hallaba en la puerta manifestó a los obreros que el general no recibía a aquella hora, pero enterado el Sr. Molina de que la comisión quería hablarle, mandó a su ayudante a preguntarles lo que deseaban.
Mediante la intervención de los periodistas que les acompañaban, consiguieron los obreros pasar al despacho del general.
Con éste hallábanse el brigadier Sr. Valenzuela.
Recibió el Sr. Molina muy cortesmente a los obreros.
En nombre de ellos expúsole Segade el motivo que allí les llevaba.
Contestoles el general que antes de comenzar el mitin había recibido a otra comisión de pescaderas y traineros que había estado a pedirle la libertad de los obreros presos.
-Lo que contesté a aquella comisión -díjoles- les contesto a ustedes. Si de las diligencias resultan méritos para ponerlos en libertad, lo dispondré así.
Sánchez Roel hace presente al Sr. Molina que deseaban llevar una contestación más categórica, una esperanza, algo que tranquilizase los soliviantados ánimos de sus compañeros.
El general manifestoles que si el Gobernador civil no hubiese hecho la denuncia no habría necesidad de llegar a nada, pero que como se habían incoado diligencias era necesario ver el resultado de ellas para resolver.
-He mandado al Juez instructor y a mi auditor -añadió- que sin levantar mano continúen trabajando para que traigan a mi poder lo actuado inmediatamente y quizá hoy mismo decretaré la libertad de sus compañeros, puesto que según tengo entendido carece de importancia el motivo objeto de la prisión.
Recomendoles muchas cordura y sensatez, aconsejándoles que no se extralimiten en nada para evitar disgustos y sinsabores que a nada conducirían y que siempre son enojosos tanto para los obreros que con ellos exponen su libertad y el pan de los suyos, como para las autoridades que se ven obligadas a corregir y castigar las extralimitaciones que se cometan.
Satisfechísimos de esta entrevista salieron los obreros, haciendo calurosos elogios de la acogida que el general les dispensó y de los saludables consejos dados por el mismo.

Regreso de la comisión
Transcurrida más de una hora, volvió a la Plaza de Toros la comisión que había visitado al Gobernador civil y al Capitán General interino Sr. Molina.
El compañero Roel explicó el resultado de estas entrevistas en la forma que dejamos relatada.

Las conclusiones
Dase lectura a las siguientes:

El compañero José Rivas propone que en vez del medio día de jornal se encarguen las sociedades obreras de satisfacer los jornales a los huelguistas, repartiéndose estos en proporción al número de socios con que aquellas cuentas.
Por unanimidad se acepta esta enmienda.

El paro general
A pesar de las manifestaciones que el capitán general interino Sr. Molina, hizo a la comisión de obreros, prometiéndoles activar el sumario que seguía contra los detenidos para ponerles en libertad, los concurrentes acordaron declarar hoy la huelga general.
Al anochecer se dió por terminado el acto, aconsejando el presidente a los concurrentes que se retirasen con todo orden procurando no formar grupos en las calles ni dar motivo alguno de represión.

Trabajando el paro
Una comisión de obreros se encargó de visitar las Redacciones de los periódicos locales para que hoy no se publicasen.
Además se avistaron con todos sus compañeros para que nadie fuese hoy a trabajar.
Había el propósito de conseguir que no entrasen susbsistencias en la población.

Los presos en libertad
Por la tarde, el juez instructor militar de la causa que se instruye contra Diego Fernández, Manuel Suárez y Enrique Naya, recibió a estos declaración en la cárcel.
Dijeron los individuos que no sabían de quién pudiese ser la carta, firmada por Un guardia civil, y que se dió lectura a ella sin saber que contenía conceptos injuriosos para aquel benemérito instituto, porque no se abrió hasta el acto mismo del mitin.
A las doce de la noche se recibió en la Cárcel la orden de libertad de los tres mencionados obreros, los cuales fueron puestos inmediatamente en la calle.
Cuando regresaban a sus respectivos domicilios, encontraron a algunos compañeros que les felicitaron efusivamente.
Entre todos reinaba la mayor alegría, y a aquellas horas se convino en dejar sin efecto el paro acordado.
Para tal objeto, los mismos obreros puestos en libertad y algunos otros, se comprometieron a avisar de madrugada a sus compañeros.
En casi todas las fábricas y talleres se trabajó ya esta mañana.
El conflicto hállase conjurado, afortunadamente, gracias a los buenos oficios del capitán general interino Sr. Molina en favor de los obreros.


