Conflitos obreiros e Folga Xeral de 1903 na Coruña: a figura de María Manuela Vázquez Mejuto “La Morenita” (II)

Como veíamos na entrada anterior: “Conflitos obreiros e Folga Xeral de 1903 na Coruña: a figura de María Manuela Vázquez Mejuto “La Morenita” (I)”, o día 11 de febreiro de 1903, coa xornada de Paro Xeral convocada pola totalidade das sociedades obreiras da cidade, coa única excepción dos socialistas encabezados por Tomás Cibeira, a expectación é importante de cara ao que pudiera suceder o día 12 de febreiro. O ambiente crispado polos conflictos obreiros dos últimos meses e o problema do pagamento de consumos polo peixe, xunto coa memoria do sucedido na folga xeral do mes de maio de 1901, ten á cidade vivindo nun clima de tensa expectación.

A presencia dos sucesos de maio e xuño de 1901 non é só na memoria colectiva da clase obreira da cidade, tamén está presente mesmo na prensa burguesa e así, El Noroeste lembra no seu exemplar de 6 de febreiro de 1903, que aínda, a principios de febreiro de 1903, máis dun centenar de traballadores se atopaban pendentes de causa penal por aqueles feitos.

El Noroeste, 6 de febreiro de 1903

Sen embargo, nos peiraos, o conflito contra o aforo do peixe cobra grande importancia xa nos días anteriores á xornada de Paro Xeral, pola execución pola empresa de consumos da decisión de instalar as básculas e comezar o novo sistema de aforamento do peixe.

Previamente, o día 3 de febreiro de 1903, unha semana antes da data prevista para a instalación das básculas nos peiraos, unha comisión de pescadeiras fai entrega no Concello dun escrito de 400 compañeiras co seguinte contido, reflectido polo xornal El Noroeste, no seu número do 4 de febreiro de 1903:


Así, os días 10 e 11 de febreiro producíuse unha paralización case total das labouras de carga e descarga de peixe, así como a venta que non fora destinada á exportación fora da cidade. O protagonismo das pescadeiras é indiscutible e vai permitir coñecermos un anaco a estas mulleres traballadoras entre as que destaca Mª Manuela Vázquez Mejuto, coñecida polo alcume de “La Morenita“.

Fotografía de Pedro Ferrer, en https://deandanzasyrelatos.wordpress.com

No xornal La Voz de Galicia, do 11 de febreiro de 1903 podemos ler unha extensa crónica do acontecido o día anterior, 10 de febreiro, o primeiro día de instalación das básculas nos peiraos e comezo do novo sistema de pagamento do imposto de consumos sobre o peixe, por peso en lugar de por volume, como se facía ata ese momento:

EL PESO DEL PESCADO
EN LOS MUELLES
EL DÍA DE AYER

Por la mañana.- Montando la guardia. Mientras tanto…
Ayer, desde muy temprano, quedaron instaladas en los muelles de Montoto y Garás las básculas que para pesar pescado establece la empresa de consumos.
Desde muy temprano también, acudieron al segundo de dichos puntos tres parejas de la Guardia Civil, un buen número de guardias municipales y casi todos los agentes de policía disponibles.
Durante la mañana apenas hubo nada que pesar ni aforar.
Las parejas de la benemérita discurrían por los malecones, Mauser al brazo, sin tener que intervenir en nada. Todo era calma entonces.
La casilla de consumos que hasta ahora estuvo instalada casi a la orilla del malecón de Garás, fue retirada prudentemente bastantes metros más atrás, casi al pie del antiguo muro de la ensenada de Santa Lucía.
A la sombra de esa casilla fumaban tranquilamente guardias y polizontes.
Ni una embarcación atracada al muelle con pescado, ni una vela en el horizontes, ni un grito de protesta por ninguna parte.
Los consumeros, armados de garrotes y reforzados considerablemente en número, filosofaban con los guardias, lamentándose tal vez de su inactividad forzosa.
Pocas pescaderas habían tomado puesto en la rampa… mirando desde allí con expresión inequívoca a la novísima báscula, que bañada por los rayos del sol destacaba a lo lejos.
Algunos transeuntes se detenían para cambiar al vuelo impresiones. ¿No había nada? ¿No pasaba nada?
Así parecía.
Mientras tanto, pese a la soberana clama que se advertía en todo, los traineros se reunían para asociarse a las pescaderas y redactar y firmar una instancia que hoy presentarán al Ayuntamiento pidiendo justicia.

Por la tarde.- Escasez de pescado.- Mal para los traineros.
Por la tarde creció la animación, pero poco varió el cuadro.
El pescado que arribó al puerto fue poco, y en parte muy considerable se exportó por los fresqueros para Madrid y otras plazas.
Sabido es que estos industriales, lo mismo que los salazoneros, no tienen que pesar el pescado que adquieren.
La rampa se llenó de mujeres, que en gran parte apenas tomaban parte en las operaciones de desembarco y venta.
-¿Para qué?-decían algunas.- Somos pobres y nuestros recursos solo alcanzan a comprar un lote o una medida de sardina. Pero, ¿y el consumo?¿Y el impuesto nuevo que hay que pagar por “la puerta”?
Llegaron al muelle seis traineras, con escasa sardina. De esta, casi toda figuraba en la categoría de parrocha.
Es lo que queda en el pueblo.
La sardina mayor, la que verdaderamente merece este nombre, marchó en cajas al ferrocarril.
Comenzaron las pujas para la compra por las pescaderas.
Se cotizaba a precios bajos relativamente, dada la carestía, porque las compradoras se prevenían contra lo que tenían que abonar después en el fielato.
Los marineros protestaban. Las pescadoras, alzando el grito y llorando casi, protestaban y se lamentaban asimismo.
-¿Pero qué queréis hijos?¿Que queréis que hagamos? ¡Para todos es la pérdida por culpa del Ayuntamiento! ¡Andad! ¡Desembarcad vosotros, y a ver si sois hombres para ayudarnos a no pagar!.

