Na entrada anterior – A Folga de 1901, na prensa: “El Español”, Madrid (I) – comezamos a coñecer o tratamento informativo dos sucesos da Folga Xeral de 1901 na Coruña que fixo o xornal madrileño “El Español”.
No xornal de 2 de xuño de 1901, recóllense os seguintes contidos relacionados cos citados sucesos:
Na portada, dado o carácter de “diario político” deste xornal da capital do Reino, na súa portada, unha columna titulada “Pax Praxediana” reitera o publicado en números anteriores criticando a actitude do goberno de Sagasta respecto ao conflito obreiro na Coruña.


No que atinxe ás novas do que acontecía neses momentos na cidade, atopamos a seguinte crónica baixo o mesmo titular irónico “Pacificación de los espíritus”:
CORUÑA EN ESTADO DE GUERRA
EL DÍA DE AYER
Falta de pan.- Heridos que fallecen.- Bando del Juzgado.- 22 presos
Durante toda la mañana se notó verdadera falta de pan.
A las tres de la tarde se puso a la venta en las tahonas el elaborado por los soldados de administración militar.
En el Hospital ha fallecido Antonio Bruno, herido ayer. También ha fallecido después de agudísimos dolores una de las criadas del Hotel de Francia. Su compañera se encuentra grave. Ha muerto igualmente el obrero Jacobo Lara, que en el momento de la colisión recibió un balazo en la cabeza.
En las esquinas de las calles se ha fijado un bando del Juzgado de instrucción del regimiento de Zamora, llamando a los vecinos para identificar los cadáveres.
Estos han sido trasladados al depósito del Hospital. Se han practicado cuatro autopsias.
En el castillo de San Antón han sido recluídos el presidente y el secretario de la Asociación de Oficios varios y veinte huelguistas de los más significados.
Peticiones de los obreros.- Actitud del capitán general.- La sumaria será benigna ni vuelven al trabajo.- Apatía del gobernador.- Los sucesos del viernes
Los obreros han pedido autorización al capitán general para que levantara el estado de guerra, diciéndole que ellos respondían del orden, si además disponía la libertad de los detenidos. Pidiéronle también que les concediera autorización para celebrar una reunión de las Juntas directoras de las Sociedades obreras.
El capitán general accedió a ello y envió una compañía del regimiento de Zamora para que vigilara los locales y reprimiese en el acto cualquier nuevo intento de alteración del orden.
El gobernador civil, olvidándose de que estaba declarado el estado de guerra, envió delegados, siendo así que correspondía efectuarlo a oficiales del Ejército.
Dícese que las autoridades se vieron obligadas a exigir al gobernador que declinase el mando. También se asegura que el Gobierno, convencido de la apatía de dicha autoridad, le dirigió un telegrama, significándole que le conceptuaba como responsable de los sucesos ocurridos, y que era inútil que presentase la dimisión, pues sería relevado.
Durante la lucha se advirtió que de las fondas de la Rúa Nueva, donde se hospedan muchos pasajeros que llegaron de la Habana en el vapor Alfonso XII, salieron bastante disparos.
Todavía no se conoce el número exacto de heridos, pues muchos de ellos se ocultaron en sus domicilios y se han abstenido de dar parte por miedo de ser procesados. Todos lo están de bala.
Han sido nombrados jueces instructores de la sumaria cuatro jefes del Ejército.
Las Sociedades de Oficios varios, como peones, canteros, zapateros, carpinteros y tipógrafos, que ocupan los pisos de las casas unidas, cubrieron sus balcones con anchos crespones, destacándose los siguientes lemas: “A los mártires de ayer, justicia.- Loor a los mártires de ayer”.
Los edificios de las Asociaciones están acribillados a balazos.
Aún no han desaparecido los charcos de sangre derramada por los que ayer fueron muertos y heridos.
Más muertos y heridos
En las afueras de la población hubo a última hora de la tarde una colisión entre la Guardia civil y un grupo de matuteros.
Han resultado un muerto y once heridos.



IMPRESIONES POLÍTICAS
No se ha facilitado hoy por el Gobierno noticia alguna respecto de la situación de la Coruña.
Ocupado el Gobierno en dar el último golpe a la arbitrariedad electoral, se ha desentendido de aquellos gravísimos sucesos.
Ve con satisfacción que los periódicos adictos, aunque no sean notoriamente ministeriales, se contentan con la cabeza… oficial del gobernador, y, acaso con menos, con la instrucción de un expediente, y vuelve a sus carneros y a sus negocios, mientras les salga al paso alguna nueva variación sobre el tema “Sagasta es la paz”.
Estamos seguros de que mañana saldrá el Sr. Sagasta muy ufano diciendo: “Hemos restablecido la paz”.
Eso no pasará de ser una de tantas salidas de S.E.; pues como puede ver el lector en otro lugar de este número, mañana se cumple el plazo que para cesar en su protesta acordó la población trabajadora de la Coruña.
Aquellos elementos no acordaron suicidarse, sino suspender durante tres días la vida local, como protesta contra una represión violentísima.
Comenzada el 31, mañana termina la protesta, y como no haya nuevas provocaciones, la Coruña recobrará su estado normal.
¡Eso va a ser el triunfo del Sr. Sagasta! – Y a otra – dirá sonriente.