Pola súa banda, o xornal La Voz de Galicia desa mesma data, 16 de febreiro de 1903, tamén recolle un extenso relatorio do que semellaba a ollos da cidade o final deste episodio de loita obreira:

MOVIMIENTO OBRERO EN LA CORUÑA
EL MITIN DE AYER
La mesa.- Antes del acto.- A la puerta.- La fuerza pública

Constituyen la mesa, a las tres de la tarde, el presidente Francisco Someso, los secretarios Enrique Taboada y Jesús Vila.
Con ellos tenían asiento los obreros que representan en el mitin a las sociedades a que respectivamente pertenecen.
Los tendidos contiguos a la meseta del toril, en donde está la presidencia se ven ocupados por el público.
En el redondel la concurrencia es al principio poco numerosa en comparación a la nutridísima del mitin anterior.
Antes de comenzar el acto circulan entre los obreros algunos ejemplares de un periódico republicano, en que se fustiga a los trabajadores coruñeses que se hallaron en el mitin del jueves.
Inútil es decir que, como consecuencia de la lectura, se pone a los republicanos como digan dueñas, y que van a estrellarse contra la mayoría del Ayuntamiento innúmeras quejas, censuras y reclamaciones.
Entre el público figuran bastantes mujeres.
Poco después la concurrencia excede de 6.000 personas.
A la entrada de la plaza hay colocada sobre una mesa una bandeja, en que se recogen donativos.
El destino de éstos lo expresa un cartel:
“Solidaridad para los obreros presos y huelguistas metalúrgicos”
En el redondel hay algunos agentes de policía, al mando de los inspectores.
La Guardia civil, en número relativamente considerable, se halla en expectativa de lo que ocurra, en los corrales y patios de la plaza.

EL PRESIDENTE
Comienza diciendo que ocupa el puesto aunque sin merecimientos, sólo porque no pueda decirse que una vez preso el compañero Diego Fernández, tenía forzosamente que suspenderse el acto.
Habla de pasada de los que llama “atropellos cometidos” en los últimos días, y recomienda orden.

EL SECRETARIO
Enrique Taboada lee la hoja de convocatoria.
Lee después un oficio de la sociedad de traineros nombrando delegado para el acto al mismo presidente, Someso.
Dice éste, que no puede deferir a la designación, pero que los traineros tendrán, sin embargo, representación en el mitin.
Lee las adhesiones de las sociedades de marmolistas y panaderos, otra firmada por un reclulído en la carcel, en que dice que no concurre al mitin por hallarse atacado de enfermedad contagiosa, y otra de los obreros presos, Diego Fernández, Manuel Suárez y Enrique Naya, recomendando unión y confianza, y deplorando no poder concurir por hallarse recluídos en “la insana cárcel”.
Terminan deseando salud y revolución social.
Se lee otra adhesión colectiva firmada por los grupos anarquistas Angiolillo, Ni Dios ni Patria, y La Destrucción, adhiriéndose al paro general y abogando por que se realice un acto que asuste a la burguesía coruñesa.
También se da cuenta de la adhesión de la sociedad de canteros El Porvenir.
Seguidamente comienzan los discursos de los representantes de las sociedades.

MARCIAL LORES
De tipógrafos.
Dice que no pensaba intervenir en este acto, pero que le ofendieron las bravuconerías de una parte de la clase obrera.
Entiende que éstas no dan resultado alguno, y que basta ver lo que ocurrió con el paro general del jueves para ver que estos actos no dan resultado alguno, cuando no son unánimes.
Añade que estos paros no pueden ser privativos de un solo pueblo, como se ha visto últimamente en la huelga negeral de empleados de ferrocarriles de Holanda.
recuerda que hay muchos oficios importantes en La Coruña, cuyos individuos están todavía sin asociar.
Advierte que aquí no pasa lo que en Bélgica, en que la asociación es unánime y hasta el ejército simpatiza con los huelguistas.
Expone en síntesis que disiente del paro general, no porque no simpatice con él, sino porque no quiere entusiasmos momentáneos, sino actos serios, arrostrando todas sus consecuencias.
-Al empleo de la fuerza por los de arriba, ¿con qué se responde hoy? – dice.- ¿Con la desunión, con la desbandada? y esto no es correcto ni práctico.
Habla de la carta que firmada por un guardia civil se leyó en el mitin anterior, y dice que las autoridades qeudarán en entredicho si la toman en serio, puesto que debe considerarse como una broma de Carnaval, obra de cualquier chusco, estúpido, pues no es de suponer que ningún guardia civil diga lo que en el documento se expresa. Acoge la idea de enviar una comisión a que conferencie con el gobernador para pedir la libertad de los presos.

