Nos días 30 e 31 de maio de 1901 a cidade da Coruña vive a violenta represión do movemento obreiro logo dunha folga que paralizou a cidade e amosou a forza da organización dos traballadores e traballadoras coruñesas: A Folga de 1901
Nunha cidade en estado de alerta unha vez declarada a lei marcial o día 31 de maio de 1901, co capitán xeral Lachambre exercendo como máxima autoridade na praza, os telegramas oficiais que son os únicos que se permiten sen ter que someterse a censura previa insisten nunha aparente volta á normalidade na cidade.
Tralo fin do paro xeral, consecuencia da brutal represión á organización obreira, os conflitos sectoriais ou de empresas continuaron activos mesmo semanas despois dos sucesos:
Ayer reanudaron sus trabajos en las diferentes obras que estaban paralizadas los peones y albañiles.
También ayer volvieron a trabajar las operarias de la fábrica de tejidos del Sr. Miranda. (La Voz de Galicia, 11 de xuño de 1901)
Sen embargo, a normalidade que relatan os telegramas enviados a Madrid polas autoridades civiles e militares, non é tal. O cobro do imposto de consumos, orixe do conflito, non tiña recuperado a normalidade dez días despois dos sucesos, tendo que traballar con presencia policial nos fielatos:
“El servicio de consumos se efectúa actualmente con la regularidad acostumbrada, habiendo dejado la empresa de admitir nuevos empleados.
Continúan, no obstante, los fielatos guardados por fuerzas de la benemérita en previsión de que, aunque no se teme, pudiese ocurrir alguna novedad”. (La Voz de Galicia, 11 de xuño de 1901)
Ha disminuído en número la fuerza de la Guardia civil que vigilaba estos días en los fielatos de las afueras de la capital.
El servicio continúa sin interrupción, y los puntos han aumentado para que la vigilancia pueda hacerse en mejores condiciones. (La Voz de Galicia, 12 de xuño de 1901)
Todo isto pese a intensa persecución á organización dos traballadores e traballadoras, con detención e prisión de militantes, clausura de locais sindicais e prohibición de actividade das sociedades obreiras, e cunha lei marcial froito do estado de guerra que limitaba severamente dereitos constitucionais como o de reunión:
“El estado de sitio de la plaza continúa, y no será levantado, según parece, mientras no terminen de instruirse los procesos que se siguen por la autoridad militar y se adquiera completa seguridad de que los ánimos se han calmado por completo”. (La Voz de Galicia, 11 de xuño de 1901)
Tampoco resulta normal a presencia de forzas policiais e militares na cidade, tras máis de dez días de sucedidos os feitos:
“Aunque el estado de sitio de La Coruña no se levantará por ahora, se ha ordenado por el capitán general que retornen a sus puestos algunas fuerzas de la Guardia civil de las que aquí se hallan reconcentradas.
Ayer salió ya parte de las pertenecientes a la línea de Noya, que comprende los puestos de Muros, Negreira, Puerto del Son, Caramiñal y Noya; las de la línea de Padrón, a la cual pertenecen los puestos de Rianjo, Padrón, Santiago y Puente Ulla, y algunas fuerzas del partido de Carballo.
Hoy saldrán las restantes.
En total suman estas fuerzas que vuelven a sus habituales residencias 60 hombres.
Con ellos van el capitán D. Lino Ruíz de la rosa, los tenientes Sres. Cid Pombo, Neira y Alonso, y los sargentes Sres. Santos y Rodríguez, de la línea de Carballo; Cubeiro de la línea de Padrón, y Reimallo y Carregar, de la de Noya.
El total de individuos de la benemérita reconcentrados en La Coruña con motivo de los últimos sucesos fue de 120, que se incorporaron a los 26 de Infantería y 19 de Caballería que ya se hallaban en esta ciudad.
Quedan en ella aún las fuerzas de la quinta compañía, pertenecientes a las líneas de Carballo y Betanzos, y las de la línea de Arzúa, que corresponden a la sexta compañía.