Cómo se hicieron los aforos.- Detalles curiosos.- ¡Va a haber lágrimas!
Los curiosos al atardecer fueron numerosísimos.
Por entre ellos cruzaban los individuos de la benemérita, los policías, con un inspector, y los guardias municipales.
El peso y el aforo del pescado se verificaron con orden y hasta con benignidad por parte de los consumeros. Hacerlo así era medida de natural discreción.
Con todo, hubo lágrimas, denuestos y recriminaciones.
Se pasó por esto y por más, y callando y cobrando, cumplieron su misión los del resguardo.
Hemos presenciado algunos aforos.
La diferencia entre lo que ahora se paga por consumos, conforme al peso, y lo que se abonaba antes es inmensa.
Así se explica que centenares de infelices mujeres no hubiesen podido comprar ayer un solo puñado de peces en toda la tarde, arredrándoles el terrible contrapeso del impuesto.
-¿Qué vamos a comer?¿De qué vamos a vivir?-decían.
Una pescadera adquirió 21 besugos y fue -¡que remedio! -a llevarlos a la báscula.
Cada besugo -nos contaba- pagaba antes una perra chica
(*), así fuese tan grande como una torre. Aquí llevo 21. Tenía, pues, que pagar 21 perras chicas. ¡Pues ya verán lo que me cobran! Y efectivamente, con todas las benignidades posibles, le dieron un talón con arreglo al cual le soplaron dos pesetas. -¿Ustedes ven? -exclamaba llorosa momentos después- ¡Dos pesetas! ¡Noventa y cinco céntimos más! ¿Y como ha de comer ahora el pueblo el pescado barato? Otra traficante llevó a pesar cuatro merluzas. Le cobraron 11 reales (*) menos 10 céntimos.
-¡Ay, qué escándalo! – vociferaba ella.- Antes se pagaban 20 céntimos por cada merluza, y no era poco, pero así, ¿quién puede valerse?
Dos muchachas que habían vaciado las faltriqueras para llenar por unos cuantos reales dos patelas de sardina, se acercaron a la báscula.
-¿Qué paga esto?
Efectuóse la operación, y descontando las cestas -liviano peso por cierto,- le pidieron 10 reales y una perra chica.
Acongojadas acabaron por entregarlos las infelices, después de abrir un empréstito entre varias caritativas compañeras.
-¡Y decir que la medida, la medida de 700 o más no pagaba arriba de una peseta! ¡Este es el pan del pobre! ¿Quién va a comer ahora sardinas en La Coruña?
Las protestas eran unánimes y expresivas de veras.
Una pescadera sacando de un bolsillo un cuerno, prorrumpió en frases tan pintorescas como impublicables, denostando a los consumeros y haciéndolos a ellos, al Ayuntamiento y a la báscula objeto de sus iras.
Algunos expectadores se reían.
-Xa poden rirse -siguió diciendo otra mujer.- ¡Hoxe pr’a xente é esto unha romería! ¡Poden poñerles toldos pra que non lles dé o sol! ¡Ay! ¡Pero ha de haber lágrimas!
La medida de sardina de regular tamaño pagó de impuesto 16 y 18 reales.
La cesta de merluza, con 27, que antes devengaba 20 reales, alcanzó hasta 12 pesetas por consumo…, siempre según peso.

En Montoto.- Para muestra…
En el muelle de Montoto apenas hubo movimiento, porque casi no llegó pescado, según va dicho.
Se pesaron tres cestas de abadejos, pagando 15 o 16 pesetas. Antes apenas le hubieran correspondido 10.
Un pobre pescador, arribó en un bote. Del fondo de la embarcación sacó un cestito de mimbres lleno a medias de peces de los llamados “de vara”.
Para comer, para sostener a su familia, para ganarse la vida, habia estado el desdichado en la mar desde la madrugada, pescando.
Tuvo que pagar seis reales.
-¡Quédense con todo, señor! -clamaba.- ¡Si yo de esto no puedo sacar ni dos pesetas!
Pocos más fueron los hechos.
Y vino la noche, y se retiraron los agentes de la autoridad y desfilaron calladas las pescaderas…
No hubo, pues, nada…
El orden, por lo menos, no llegó a alterarse.

Por si acaso
Durante todo el día, permaneció en el salón bajo de la Diputación un retén de la Guardia civil, por lo que pudiese suceder. Hoy llegará más fuerza. Parece que se dieron órdenes también respecto al particular a alguno de los cuerpos de la guarnición.

Al vuelo
En el muelle de Garás:
Una muchacha cargada con una cesta, llama a gritos a otra que se dirige hacia un consumero con un talón en la mano.
-¡Rosalía! ¡Ven!
-¡Muller espera, que vou a entregar o…”carné”!

La exposición de los traineros
La instancia que la sociedad de traineros La Humanidad Libre presentará hoy al Ayuntamiento, dice así:

Una reunión
Hoy, a las ocho de la noche, celebrará una reunión la misma sociedad de traineros, para ocuparse en este importante asunto.
Convoca al acto a todas las pescaderas.


  • (*) 1 real equivalía a 25 céntimos de peseta.
  • (**) 1 perra chica equivalía a 5 céntimos de peseta

Porto da Coruña, imaxe de X (Twitter) de @AlbrtoBarciela

Así, o xornal El Noroeste do día 12 de febreiro de 1903, relata os feitos acontecidos o día anterior cunha detallada crónica:

El aforo del pescado

El día de ayer
Sigue el descontento – No hay pescado – ¿Quién lo paga?
Cunde el descontento entre las pescaderas y los pescadores.
La protesta contra la medida adoptada por la empresa de consumos de aforar el pesado al peso, se manifestó ayer más ostensiblemente que el día anterior.

Las mujeres sobre todo estaban iracundas.
Divididas en comisiones, formadas por las más exaltadas y decididas, recorrían los fielatos para evitar que se desembarcase ningún pescado.
Parece que habían adoptado el acuerdo de no comprar el que arribase a los muelles y decidieron cumplir la decisión a raja tabla.

Por todas partes no se oían más que lamentaciones y amenazas.
-¡Esto nos arruina!… ¡Así no es posible vivir!…¿A dónde vamos a parar?…¿Y dicen que quien lo paga es el pueblo!… ¡Buena es esa! Ayer hicimos la locura de comprar el peixe al precio de costumbre, pagamos el aforo, salimos por esas calles de Dios desgañitándonos y … nada, las señoritas, sin tener en cuenta lo que ahora se paga por la “puerta”, no ofrecían por la docena de sardina más de lo que ofrecían antes.

-¡Ya lo creo! Y algunas hasta decían: ¡Bah! sin pescado bien se pasa. Nos arreglaremos de otra manera.
-Pues ya ve usted. Y quien lo paga, ¿el pueblo o nosotras? Nosotras que abonamos ahí, en la casilla, nuestro dinero y luego nos quedamos con la mercancía si no la queremos dar a perro chico la docena de sardina como ocurrió ayer, para no perderlo todo.

La plaza desierta
Recorrimos la plaza de Abastos y apenas vimos pescado en los puestos.
Había poco y alguno del día anterior.
Una comisión de pescaderas andaba también por aquellos lugar husmeando cuanto pasaba.
Sus intenciones no eran muy conciliadoras.
Decían que el pescado estaba podrido y que era necesario tirarlo, pero no se llegaron a hacer nada.
-O que é mañán non se vende, porque como hoxe non entrou peixe no puede e éste xa está molido, vendremos aquí e estropearémol’o que haixa.
A las cinco de la tarde unas cuantas mujeres que se hallaban en el muelle de Montoto se enteraron de que furtivamente se había llevado a la plaza algún pescado para ponerlo a la venta.
La indignación de las protestantes subió de punto y formando un numeroso grupo allá se dirigieron las pescaderas.

Promovióse un alboroto espantoso.
Era una sola la vendedora que tenía abierto su puesto, en el cual se veían algunos peces de vara.
Como la actitud de las protestantes era bastante violenta, la dueña de aquel puesto se dirigió a ellas rogándoles que le permitiesen vender lo que allí tenía, bajo formal promesa de no comprar más hasta que la cuestión se solucione.

El escándalo, en el que tomó parte muchísimo público, adquirió enormes proporciones.