RAMÓN SEOANE
De zapateros.
Protesta contra los republicanos que les han llamado ladrones, cuando quienes lo son efectivamento son ellos, que fundaron una asociación en Andalucía que invierte 6.000 duros o más para llevar a las Cortes al cónyuge de Belén Sárraga y favorecer a ambos.
Cita diversos hechos, en que no quedan muy bien parados los republicanos.
Emplea un lenguaje duro de veras contra ellos, y dice que si no se han opuesto ahora al paro fue porque tuvo el caracter de general.
Califica de sinvergüenza al periódico que ha calificado de ladrones a los obreros.
-¡Nosotros no somos ladrones!¡Yo no soy ladrón! Los republicanos sí, y si alguno hay en este local le reto a que suba a esta tribuna para discutir conmigo este punto.
Habla luego de la insconsciencia de los que dan vivas a la revolución social y a la anarquía y después huyen ante un fotógrafo.
Refiriéndose a la prisión de Diego y sus compañeros, exclama:
-¡Y no hay quien vaya a templar su daga en la sangre del tirano que la ordenó!¿No hay un abnegado que haga como Cotelo!…
Habla de lo caro que se hace pagar el pan si los panaderos no cuecen.
Dice en cuanto al sostenimiento de los huelguistas, que mal pueden dar 45 o 50 céntimos los que no dejan 10 en la bandeja de la puerta.
¿Cómo mandarlos a trabajar ahora?
Si las circunstancias lo aconsejan, diremos a la autoridad: o todos o ninguno a la cárcel, y en la cárcel no cabemos todos.
Censura que se hable de volver al trabajo.
(en el público: ¡No!¡No!)
-¿No es de boquilla?
(Otras voces: ¡No!)
Condena a los presidentes de las sociedades que en los sucesos de Mayo dirigieron al pueblo una hoja recomendando la vuelta al trabajo, y a ellos… ¡los encerraron en los cuarteles!
Termina diciendo que si así se acuerda nadie debe moverse de su casa.
(Aplausos.)

EDUDARDO BOEDO
De la sociedad de toneleros.
Aboga por la excarcelación de los tres compañeros presos, y califica de inicuo el proceder observado con ellos, a pesar de que no tuvieron más culpa que leer una carta que les llegó de Dios sabe dónde
Insiste en que nadie vuelva al trabajo, y se expresa en términos vehementes.
Dice que en todo tiempo en que haya un maldito Vázquez, ha de haber un Cotelo vengador, y grita:
-¡Siempre que los presos no salgan de la cárcel, vayamos al paro general!¡Esos es!¡Y viva la revolución social!

GERMÁN BARREIRO
De carpinteros
Desconfía de la virtualidad del paro general porque la asociación no es perfecta, y haría falta catequizar a las gentes campesinas para que no trajesen víveres.

MANUEL DOMÍNGUEZ
De banasteros.
También se opone a la huelga general, de acuerdo con los que le antecedieron.

PEDRO ARENILLAS
De peones.
Sostiene que se debe ir al paro mientras no se arregla la huelga y no se ponga en libertad a los presos.

MANUEL SÁNCHEZ ROEL
De la sociedad coral obrera Unión y libertad.
Llama cobardes a los apóstoles de la clase obrera que se retiran cuando en circunstancias como ésta ven comprometidos a sus camaradas.
Dice de los aludidos que están vendidos al oro burgués, y que se ocultan con la esperanza de obtener destinos.
Protesta enérgicamente contra ellos, diciendo que todos esos grandes charlatanes ya comenzaron ocultándose cuando los sucesos de Mayo.
Explica cuáles son los puntos que motivan el mitin.
Censura la prisión de los tres compañeros; dice que la carta del guardia civil es apócrifa, y que si se leyó es porque en la tribuna se lee todo documento que se recibe.
Recomienda que se vaya al paro; abomina de los traidores; llama mártires a los presos, y dice que está dispuesto a todo, pues no le importa perder la vida ni le asusta el presidio.

JOSÉ ÁLVAREZ
De hojalateros.
Celebra el éxito de la retirada de las básculas, pero dice que como por otro lado hubo la prisión de los tres obreros, no debe nadie volver al trabajo mientras no sean excarcelados y no termine la huelga de metalúrgicos.

FERMÍN MEDIAVILLA
De constructores de carruajes
Encarece decisión para resolver la huelga de metalúrgicos y las demás cuestiones pendientes.
Propone nombrar comisiones de todos los gremios para recabar la excarcelación.
-¡Si no se consigue por bien, en el ánimo de todos está lo que debemos hacer!

BENITO CADAVID
De la nueva sociedad El Provenir del Cantero.
Se adhiere a cuanto se acuerde.