Un detalle: desde el mes de Febrero del año actual ha tenido que realizar la Guardia civil de los puestos limítrofes a La Coruña nada menos que 15 concentraciones.
Otro: según referencias, se adeudan unas 7000 pesetas a las fuerzas de esta Comandancia, importe de los pluses de reconcentración“. (La Voz de Galicia, 12 de xuño de 1901)
Contradicindo a suposta volta á normalidade, a prensa informaba da cancelación das festas de San Xoan, case un mes despois dos sucesos:
“Parece que este año no se celebrará la tradicional verbena de San Juan, que tanta gente reunía en el Campo de la Leña la víspera del Santo.
El estado anormal en que La Coruña se halla actualmente será probablemente causa de que tal fiesta no se haga.
Por otra parte se advierte muy poca animación entre el vecindario.
El jaleo de antaño quedará, pues, reducido la noche de mañana a alguno que otro baile a puerta cerrada en la calle de la Torre y otras contiguas”. (La Voz de Galicia, 22 de xuño de 1901).
Sen embargo, malia as noticias, ese mesmo día que tradicionalmente era de festa:
Como medida de orden y para evitar posibles jaleos a que se prestaban las circunstancias de celebrar muchas gentes en las afueras con exceso de amílico la víspera de San Juan, varias parejas de la Guardia civil de Infantería y Caballería recorrieron ayer desde la caída de la tarde, no sólo el extrarradio de la población, sino también los lugares cercanos.
Fueron disueltos algunos bailes que se celebraban al aire libre, y aunque se verificó uno en Monelos, como decimos en otro lugar, fue mediante autorización previamente concedida por el capitán general.
No encontró la benemérita la menos oposición ni resistencia a sus indicaciones en ninguno de los puntos en donde estuvo.
A la una y media de la madrugada de hoy se retiraron al cuartel algunas de las parejas sin que hubiesen tenido que intervenir en ningún suceso desagradable. (La Voz de Galicia, 23 de xuño de 1901).
O mesmo día de San Xoan aínda estaban a regresar aos seus postos algúns membros da Garda civil que estaban concentrados na cidade:
“Después de haber cumplido su misión en esta capital salió ayer para Órdenes el sargento de la Guardia civil, comandante de aquel puesto, D. Ricardo Corbacho.” (La Voz de Galicia, 23 de xuño de 1901).
Como vemos, con moitos obreiros detidos (preto dun centenar só no Cuartel de Alfonso XII nas Atochas), con feridos aínda nos hospitais, coas Sociedades obreiras clausuradas e os seus militantes máis sinalados detidos e declarando ante xuices civiles e militares, e pouco antes de comezar a celebrarse os consellos de guerra, resulta bastante obsceno falar de normalidade.
“Ayer fueron detenidos los carpinteros Mariano Cotón Martínez y Constantino Bayo González.
Trabajaban éstos en una obra que construye D. Pablo Sánchez, de donde fueron despedidos a consecuencia de no ser precisos a dicho señor sus servicios.
Se dice que por esta causa pretendieron ejercer coacción con los demás obreros para que, uniéndose a ellos, abandonasen el trabajo.
Fundándose en esto, el Sr. Sánchez los denunció a las autoridades militares“. (La Voz de Galicia, 3 de xullo de 1901)
A pesar de que, ao día seguinte, publícase unha rectificación que o patrón tiña solicitado, deixa ben clara a situación de presión a que se sometía calquera demanda obreira. A rectificación publicada polo xornal ten o seguinte contido:
“Nuestro convecino D. Pedro Pablo Sánchez nos ruega que hagamos público que él no denunció a dos obreros despedidos de una obra suya, que a ella volvieron, según parece, a ejercer coacción sobre sus demás compañeros para que abandonasen el trabajo.
Lo que hizo, accediendo a instancias de un carpintero a su servicio, llamado José María Santos, fue prevenir a un guardia municipal que vigilase la obra de que se trata, en la calle de San Andrés, para que nada pudiese ocurrir a los operarios que proseguían buenamente tus tareas.