En los muelles.- Básculas contrastadas.- ¡Aquí no se compra!
Fuimos luego a los muelles.
En el de Montoto había mucha gente, pero no tanta como en el de Linares Rivas. En este está el núcleo de la gente que vive de la pesca.
Los ánimos estaban muy excitados.
El gobernador dispuso que las básculas de la empresa fuesen contrastadas inmediatamente.
La orden se cumplió ayer mismo a primera hora.
Transcurrió la mañana con toda tranquilidad.
Los empleados del resguardo, mano sobre mano, pasaron el día sin hacer nada.
No se aforó pescado alguno.
Los guardias municipales, los agentes de seguridad y las parejas de la benemérita se aburrían soberanamente fumando cigarrillos, sentados en las piedras que allí hay depositadas.
No se oía otro grito que el de: “¡Aquí no se compra hoy!”, y entre amenazas y frases acaloradas se disponían a cumplir su promesa pero la pobre vendedora pudo al fin salvar su mercancía.

Empiezan los líos
En esto aparece una trainera cargada de sardina.
Los tripulantes de la embarcación engañan a las pescaderas diciéndole que la pesca iba para fuera del pueblo.
Se desembarca la mercancía, se pesa y se paga el aforo.
Y no pasó más, hasta que alguien se enteró de que en el mercado del Penal se estaba expediendo la sardina.
No hizo falta otra cosa.
Allá se fueron unas cuantas y arrebatando la mercancía a los puestos, la llevaron al muelle, la desparramaron por el suelo y la pisotearon hasta hacerla una papilla.
Algunas mujeres que habían comprado varias medidas de pescado y que las entregaron para la venta, sufrieron también las consecuencias de su atrevimiento.
Después de limpio y preparado el pescado, se apoderaron de él las exaltadas mujeres y lo magullaron, entre aplausos de todas.
La baraunda era verdaderamente espantosa.
Aún no se habían repuesto de la brega, cuando divisaron que un falucho de Finisterre se dirigía a la rampa de Montoto.
A todo correr unas doscientas mujeres de las más jóvenes y de las más decididas partieron a esperar su llegada.
Traía la embarcación una partida de abadejo que se pretendía desembarcar en el muelle para ponerlo a la venta, pero fue tal el cúmulo de amenazas e improperios que contra los tripulantes de la embarcación se dirigieron y era tan decidida la actitud de las pescaderas, que aquellos decidieron irse con la mercancía a otra parte.
Decíase que se dirigían a Betanzos con objeto de proceder allí a su venta y se hicieron a la mar.
Alguien indicó que no era así, sino que lo que pretendía era llevar los peces al muelle de la estación para venderlos allí.
Y allá se fueron las pescaderas dispuestas a evitarlo.
No ocurrió nada, afortunadamente, pues los marineros que tripulaban el falucho decidieron llevar la pesca a otro punto.
Todas estas escenas las presenciaba un público numerosísimo que llenaba completamente los muelles.
La opinión unánime de las gentes es que las pobres mujeres tienen razón en dolerse, sin desconocer por eso el derecho de la empresa de consumos a cobrar el impuesto en la forma en que lo hace.
Simpatizan muchos con la protesta y hasta las animan a persistir en su actitud, pero todos compadecían a los pobres marineros, quienes después de pasarse la noche pescando y el día remando, tenían que renunciar a vender su mercancía.
Cuando empezaba a declinar la tarde fueron llegando al puerto las traineras.
Las caladas no fueron muy abundantes y la sardina que llegó fue bien escasa.
Adquiriéronla algunos traficantes para enviarla a Madrid y para destinarla a los freideros de pescado y fábricas de salazón.
Vendióse el millar a 54 reales.
Una lancha de Mugardos que arribó al puerto a última hora traía unos diez congrios, dos o tres de los cuales eran de proporciones bastante grandes.
También fueron desembarcados sin protesta porque habían sido comprados para exportar a la Corte.
Se pagaron por ellos diez duros y tres pesetas, lo cual es muy poco, dado su tamaño.
La pesca de estos valiosos peces hácese a muchas millas de la Coruña.
Resulta penosa, sobre todo por la distancia enorme que tienen que recorrer las embarcaciones, remando en días de calma como el de ayer, en que no se puede hacer uso de la vela.
Desde las dos de la mañana hasta las seis y media de la tarde se llevaron aquellos pobres hombres en la mar, bogando incesantemente.
Escusado es decir que, estenuados por la fatiga, se quedaron a descansar hasta hoy en la Coruña pensando amargamente en lo escaso de su ganancia.

Lo que no paga consumo
Decíannos ayer muchas pobres mujeres que el producto de la venta viven, manteniendo a sus pequeñuelos y llevando una vida arrastrada y llena de privaciones, que lo que resulta verdaderamente anómalo es que por la sardina y la parrocha, el pescado del pobre, se cobren unos derechos tan alzados, mientras que por el marisco y la langosta, que es bocado de ricos y personas pudientes, no se exija cantidad alguna.
-Mire usted, señor,-nos decía una-¿por qué no han de cargar la mano sobre la langosta, la ostra, el percebe, la almeja y todo eso que solo pueden comer los que tienen dinero?
-¿Pero eso no paga?
-No, señor; solo paga el pescado que puede comer el pobre; y ya ve usted que esto ni es justo ni equitativo.
Lo malo es que eso solo depende de la tarifa general.

De noche
Llegó la noche y con las primeras sombras fueron desfilando hacia sus hogares las soliviantadas pescaderas.
Repitiose entre ellas que a las ocho era la reunión anunciada.
En los muros del malecón se habían pegado unos pasquines convocando al mitin de hoy.
Una de las mujeres, señalando al cartel, decía a sus compañeras:
-De eso ha de salir mañana el arreglo de esta cuestión.
A pesar de eso las intenciones en general son pacíficas.


O día 11, mentres o conflicto no porto coruñés tomaba as tintes que acabamos de ver, o camiño cara o Paro Xeral do día seguinte continúa. Así, grazas á crónica do xornal El Noroeste, no seu exemplar do día 12 de febreiro de 1903, coñecemos as tarefas de propaganda que realizaban, horas antes do paro, os militantes das sociedades obreiras, mesmo o contido dunha folla impresa chamando á participación no mitin, así como as reunións celebradas entre as autoridades e do Alcalde da cidade cos presidentes das sociedades obreiras:

EL PARO GENERAL
Adhesiones a la huelga

La idea de realizar hoy un paro general en esta ciudad fué tomando cuerpo en estos últimos días, según decíamos en nuestro número anterior, y ayer, principalmente, cundió de un modo extraordinario.
Algunas colectividades obreras que nada habían acordado acerca del particular, se reunieron ayer, decidiendo adherirse a la huelga general.
Puede decirse, sin incurrir en error, que salvo ligerísimas excepciones, todo el elemento obrero está conforme con que el paro se realice.
Contribuirán a que la huelga sea general, no sólo las sociedades obreras, sino también algunos gremios que no figuran en aquellas colectividades, y varios grupos libertarios constituidos en esta capital.
El paro, como ayer decíamos, será total.

Además de estas hojas, se fijaron en las esquinas grandes carteles rojos, en los que se leía:
“¡Obreros, al mitin!
Solidaridad a los compañeros de Reus y metalúrgicos coruñeses.”