MANUEL MARTÍNEZ
De camareros y dependientes de café.
Felicita a las pescaderas por su triunfo.
Dice que hay muchos obreros en huelga forzosa pertenecientes a oficios diversos, porque enterados los patronos de que para Mayo se pensaba por todos solicitar las ocho horas de trabajo, van ahora echándolos a la calle a fin de que entonces se hallen sin fuerzas ni recursos las sociedades de resistencia.
Califica este pacto de patronos de “Pacto del Hambre”.
Sostiene que se debe ir al paro, aunque se ponga en práctica La desesperación de Espronceda y haya una hecatombe peor que la de Monte Pelado.

AVELINO PARDO
De traineros.
Niegua que los de su gremio deban vovler al trabajo a pesar de haberse retirado las básculas.
¡No nos durmamos en los laureles!¡No hemos venido a la huelga por lo de consumos exclusivamente, sino por solidaridad con nuestros compañeros de Reus y La Coruña! Sigamos, pues, sin trabajar porque por añadidura hay tres compañeros presos.
¡No temáis -añade- que pongan otra vez las básculas, no! Y si las ponen, ya las quitarán. ¡No tengáis miedo!¡Vamos al paro y vamos!¡No un mes, sino veinte meses si fuera preciso!¡Viva la emancipación y la revolución social!

SANTIAGO SERRAPIO
De carpinteros
Dice que de haber vergüenza, no debía concurrir nadie a la plaza, puesto que mejor era acudir a otro lado para arrebatar a los presos, “¡a los compañeros que nos han robado!”
-¡Y después hablan de cordura -prosigue- Bien sentato fue Diego, y sin embargo buscaron pretexto para prenderlo, porque hacía falta a alguien que desapareciese del mapa!
Aconseja que se visite al gobernador para pedir la excarcelación, notificándole, si no accede, que se irá al paro general.

ENRIQUE TABOADA
De oficios varios
Refiere que la prisión de los obreros de La Coruña tiene semejanza con lo que ocurre en Barcelona, en que las autoridades, cuando quieren deshacerse de los obreros que van a la cabeza de un movimiento, apelan al recurso de atribuirles la colocación de unas bombas que están guardadas desde hace años y que se se sacan a la luz para casos tales
Dice que entiende que la carta del guardia civil debió ser llevada al mitin anterior por indicación de las mismas autoridades.
-No quiero provocaros -añade- pero si no temiera aparecer como agitador, os diría que por mi gusto ahora iríamos todos a la cárcel para romper puertas y rejas y sacar libres a nuestros compañeros.
Expresa que la prisión no sirvió de nada, y que si alguien suponía que nadie más que Diego tenía cédula para solicitar el permiso de este nuevo mitin, ya habrá visto que no fue así, puesto que el acto se celebra, como se celebrarán 50 más si se acuerda ir al paro.
Propone gestionar la excarcelación y designar comisiones que vayan al Gobierno civil, al Ayuntamiento y a la cárcel si fuese preciso.

FRANCISCO TRAVIESO
De oficios varios
Pide que cesen disidencias y que se envíe una comisión que solicite la excarcelación y que traiga respuesta al mitin, antes de que termine.

EMILIO GALÁN
De carpinteros
Pide que se haga cuanto sea dable para conseguir la libertad de los presos.
Lamenta que con determinados actos se provoque al obrero, con lo cual se logrará que un día, saliendo de quicio, olvide lo que hoy respeta.

JOSÉ MONTEAGUDO
De marmolistas
Refiere las penalidades del obrero, y grita:
-¡Obreras pescaderas: no os contentéis con que hayan quitado las básculas!… ¡Abajo los consumos! El obrero no tiene porqué pagar consumo de ninguna especie!
Después aboga por la excarcelación.

JOSÉ ARIAS
De hojalateros.
-Pidamos primero por buenas formas, y si o ¡a la fuerza saquemos los presos!¡arrebatémoslos, que son nuestros! No han cometido deltio ninguno.
Indica que de lo contrario, se vaya al paro general.

PEDRO DUBRA
De los agricultores de Meicende.
Lamenta que el pueblo obrero, que significa una fuerza, no la haga valer más.
Dice que las pescaderas ganaron una batalla con un general que hoy está preso; hay que procudrarse otro para ganar también las batallas que aún están por librar.
Aboga por el paro y estimula a los agricultores para que lo secunden celebrándose mitins todas las tardes, si necesario fuese.