De lo que sucedió después, incluso la detención de los dos obreros aludidos, no es responsable el Sr. Sánchez, que nos manifiesta simpatiza, como siempre, con la clase trabajadora, en cuanto sus pretensiones son razonables“. (La Voz de Galicia, 4 de xullo de 1901)
Dende o comezo da represión, o Hospital onde eran atendidos os feridos na represión dos días 30 e 31 de maio, fora gardado por forzas do exército. Esta vixilancia non se relaxa ata o mes de xullo de 1901:
“Debido a haber sido trasladados al Hospital Militar los heridos procesados que con motivo de los sucesos ocurridos el 31 de Mayo último se encontraban en el Hospital de Caridad, se ordenó que desde hoy la guardia de dicho establecimiento conste de un cabo y cuatro soldados. (La Voz de Galicia, 4 de xullo de 1901)
Aínda no mes de xullo seguen na cidade axentes doutras liñas e postos da Garda civil da provincia da Coruña, como sabemos por novas que van relatando o seu regreso aos lugares de orixe:
Por no considerar necesaria su presencia en La Coruña han salido para los puestos de Iñás y Sigrás los cinco individuos de la Guardia civil de Caballería de dichos puestos, que se encontraban reconcentrados en esta capital a consecuencia de los últimos sucesos.
Quedan únicamente en La Coruña, además de la fuerza que corresponde a su puesto, cinco individuos del puesto de Betanzos y una pareja del de Curtis. (La Voz de Galicia, 11 de xullo de 1901).
A suposta normalidade na que vive unha cidade coas liberdades suspendidas e o seu movemento obreiro reprimido e encadeado, é desmentida pola aparición, aparentemente inocua, de novas onde a poboación rexeita a presencia militar nas súas actividades:
A pesar de que el asunto es grave, no fue de tanta importancia como se había creido en un principio la reyerta habida anteanoche en Vioño entre el cabo de Zamora Fermín González López y varios individuos paisanos de aquel lugar y de otros limítrofes.
El cabo, que estaba de vigilancia en la zona de los Cantones, se fue a Vioño, en donde se celebraba un baile.
No le recibieron muy bien los bailadores, y el incidente surgió al ocurrírsele a González pedir a uno de ellos que le cediese la muchacha con quien bailaba.
-Non-a cedo, e menos a un militar- parece que le contestó el paisano
Esto agrió los ánimos.
Fermín González contestó, según referencias, en términos parecidos; todos los mozos hicieron causa común con su compañero, y el cabo fue arrollado y golpeado por una turba.
Salieron a relucir las navajas en vista que González, de tal suerte agredido, desenvainó el machete y varios fueron los “viajes” que se le dirigieron.
Rodó por tierra el cabo, cediendo al número, y entonces fue cuando le infirieron dos, y no cinco, lesiones en la cabeza.
Aprovechando la confusión que se produjo pudo huir González.
Los mozos, enardecidos y demostrando salvajes instintos, le persiguieron algún rato.
El ros y el machete que el cabo perdió en la refriega fueron recogidos por Antonio López y Alberto González, quienes entregaron dichos efectos en el cuartel de Zamora.
Fermín González fue detenido y se halla recluído en el cuartel de Zamora.
Ayer se nombró al segundo teniente D. Pedro Romero, juez instructor en este asunto, y hoy comenzará a incoarse la causa.
Es el cabo el único detenido. Se desconocen todavía los nombres de sus agresores. (La Voz de Galicia, 1 de agosto de 1901)
A primeiros de agosto, a cidade continúa en estado de guerra malia os rumores de que pronto sería levantado polo Goberno, e así o recollía o xornal coruñés La Voz de Galicia, no seu exemplar de 2 de agosto de 1901:
LOS SUCESOS DE MAYO
Parece seguro, según referencias autorizadas, que el Gobierno levantará el estado de guerra en La Coruña aún antes de que venga el nuevo gobernador civil.
El diputado a Cortes por esta circunscripción, Sr. Fernández Alsina, recibió ayer un telegrama del ministro de la Guerra, contestación a una carta que le había dirigido interesándose por que se alce el estado de sitio en La Coruña.