Sociedades adheridas al paro
Son todas las que existen en esta capital.
Entre otras, recordamos las de Oficios varios, que como su nombre indica, la constituyen diferentes gremios, Asociación Tipográfica, banasteros, Porvenir del Cantero, traineros, sastres, metalúrgicos, barberos, camareros, hojalateros, carreteros, peones, Unión y Libertad, constructores de calzado, cuchilleros y tijeras, toneleros, constructores de carruajes, carpinteros, los grupos libertarios Ni Dios ni Patria, Angiolillo y Sol de la Libertad.

Delegados que concurrirán al mitin
Presidirá el mitin el compañero Diego Fernández y actuarán como secretarios Manuel Fuentes y Enrique Naya.
En representación del gobernador civil concurrirá el oficial segundo del Gobierno de provincia, Sr. Luengos.

Hablarán los siguientes obreros, en representación de las sociedades obreras.
Manuel Martínez, de la sociedad de camareros; Manuel Paradela y José Arias, de hojalateros; Domingo Patiño, José Martínez, Francisco Martínez y Acracio Vigo, de carreteros; Pedro Arecilla y Moisés Vázquez, de peones; Manuel Sánchez Roel, de Unión y Libertad; Ramón Seoane y Antonio López, de constructores de calzado; Ramón Barbeito y Manuel Román, de cuchillos y tijeras; José Cao y Eduardo Boedo, de toneleros; Fermín Mediavila, de los constructores de carruajes; Juan Figueroa, Germán Barreiro y Santiago Serrapio, de la de carpinteros; Dionisio Naveira y Enrique Taboada, de oficios varios; Benito Cadavid, de El Porvenir del Cantero; Manuel Rodríguez, banasteros; Manuel Suárez, E.N., Consuelo Cruz y La Morenita, de la sociedad de traineros; Santiago Docampo y Federico Álvarez, de sastres; Francisco Someso y Enrique Naya, de hierros y metales; Manuel Edreira y Julio Mellid, de la de barberos.

Conclusiones que se votarán
En el mitin que hoy se celebre trataráse principalmente de acordar la línea de conducta que los obreros han de seguir en las actuales circunstancias, y de la duración que habrá de tener la huelga general.

La tendencia es que el paro se haga indefinido, hasta que se solucionen los conflictos pendientes y especialmente la huelga de metalúrgicos.
Se acordará adherirse al movimiento obrero de Reus, Barcelona, Cádiz, Valencia y otras poblaciones.
Enviaránse varios telegramas de adhesión a diferentes poblaciones y se acordará dirigir una exposición a los poderes públicos, en demanda de soluciones concretas y definidas para resolver el problema obrero.
Trataráse también de la cuestión del aforo del pescado y hablarán acerca de este asunto, además de varios obreros, las pescaderas Consuelo Cruz y La Morenita.

El paro de hoy – Su alcance – Paralización completa
Según dejamos dicho, la huelga será general, por haberlo acordado así todas las sociedades obreras.
No trabajará ningún gremio, incluso el de tipógrafos.
Por esta causa no podrán publicarse los periódicos mañana viernes.
El tráfico en el puerto y en los muelles, quedará paralizado.
Es probable que los tranvías dejen también de circular.
Las cigarreras se mantienen en actitud expectante. Según lo que se acuerde hoy en el mitin, decidirán si han de adherirse o no al paro.

Las autoridades – Adoptando precauciones
A las once y media de la mañana de ayer estuvo en la Audiencia el gobernador civil, Sr. González Núñez, acompañado del alcalde, Sr. Argudín.
Allí celebraron una detenida conferencia con el presidente de la Audiencia, Sr. Higueras.
Supónese que trataron del paro general, cambiando impresiones acerca de las medidas que debían adoptarse en previsión de lo que pueda ocurrir.
Visitaron también al capitán general, con igual objeto.
Resultado de estas conferencias, fueron sin duda, las medidas que ayer se adoptaron en determinados centros.

El alcalde y los obreros.
El Sr. Argudín convocó para las ocho de la noche de ayer a los presidentes de todas las sociedades obreras a una reunión que se celebró en su despacho de la Alcaldía.
Respondieron a la invitación veintiuno, faltando sólo dos, que no pudieron concurrir por impedírselo sus ocupaciones.

El Sr. Argudín díjoles que les había convocado para recomendarles, más como vecino de esta ciudad que como alcalde, puesto que su autoridad es más bien administrativa, que procurasen influir con sus compañeros a fin de evitar que con motivo del paro de hoy puedan surgir sucesos desagradables que hagan necesaria la intervención de la fuerza pública y traigan como consecuencia días de luto para la Coruña, como ocurrió en el pasado mes de Mayo.
Uno de los concurrentes, Tomás Cibeira, que asistía en representación de los socialistas, hizo presente que ellos no se adherían al paro y que lo condenaban por considerarlo perjudicial para los mismos obreros.
Diego Fernández, presidente de la sociedad de metalúrgicos, iniciadora de este movimiento, hizo presente que coincidía con los deseos del alcalde y que su mayor placer sería el de que no fuese necesaria la intervención de la fuerza armada.

Hablaron después algunos otros en igual sentido que Diego Fernández, dándose por terminada la reunión.


Pola súa banda, o outro xornal coruñes La Voz de Galicia enchía a súa primeira plana e parte da páxina 2 do seu exemplar do día 12 de febreiro de 1903 coas noticias do conflicto do aforamento do peixe e o camiño cara a folga xeral baixo un mesmo titular, ben descriptivo da unión de ambas loitas: “Movimiento obrero en La Coruña”:

EL PESO DEL PESCADO
EN LOS MUELLES
EL DÍA DE AYER

Animación.- Interés vivo.- Vigilancia
Ayer estuvieron animadísimos durante todo el día, como nunca, los malecones y los muelles.
La cuestión del peso del pescado por los consumeros ha llegado a interesar vivamente al vecindario, como es fácil de suponer, ya que se trata de algo que afecta directamente a la vida local, y en primer término a la vida y al sostenimiento de la gente pobre.
La Guardia civil, la policía y los municipales siguieron vigilando los fielatos de Montoto y Garás.
En las rampas de uno y otro punto se aglomeraban por la mañana como por la tarde, pero sobre todo al anochecer, numerosas pescaderas en actitud no por pacífica a ratos, menos airadas.
Fueron muchísimas también las personas que como meras espectadoras se situaron en los dos puntos mencionados, siguiendo con avidez el desarrollo de los sucesos, aunque sin tomar parte en ellos.