Ao día seguinte, no exemplar do xornal El Español de 3 de xuño de 1901, recóllense ademáis das novas do día anterior, as opinións do corresponsal (Marqués) doutro xornal madrileño El Imparcial que xa temos visto nas entradas adicadas a esa publicación:
CORUÑA EN ESTADO DE GUERRA
EL DÍA DE AYER
Las Juntas directivas obreras
Las Juntas directivas de las Sociedades obreras, como consecuencia de su entrevista de ayer, han publicado una hoja en la cual dicen que, movidos por un sentimiento unánime, hicieron la huelga general.
“Todos hemos cumplico como buenos -añade- y todos debemos estar satisfechos; pero, promulgada la ley marcial, las circunstancias cambiaron y es indispensable que no haya más derramamiento de sangre, para lo cual no debe ejercerse coacción ni oponerse al libre desenvolvimiento de la vida de la ciudad.
Como queremos a toda costa -continúa- que no se derrame ni una gota más de sangre, asimismo anhelamos la libertad de los detenidos, para que todos nuestros compañeros que trabajaron el jueves puedan volver a cumplir con su deber el lunes.
Encarecemos -termina diciendo la hoja- que se nos atienda; pues lo pedimos en nombre de la existencia de nuestras Sociedades.”
Censura militar.- Entierro de tres víctimas.- El capitán general.- Clausurado el Centro obrero.- El “Osado”.- La empresa de consumos.
Los periódicos han acordado reanudar su publicación. La capitanía general ejercerá la previa censura.
Se ha verificado el entierro de tres víctimas fallecidas.
Han fallecido también el aguador Antonio Bruno y Benita García, sirviente del Hotel de Francia.
Se ha abierto una cuestación pública para la familia del primero.
El capitán general, a quien los obreros han pedido la libertad de sus compañeros presos, ha contestado que no puede acceder a ello por estar funcionando los Tribunales militares.
El Juzgado ha ordenado la clausura del Centro obrero, levantando acta de las colgaduras y rótulos que ostentaban las ventanas.
Ha regresado a Ferrol el destructor “Osado”.
La empresa de consumos mantiene la actitud de no admitir a los huelguistas.
Un pobre anciano de sesenta años de edad, que viía de la caridad pública, recibió un balazo en el vientre.
Su estado es gravísimo. Su muerte es inminente.
Quedan en los hospitales ocho heridos graves.
Dícese que pasan de cincuenta las personas detenidas que se encuentran en el castillo o en los buques de guerra.
Opiniones de un corresponsal
El redactor de El Imparcial, Sr. Marqués, que ha sido enviado a Coruña con motivo de los sucesos allí ocurridos, telegrafía a nuestro colega los siguientes juicios acerca de las causas que han motivado el conflicto.
“El origen de todo es la huelga de empleados de consumos. Parece que éstos no tenían razón en sus pretenciones, y que la intervención oportuna del gobernador lo hubiera aplacado. De exageración en exageración, por una parte, y de debilidad en debilidad, por otra, se ha llegado a los sucesos que todos lamentamos.
Los empleados huelguistas pretendían lynchar a los empleados forasteros que venían en el tren mixto.
Las fuerzas de la Guardia civil, mandadas por un sargento y un cabo, custodiaban el fielato próximo a la estación.
Parece que los huelguistas agredieron a los guardias civiles a pedrasdas primero, y dicen que después a tiros.
Entonces los civiles hicieron fuego, causando víctimas.
Sobre quién dió la orden de fuego, no están conformes las versiones.
La mayoría cree que procedió del cabo de la Guardia civil.
Aquella misma noche, según es sabido, reuniéronse las Sociedades obreras, acordando el paro general, con el aditamento de impedir el abastecimiento de agua y víveres a la población, no dejando entrar ni leche para los enfermos ni circular los coches de Correos.
Un grupo de huelguistas llegó hasta tratar de impedir la salida de los trenes, amenazando con cortar la vía cerca de la estación del Burgo.
Este acuerdo, que no se ejecutó, y otros que se ejecutaron y que han determinado la paralización de todos los servicios, fueron arrancados a los obreros por un grupo de libertarios.
Durante todo el día del viernes las turbas fueron dueñas absolutas de la población.
Excitados los ánimos de los huelguistas, sobrevinieron los acontecimientos tristísimos ya narrados.
Servía de estímulo a la indignación popular lo que, según se decía entre los obreros, había hecho la Guardia civil del jueves.
Todo ello determinó un estado de cosas violentísimo y grave.”



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