Una comisión.- Otros discursos
El presidente interrumpe al orador diciendo que la mesa acordó enviar una comisión que vaya a visitar al gobernador para pedirle la libertad de los presos.
(Voces en el público: ¡Hoy!)
-¡Bueno, desde hoy! ¿Y si la contestación es negativa, vamos al paro? ¡¡Si!!
Sale la comisión.
Galán se dirige al público diciendo:
-Llueve a cántaros, y mejor sería que se diese por terminado el acto y se fijasen pasquines dando cuenta al pueblo del resultado de las gestiones
¡No, no! ¡Esperaremos!
-Bueno, pues calma

Resumen
Francisco Someso hace el resumen
Lamenta la flojedad que advierte en el público, y censura la arbitrariedad cometida con sus compañeros que se hallan detenidos.
Si prenden a un presidente, quedan más. ¡Vamos todos!
No estamos agobiados por la huelga. Los atropellos de Barcelona son para mí como nuestros, en Francia como en España, al negro como al blanco.
-¿Vamos al paro hasta que salgan?
-¡¡Sí!!
-Bueno, pues sea un hecho como en Reus. Que no se venguen de nosotros.
Si las autoridades están dispuestas a jugar el todo por el todo, nosotros también.
Si alguien que quiera ser Valdés o Cubos, para ese habrá un Cotelo.
-¿Estáis dispuestos al paro?
-¡Sí!

JESÚS BLANCO
Dice que la carta ha sido un pretexto para fraguar un motín.

Una aclaración
Manuel Martínez lee en La Voz las manifestaciones de uno de los patronos, y el presidente aclara varios puntos de las mismas.
Llueve a cántaros; el público, refugiado en los corredores y en los palcos, escucha desde allí las aclaraciones.

Comisión de regreso.- Conclusiones aprobadas.- ¡Al paro general!
Cuando regresó la comisión diluviaba.
Sánchez roel explicó las entrevistas celebradas por él y los compañeros Segade, Travieso, Seoane, Rey y otros con el gobernador civil y el capitán general interino señor Molina, a quienes interesaron la excarcelación de sus compañeros.
El gobernador les dijo que era esto de la incumbencia exclusiva de la autoridad militar, y el Sr. Molina manifestó que recomendaría que se activase el despacho del asunto a fin de que la libertad de los tres presos no se hiciera esperar.
A pesar de ésto se acordó ir al paro general.
Así se aprobó a grandes voces.
Quedaron también aprobadas, después de varias reformas, las conclusiones siguientes:

Los acuerdos que recaen sobre cada uno de estos puntos se adoptan por unanimidad.
El presidente, como final, vuelve a preguntar:
-¿Quedamos, pues, conformes todos en ir al paro y persistir en él mientras no suelten a los presos?
Todos: ¡Si!
-Gracias. ¡Vivan la solidaridad y el paro general!
Así terminó el acto.
Eras las seis y media.

El desfile se hizo ordenadamente.

NO HAY PARO
LOS PRESOS EN LIBERTAD
Después del mitin, y cuando se daba por hecho que el paro general se plantearía hoy, celebraron una conferencia el capital general interino, Sr. Molina, y el gobernador civil.
El Sr. Molina participó al gobernador que había decidido poner en libertad a los tres obreros detenidos Diego Fernández, Manuel Suárez y Enrique Naya, complaciéndose en hallar fórmula de hacerlo así, dentro de lo justo y en consonancia con la promesa formal que por la tarde había hecho a la comisión de trabajadores que estuvo a visitarle, y que es la misma que ya por la mañana habían oído también de sus labios algunas pescaderas y traineros.
En efecto, poco antes de las doce de la noche fueron excarcelados los tres presos, pasando un momento a la Inspección de Vigilancia.
No hay, pues, hoy paro general, y únicamente siguen firmes las conclusiones del mitin de ayer que se refieren a los obreros metalúrgicos.
La satisfactoria noticia de la libertad de los tres presos apenas fue conocida anoche, y hasta la mañana de hoy no la supo la mayoría de la clase obrera, celebrándola cuanto puede suponerse.
Hacían todos los trabajadores calurosos elogios del recto y a la vez magnánimo proceder del señor general Molina, cuyo deseo de evitar molestias y contrariedades a los presos, a sus familias y en general al pueblo todo, quedó evidenciado en el rapidísimo despacho que dió a la sumaria, que aunque pendiente todavía, no tardará tal vez en tener resolución definitiva.
El gobernador civil participó al ministro de Gobernación la libertad de los presos y la suspensión del paro.
Todos los obreros, excepto los de hierros y metales, reanudaron sus tareas.
Los pescadores salieron al fin a la mar.
De todo ello nos felicitamos.


Continúa en Conflitos obreiros e Folga Xeral de 1903 na Coruña: a figura de Mª Manuela Vázquez Mejuto (VII)




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