Cambio de táctica.- Dos ejemplos.- Un estoico
Cambiaron ayer de táctica las pescaderas.
Así como el día anterior se habían avenido de mejor o peor grado a llevar a la báscula el pescado que iban adquiriendo, ayer decidieron, por la tarde, no comprar nada para no tener que pesar nada tampoco.
Por la mañana fue muy poco lo que se aforó.
Y con lo poco que hubo sobró, sin embargo, motivo para que fuese en aumento la indignación de las infelices mujeres.
En el muelle de Montoto presentó al peso la pescadora conocida por la Morenita, una patela de fanecas.
Pocas eran, ya que solo le habían costado 10 reales, pero resultó que con arreglo al peso tuvo que satisfacer dos pesetas a los consumeros.
-¡Esto es imposible de soportar! -gritaba ella- ¿A qué precio tengo yo que vender ahora estas fanecas para que me cubra y poder ganar algo?
Otra traficante -pobre mujer cargada de hijos- presentó al adeudo en el mismo fielato 39 besugos de regular tamaño.
Sabido es que cada uno de ellos pagaba antes solo una perra chica.
Puestos los peces ayer en la báscula representaron nada menos que 20 reales y cinco céntimos de derechos.
-¡Ya soy vieja -exclamaba la pescadera- y nunca recuerdo en La Coruña escándalo semejante! ¡Ay, Dios mío, esto no puede seguir así!
Algunos otros aforos hubo en ese muelle, pero ya tuvieron mucha menor importancia.
En el muelle de Garás no ascendió a 15 pesetas el pescado pesado en la báscula. Esto da idea de la exigua cantidad que entró en el pueblo.
Aunque mucho más llegó al puerto, principalmente besugo, salió todo él para Madrid, yendo la sardina a rellenar los pilos de las fábricas de salazón.
Un pobre hombre llamado Andrés Barros y conocido por Garecho, que había salido de madrugada a pescar peones en la bahía, empleando el aparejo llamado Medio mundo, volvió de sus faenas a las cuatro de la tarde.
Atracó en la rampa de Garás y reuniendo en un lote su mezquina mercancía se dirigió a la báscula.
Todo ello valdría apenas ocho reales. Según peso, resultó que debía abonar siete.
Garecho se encolerizó. Recogió la pesca y volviendo sobre sus pasos se encaminó de nuevo al bote.
Antes de llegar a él, desde lo alto de la rampa arrojó los peces al mar.
Las pescaderas acogieron con aclamaciones y aplausos la decisiva acción de su colega.

Ejemplar escarmiento
El lío más gordo se armó a las cuatro de la t arde.
Seis muchachas conocidas por la Pintora, la Cachaceira, la Pachina, la Nacha y la Luz -conste que una comisión de pescaderas nos ha pedido que consignemos sus nombres- se permitieron, faltando a la consigna, comprar una medida de sardina a los tripulantes de una trainera que a aquella hora arribó a la rampa de Garás.
Les costó la medida 45 reales.
Fueron a aforarla y tuvieron que satisfacer a los consumeros diez reales y un perro grande. Les salió la medida por una bicoca.
Con todo, allá se fueron con las cesas hacia Santa Lucía, dispuestas a efectuar la venta “en el Penal”.
La noticia circuló rápidamente entre las pescaderas… Hubo gritos y protestas… En un periquete se pusieron de acuerdo todas para no transigir con la que consideraban terrible desafección, y corrieron hacia el populoso barrio.
Lo que sucedió puede suponerse.
Las cestas que ya estaban expuestas con la sardina a la venta, fueron arrebatadas y llevadas casi en volandas al muelle de Garás.
No valieron quejas ni lamentaciones.
Allí en el santo suelo fueron desparramados los peces y sobre ellos, con baraunda jubilosa, bailaron todas las pescaderas un pateado rabioso y desenfrenado.
Cuando la sardina estuvo destrozada, arañando todas en la tierra, recogieron los despojos y los arrojaron al agua.
-¡Anda!¡Sirve de encarnada para os demás peixes!
-¡Así mismo!¡Para que aprendan!¡Aquí todas debemos ser una!
-¡Cuando vienen mal dadas hay que sufrir por igual!
La policía, la benemérita, los curiosos presenciaron en silencio la escena. Era realmente aventurado intervenir para impedirla o comentarla siquiera.

Otro atraco
Del vapor Coruña desembarcaron unos marineros tres merluzas y varios besugos medio estropeados.
Los pusieron a la venta en la rampa de Garás.
No fue posible que nadie los adquiriese. Se opusieron a ello las pescaderas, y sólo pudo solucionarse el caso tolerando que el señor Chás comprase merluzas y besugos, ya harto manoseados, para llevarlos fuera del pueblo.

En el muelle de Montoto.- ¡Fuera!.- Tras de dos merluzas.
Acaban de ocurrir estas escenas cuando atracó a la rampa de Garás un bote pescador. Traía abadejo para la venta.
-¡Fuera!¡Fuera! -comenzaron a gritar las turbas.
Los tripulantes de la embarcación viendo allí las cosas tan malamente paradas se alejaron haciendo rumbo al muelle de Montoto.
-¡Eh!¿Que van a desembarcar allá!¡Que van a vender en el otro lado! -siguieron vociferando las pescaderas.
Y sin esperar más se lanzaron a la carrera por los malecones y por el Relleno, en número considerable, persiguiendo por tierra al bote que avanzaba por mar.
Sin embargo, cuando llegaron las mujeres al muelle de Montoto, ya había comenzado el desembargo de los peces.
Dicho se está que hubieran sido también magullados y arrojados al mar, juzgando por las trazas, si los marineros no los reembarcasen presurosos.
-¡Aquí no se vende nada!
-¡Fuera todo!
-¡Llevadlo a otros pueblos!
Los pescadores se resginaron, y allá marcharon con el bote y la pesca hacia el Corralón de la Gaiteira.
Resultó que, según advirtieron algunas mujeres, faltaban dos merluzas, es decir, que se había conseguido desembarcarlas y sustraerlas a sus miradas.
-¡Las llevan a la Plaza! -dijo una voz
-¡Pues a la Plaza!
Siguió la correría, y la Plaza de Abastos se vió en breve invadida por la incansable masa femenina.
Lo miraron todo, lo investigaron todo escrupulosamente. Las merluzas no aparecieron.
¡Y había que oir las recriminaciones que a sí mismas se hacían las pescaderas por haber sido causa de que se les escapase esta parte de la presa!
Volvieron de nuevo a los muelles. Su paso por las calles, gritando y gesticulando, llamó no poco la atención.

Ni una raspa.- Los traineros contentos
Un botecito -un rasquiño- como le llamaban las pescaderas, fue igualmente desalojado de las rampas.
El abadejo que conducía hubo necesidad de enviarlo a Betanzos y a Lugo, ya que aquí no lo compraba nadie.
Cuando al anochecer llegaron las traineras, ni un solo puñado de sardina se permitió desembarcar para el consumo del pueblo.
Los traineros no opusieron la menor resistencia. Por el contrario, parecían gozosos y satisfechos de ver tan animosas a sus camaradas femeninas.
-¡Está bien!¡Eso es lo que debe hacerse! -decían algunos.
Toda la sardina fue adquirida por los fresqueros y por los dueños de fábricas de salazón.
La llegada de cada embarcación a la rampa de Garás era acogida con tremenda gritería.
Mientras tanto, los consumeros, que nada tenían que aforar, paseaban por lo alto del muro soportando una incesante granizada de invectivas y denuestos, dichos con más o menos gracejo por las mujeres.
La Guardia civil y la policía cuidaban de que no hubiese grandes aglomeraciones
.

¡Al mitin!.- Fijando carteles.- ¡La sentencia!
Varios obreros llegaron a Garás distribuyendo las hojas de convocatoria al mitin de hoy.
Las pescaderas las arrebataban y las leían con avidez en voz alta.
También los traineros las leían en sus embarcaciones.
Un obrero metalúrgico saltó en una de ellas para ir a pegar en punto visible del malecón uno de los grandes cartelones rojos en que se invitaba al mitin de hoy.
La fijación del cartel motivó una ovación.
A medida que llegaban de la mar las traineras, las mujeres mostraban a sus tripulantes la invitación al paro.
-¡Ahí tedes a vosa sentencia! -les decían.
Ya de noche, cesó todo movimiento en los muelles porque pescaderas y traineros se aprestaron a concurrir a las ocho a la reunión que, para ocuparse de este mismo asunto, había de celebrarse en la Sociedad Germinal.
Resultó que las básculas colocadas por la empresa de consumos en Garás y en Montoto, ni siquiera estaban contrastadas.
Una comisión de pescaderas formuló respecto a esto una razonada queja y el gobernador dispuso que el fiel contraste fuese seguidamente a reconocer dichos aparatos.
El escandaloso abuso se puso de manifiesto
.

Las básculas desniveladas.- Un escándalo
Resultó que las básculas no solo estaban desniveladas, principalmente la de Montoto, sino que no había para ambas los correspondientes juegos de pesas.
Se procedió a reparar el defecto advertido y se ordenó que inmediatamente fuesen adquiridas las pesas que faltaban.
Las pescaderas que se enteraron de lo que pasaba, protestaron coléricas, pero la cosa no trascendió, porque se procuró por la policía que el reconocimiento se hiciese con el mayor disimulo.
Valió más así.

Las autoridades.- Una comisión
El gobernador civil y el alcalde estuvieron a las once de la mañana a la Audiencia para conferenciar con el presidente señor Higuera.
Antes de dar principio la reunión de pescadores en la sociedad Germinal estuvo anoche a ver al gobernador una comisión de traineros para pedirle que vea la manera de que cese este estado de cosas, pues les perjudica grandemente que se pese el pescado.
El gobernador les dijo que ellos lo desembarcasen y que él les prestaría los auxilios que les fuesen precisos.
Los comisionados se reservaron sus impresiones.

EN GERMINAL
La reunión de anoche.- Fusión de cuestiones.- Todos a la huelga.- Contra el Ayuntamiento

La reunión celebrada en Germinal tuvo todos los caracteres de un mitin.
La concurrencia fue inmensa.
El amplio local rebosaba gente. No cabía más. Al contrario, se desbordaba por todas partes, apiñándose en la espaciosa escalera, estrujándose en los pasillos, aglomerándose de mala manera en el pequeño escenario que allí existe, hasta el punto de hacer que se hundiesen algunas tablas.
Una gran parte de la concurrencia estaba formada por mujeres, vendedoras de pescado.
Predominaban los traineros, figurando también en el local muchos obreros de oficios diversos.
El aspecto de la sala era imponente.
La mesa de la presidencia se colocó en el escenario. Como delegado del gobernador asistió el agente de primera clase de la policía Angel Ramón, quien cumplió muy discretamente su cometido.
Presidió Eduardo Martínez, a quien acompañaban José Patiño, Juan Ares, José Martínez, Santiago Allegue, Agustín Trigueiro, Manuel Pérez y algunos otros.
Pertenecen todos los citados a la sociedad de traineros La Humanidad Libre.
Comenzó el acto dando lectura el secretario al manifiesto de los traineros al Ayuntamiento, que ya hemos publicado.
Propuso seguidamente el compañero González que en vista de lo que viene sucediendo con los consumeros no se saliese a pescar desde hoy ningún marinero, ni se comprase ni vendiese ningún pescado.
Amplió esta proposición el presidente, haciéndola suya, con el aditamento de que se enviase una embarcación tripulada por varios asociados a Santa Cruz y a Mera, a fin de rogar a los pescadores de ambos cercanos puertecitos que ninguno salga a la pesca, haciendo así causa común con sus compañeros coruñeses.
Así se aprobó.

Manuel Suárez
Pronunció un discurso que fue muy aplaudido.
Dijo que era la primera vez que veía tanta gente en el local aunque en verdad nunca se había tratado allí asunto de mayor transcendencia.
Celebró que las mujeres estuviesen en mayoría.
-Las que habéis dicho algún día que la sociedad de traineros era de gente maleante y que no serviría para nada, ya veis cuan equivocadas estabais. ¡Somos todos víctimas del mar, víctimas de la explotación y juntos debemos trabajar para defendernos!
Habló del paro general de hoy, de los obreros de Reus, de lo que hay que hacer para secundarlos y de lo necesaria que es la cooperación de todo el pueblo obrero de La Coruña.
(El delegado indicó al presidente que debía tratarse exclusivamente de lo de la pesca, pero le hicieron ver un oficio en el que se había autorizado el acto por el gobernador para tratar de “varios asuntos”.)
Siguió pues hablando de lo de Reus, y dijo que será un malvado quien no se adhiera al paro.
Relación después esto con el asunto del peso del pescado.
-¿Porqué hemos de consentir este atropello? -exclamó- ¿por qué no hemos de imponernos si todo es nuestro? Si lo ganamos nosotros, ¿por qué tolerar que nos roben?
Censuró al Ayuntamiento, atribuyéndole la culpa de cuanto ocurre, y volviendo a dirigirse a las mujeres, les dijo:
-Vosotras, compañeras, sois las culpables de que estemos así. Vosotras decís de los que estamos asociados que somos gandules y nos restáis vuestro concurso… ¡Ah! pobres mujeres, como habríais de vivir si la asociación no existiese.
Y prosiguió:
-Mañana seréis capaces de aconsejar a vuestros maridos o a vuestros hijos: ¡No vayáis al mitin, que podéis comprometeros! ¿Y qué? ¡Si uno muere quedará mejorada su familia! Si yo muero, mejor, ¿qué importa mi vida?
Recomendó que nadie salga a pescar.
-¡Está muy bien! -gritaron las pescaderas y los traineros.
-En Reus -gritó Suárez- no hay a estas fechas ninguna mujer que no haya salido ya a la calle a luchar como los hombres. ¿Lo haréis así vosotras? ¿os asociaréis al paro general?
(Voces de todas partes: ¡Sí!¡Sí!)

Diego Fernández
Explicó lo ocurrido en una reunión que acababan de celebrar con el alcalde los presidentes de las sociedades obreras, a la cual asistió él en nombre de la de traineros y refirió que el Sr. Argudín les había dicho:
-“Hablé con el gobernador, y tuvimos una entrevista con el arrendatario de consumos. No hay medio de convencerle para que retire las básculas. Sólo accede a rebajar una quinta parte del peso total por el de las cabezas y las tripas. En vista de esto, ¿qué quieren ustedes que haga? Si se altera el orden vendrá la rescisión del contrato y esto ya véis que no puede hacerse porque tenemos pocos cuartos y hay que construir el Parque de bomberos en el Campo de la Leña y realizar algunas otras obras.”
Y siguió diciendo Diego:
-Esto es todo lo que nos prometen, compañeros. Ya véis que todo es nulo. ¡La pillería mayor de Ayuntamiento y del arrendatario! ¿Qué vamos a ganar en esas obras? Ganarán el arquitecto y algunos otros.
Recriminó con calor a los consumeros recordando los sucesos de Mayo
(Varias voces: ¡Bien compañeros!)
Felicitó a las compañeras por haber tirado el pescado al mar.
-¡No compréis ninguno, y a la que lo haga, echadla al mar de cabeza! Así se demostrará que sabéis ser mujeres y que Galicia despierta de su sueño.
Después recomendó mucho tacto para todo.
Terminó gritando:
-¡Que no haya mañana un solo pescado en La Coruña, que no haya nada y la victoria será nuestra!
El presidente:
-Ya veis que no contamos con el alcalde ni con el gobernador, que aunque quieran no pueden hacer nada. ¿Estáis dispuestas a ir al paro?
-¡Si!!..
-¿Y los traineros?
-¡Siempre!!…
Propuso después que además de la comisión que vaya a Santa Cruz y a Mera, se nombrasen otras encargadas de velar por eso en el lugar de Santa Lucía.
Una voz:
-La lancha no podrá ir porque hay un delegado del comandante de Marina en el local. Viene de incógnito pero lo conocemos.
Esta denuncia produjo terrible gritería.
-Pues si detienen la lancha en el mar para que no vaya, se mandan los comisionados por tierra.
-¡Los detendrá la Guardia civil!!
Siguió el diálogo hasta que exclamó el presidente:
-Bueno, la directiva sabe lo que tiene que hacer. Quedamos… enque no irán las comisiones… Ya nos arreglaremos… ¿me entienden los compañeros?…
Después de esto, tronó contra el Municipio aunque reconociendo que gran parte de la culpa la tienen los mismos pescadores?
-¿Para que hemos elegido esos concejales? Hay cinco en Santa Lucía que ni siquiera han abierto la boca para hablar de esto. En cambio saben pedirnos los votos. ¡No volvamos a dárselos!
-¡No!¡no!¡fuera!
Principalmente hay dos en Santa Lucía que se dicen demócratas ¿Visteis que hicieran algo?
Las pescaderas viven en su mayoría por Atocha. ¿Las secundan los concejales de aquel distrito?
Propuso tomar los nombres de todos estos ediles para no volver a votarles y exclamó:
-¡Las mujeres cumplieron hoy como hombres; nosotros debemos cumplir mañana como héroes!…

Enrique Taboada
-¡¡Me trae aquí mi espíritu de rebeldía!!… -comenzó diciendo.
Después se ocupó extensamente de la huelga de Reus de la de los metalúrgicos coruñeses y del asunto del pescado.
Cuando dijo que había que apelar a quemar si fuese preciso, el delegado le llamó al orden.
Excitó a las pescaderas para que no trabaje ninguna.
-¡Imitadnos a nosotros! Vale más seguir luchando.
Su peroración es de tonos tan calientes como es fácil colegir.
Terminó diciendo:
-¡Revolución y huelga general mientras vivamos!!
Se acordó nombrar a los compañeros Manuel Suárez y Enrique Novoa para que representen hoy en el mitin a la sociedad de traineros.

María Vázquez Mejuto
Comenzó a hablar entre grandes aplausos.
Se la conoce por La Morenita, y es muy popular entre las pescaderas.
Denunció infinidad de abusos de los consumeros, entre ellos el de estar inútiles las básculas.
El presidente:
-Bueno; ¿le parece a la compañera que se nombre una comisión para tratar de que esas básculas se arreglen?
Una voz: No, hombre, no; ai aún han de quedar todas inútiles de una vez.
La Morenita prosigue en sus denuncias; dice que los aforadores hacen lo que les da la gana, y cuenta que conoce a uno que tiene cinco hijos y mujer y que a pesar de ganar solo nueve reales compró una trainera, toma café y fuma puro (Grandes aplausos)
Un compañero tiene la ocurrencia de decir que en realidad las básculas están autorizadas por la Instrucción de cosumos y se levanta contra él un clamoreo espantoso.
-¡Fuera!¡Abajo las básculas!
Dificilmente se restablece el orden.
El compañero Cabanas: Propongo que se designe a dos mujeres para que vayan mañana a hablar al mitin.
La Morenita -¡Yo soy una! (Aplausos)
Para representar a las pescaderas de Santa Lucía es designada Consuelo Martínez, que acepta agradecida.
Por último, y entre grandes aplausos, se acuerda persistir en el paro y no comprar ni vender pescado.
El desfile se hace lentamente por la inmensa aglomeración del público, pero el orden no llega a alterarse.
Eran las nueve y media de la noche.

EL PARO GENERAL
Organización de la huelga.- Convocando al mitin

Ayer quedó definitivamente acordada la forma en que se hará hoy el paro general de trabajadores.
También se terminó la organización del mitin.
En casi todas las esquinas, y con profusión en el malecón del muelle de Linares Rivas, punto de parada de las pescaderas, se fijaron carteles rojos, en los cuales se lee:
¡Obreros, al meeting!¡Solidaridad a los compañeros de Reus y metalúrgicos coruñeses!
La lectura de estos carteles promovió entusiasmo entre el crecido número de pescaderas que en aquel muelle esperaba el regreso de la pesca de las embarcaciones, y prorrumpieron en vivas y aplausos a sus compañeros de trabajo.
Circularon además ayer por las calles unas hojas explicando las causas del movimiento obrero, excitando al paro general y convocando al mitin que se efectuará en la plaza de toros a las dos de la tarde de hoy.
Termina esta convocatoria con vivas a la solidaridad obrera y a la emancipación.
La autoriza la junta directiva de la Sociedad de hierros y metales, que es la organizadora del paro general.

Talleres y fábricas cerrados.- Otros efectos del paro.- Paralización en el puerto.- Suspensión de periódicos.- Sociedades adheridas.
Todos los talleres estarán hoy cerrados.
Las construcciones de fincas se suspenderán.
Tampoco se trabajará en las fábricas de cuchillos y tijeras, en las de maderas de los Sres. Puig, Jaspe, Cervigón y García, y en las de conservas.
El tráfico en el puerto se paralizará.
Las operarias de la fábrica de tejidos del Camino Nuevo no se sabía anoche si abandonarán igualmente hoy el trabajo.
Los organizadores del paro pretenden también que se suspenda la circulación de carruajes.
La sociedad de mozos de cafés acordó tomar parte en la huelga.
Los periódicos locales no se publicarán mañana porque los cajistas sólo por hoy se niegan a trabajar.
Los panaderos, como no están constituidos en sociedad de resistencia, quizás no suspendan sus labores.
Los operarios de los restantes oficios tampoco trabajarán hoy.
Así lo comunicaron a la comisión organizadora del paro las Juntas directivas de sus respectivas sociedades.
Son estas las de carpinteros, peones, El Porvenir del Trabajo de canteros, banasteros, hierros y metales, constructores de carruajes, zapateros, pintores, tipógrafos, oficios varios, carreteros, traineros, hojalateros, sastres y toneleros.

El mitin.- La presidencia.- Los oradores
Empezará el mitin a las dos de la tarde en la plaza de toros.
Lo presidirá Diego Fernández, presidente de la sociedad de hierros y metales, con los secretarios del interior y exterior de la misma, Enrique Naya y Manuel Fuentes.
Hablarán en el acto, entre otros, Antonio López y Ramón Seoane, por el gremio de zapateros; Manuel Domínguez, por el de banasteros, Dionisio Naveira, Juan Cebrían y Enrique Taboada por el de oficios varios, Juan Figueroa, Santiago Serrapio y Germán Barreiro por el de carpinteros, Francisco Soeso por el de hierros y metales, Fermín Mediavilla por el de constructores de carruajes, Ramón Barbeito y Manuel Romero por el de confeccionadores de cuchillos y navajas, Jose cao y Eduardo Boedo por el de toneleros, y Manuel Sánchez Roel por la sociedad coral obrera Unión y Libertad.

Hacia la plaza de toros.- Pendón y lazos rojos
A las dos menos cuarto de la tarde saldrá de su local social para la plaza de toros el gremio de hierros y metales precedido de un pendón rojo en el cual se leerá:
“¡Obreros al mitin, solidaridad a los compañeros de Reus y metalúrgicos coruñeses!”
Además, cada individuo llevará sujeto a una de las solapas de la chaqueta un lazo con el lema: “¡Unión y Solidaridad!”

Asuntos para el mitin.- La jornada de ocho horas
En el mitin se tratará exclusivamente de la huelga de los obreros de Reus y de la de metalúrgicos coruñeses, y de si debe sostenerse aquí entre tanto aquellos no depongan su actitud.
Se redactará un mensaje de adhesión a aquellos.
Quizás se trate también de la jornada de ocho horas reclamada hace ya tiempo por los trabajadores coruñeses, proponiéndose que se aproveche para conseguir esto el paro general planteado hoy.

Comisiones gestoras del paro
Varias comisiones estarán hoy desde la madrugada en la calle para cercirorarse si alguien trabaja en talleres y fábricas.
Dicese que algunas comisiones saldrán a las afueras para noticiar lo que ocurre en la Coruña a las personas que a ella vienen con legumbres, víveres y otros comestibles destinados a la venta.

Precauciones.- Guardia civil concentrada. Tropas acuarteladas
El gobernador civil viene desde hace días adoptando medidas previsoras.
Dispuso la concentración en esta capital de la mayría de la fuerza de los puestos de la benemérita de la provincia.
Se hallan ya en La Coruña 80 individuos de aquel instituto, 15 de ellos de Caballería.
Estas fuerzas estarán hoy distribuidas en diferentes puntos de la población.
Como delegado del gobernador asistirá al mitin con los inspectores de policía señores Pepín, Plaza y Caballero y todos los individuos de aquel cuerpo que sirven en La Coruña, el oficial segundo del Gobierno Civil señor Luengo.
Además permanecerán las tropas acuarteladas.

Reunión de autoridades
Creyó conveniente el gobernador civil señor González Núñesz conferenciar con las autoridades civiles y al efecto las invitó ayer a su despacho.
Concurrieron el presidente de la Audencia Sr. Higueras, el fiscal de S.M. Sr. Saavedra, el juez de instrucción Sr. Calvo Camina y el alcalde Sr. Argudín Bolivar.
Cambiaron largo tiempo impresiones sobre el movimiento obrero que se observa en La Coruña y respecto al paro general de hoy habiéndose puesto de acuerdo para evitar que se ejerzan coacciones y que llegue a peligrar la tranquilidad pública.

El alcalde y los presidentes de las sociedades obreras
Por indicación del gobernador, el alcalde Sr. Argudín llamó anoche a las ocho a su despacho a los presidentes de las sociedades obreras.
Acudieron algunos de ellos pues otros no recibieron la citación del Sr. Argudín hasta momentos antes de la hora en que debía efectuarse la reunión.
El alcalde exhortó a que procediesen con cordura para evitar que se repitan los sucesos de triste recordación en La Coruña.
Les recomendó que no prohibiesen la entrada de comestibles en la capital, pues de hacerlo así podría sobrevenir algo que pudiese tener fatales consecuencias para todos.
Los presidentes se concretaron a oir sus consejos.

La Voz de Galicia, 12 de febreiro de 1903

Coa prática totalidade da clase obreira coruñesa unida na mesma loita, podemos supoñer os animos galvanizados dos asistentes polas intensas intervencións dos oradores na xuntanza do Centro Germinal, podemos imaxinar as súas esperanzas, temores e espectativas postas no paro e no mitín do día seguinte.

Mais non só os obreiros e obreiras se reunían. Na mesma noite do día 11 de febreiro tiña lugar sesión no Concello coruñés, onde se tratou, sen aportar solucións senón palabrería política, como era de prever, cando se tratou o punto da orde do día relativo ao conflito nos peiraos.

Así o relata o xornal La Voz de Galicia no seu exemplar do 11 de febreiro de 1903:

EN EL AYUNTAMIENTO
LA SESIÓN DE AYER
(…)
La pesca y los consumos
Se leyó la instancia que elevó al Ayuntamiento la Sociedad de marineros traineros, que hemos publicado ayer, pidiendo que el Ayuntamiento adopte alguna determinación en este asunto.
El Sr. Correal pidió que se solucionase el asunto siquiera fuera de momento, para evitar que puedan ocurrir desórdenes y conjurar el conflicto.
El Sr. Fernández López dijo que ya el alcalde Sr. Argudín se había ocupado en él, y que si no se le dió una solución fue porque en una entrevista que tuvo con el administrador de consumos, éste le pidió 40.000 pesetas como indemnización por la cantidad que supone perdería la empresa, de seguir cobrando por medida el pescado.
El Sr. Portela protestó enérgicamente contra que se haya mandado Guardia civil a los fielatos.
-Pueden las autoridades -dijo- adoptar cuantas precauciones quieran, pero es lastimoso que se extremen las exhibiciones de fuerza.
Terminó diciendo que debe declararse urgente el asunto y buscarle una solución inmediata.
Igual petición hizo el Sr. Mariño, e hizo notar que ahora se cumplían sus predicciones acerca el conflicto.
El Sr. Souto Ramos dijo que como la Comisión de Hacienda estudia actualmente -cosa que negaron luego algunos vocales de dicha Comisión- otra exposición semejante, suscrita por las pescaderas, debía pasar a ella la de los traineros.
Así se acordó.
El Sr. Pereira pidió que la Comisión ultime cuanto antes este asunto, para que pueda ser discutido en la próxima reunión.
Y no habiendo más asuntos pendientes se levantó la sesión.


Continúa en “Conflitos obreiros e Folga Xeral de 1903 na Coruña: a figura de María Manuela Vázquez Mejuto “La Morenita” (III)”



2 responses to “Conflitos obreiros e Folga Xeral de 1903 na Coruña: a figura de María Manuela Vázquez Mejuto “La Morenita” (II)”

  1. […] O día 12 de febreiro de 1903 ten finalmente lugar a xornada de Paro Xeral impulsada pola Sociedade de Metalúrxicos e apoiada pola totalidade das sociedades obreiras coruñesas, como temos visto nas anteriores entradas: Conflitos obreiros e Folga Xeral de 1903 na Coruña: a figura de María Manuela Vázquez Mejuto “La Morenita” (I) e (II). […]

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  2. […] que era o principal medio de alimentación das clases populares da cidade (como puidemos ver en: Conflitos obreiros e Folga Xeral de 1903 na Coruña: a figura de María Manuela Vázquez Mejuto “L…), mellora nos seguintes días, baixando o prezo que tiñan acadado por mor da […]

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