El general Weyler dice en su telegrama que tendrá en cuenta la petición de dicho señor para cuando las circunstancias lo permitan.
Nesa mesma data, atopamos nas páxinas de La Voz de Galicia, unha das consecuencias da folga de maio para as arcas do Concello no seu afán crebafolgas:
El gobernado autorizó ayer al Ayuntamiento para satisfacer, con arreglo al capítulo de imprevistos, 101,85 pesetas que resultaron de déficit para el Municipio de la elaboración y venta de pan por los obreros de la Administración militar durante los días del paro general.
A extensión por todo o estado español e mesmo a nivel internacional da campaña impulsada pola La Revista Blanca de mitins de protesta polo sucedido na Coruña nas xornadas do 30 e 31 de maio de 1901, e en solidariedade coas vítimas obreiras, desminten a suposta rápida volta á normalidade, nos que se sinalaba abertamente a criminal conduta da Garda civil, obriga á reacción das autoridades. Así, o xornal La Voz de Galicia recolle a seguinte nova no seu exemplar de 4 de agosto de 1901:
EN DEFENSA DE LA GUARDIA CIVIL
La circular de Gracia y Justicia
Por el Ministerio de Gracia y Justicia se ha dirigido a los presidentes y fiscales de las Audiencias la siguiente real orden circular acordada en Consejo de Ministros:
“Los relevantes servicios que el benemérito instituto de la Guardia civil presta a la nación, así para garantizar la seguridad del ciudadano como de la propiedad, siendo en todo tiempo auxiliar poderoso de los tribunales de justicia para el descubrimiento de los delitos y persecución de los malhechores, hace indispensable que se le conserve incólume el prestigio y la autoridad con que siempre ha desempeñado sus meritorias funciones, sin consentir que en meetings y reuniones públicas sea insultado y calumniado por los oradores que en ellos toman parte, faltando a las prescripciones de la ley.
Para evitarlo, el ministro de la Gobernación ha dirigido una circular a los gobernadores ordenándoles que, en los casos en que tales excesos de palabra se comentan, los delegados de su autoridad suspendan la reunión y pongan a los culpables a disposición judicial, y si tal sucediese, espero del acreditado celo de los tribunales de justicia y de los funcionarios del Ministerio fiscal tramiten e inspeccionen los procesos con toda actividad, inteligencia y laboriosidad, a fin de que la acción de la justicia sea reparadora y contribuya a sostener incólume el prestigio del benemérito cuerpo de la Guardia civil, aplicando rectamente la ley contra los que hubieran delinquido.” (La Voz de Galicia, 4 de agosto de 1901).
A longa espera polo levantamento do estado de guerra na cidade, parece que chega ao seu final coa chegada prevista do novo gobernador civil:
En breve será levantado el estado de sitio en que actualmente se encuentra La Coruña, volviendo todo de nuevo a la normalidad.
Espera parea esto el Gobierno a que tome posesión de su cargo el nuevo gobernador Sr. Soldevilla. Se espera a dicho señor en los primeros días de la próxima semana. (La Voz de Galicia, 10 de agosto de 1901)
Con todas as miradas postas na súa chegada, o novo gobernador civil chega á cidade e o xornal La Voz de Galicia, salienta o feito deste xeito xa dende os días previos:
LA LLEGADA DEL GOBERNADOR
En el tren-correo de mañana llegará a esta capital el nuevo gobernador civil, D. Fernando Soldevilla.
En la estación de Betanzos le saludarán varias Comisiones, y en las del tránsito desde aquella ciudad los diputados a Cortes que se hallan veraneando en las quintas inmediatas a esta capital.
Acudirán a la estación las autoridades y los funcionarios dependientes del Gobierno de provincia.
Tan pronto llegue el Sr. Soldevilla se hará cargo del mando de la provincia.
Tenemos entendido que trae instrucciones para una campaña de concordia y normalización, levantado que sea el estado de guerra.
A ésta seguirán otras de verdadero interés para la población, entre ellas alguna que afectará directamente a establecimientos benéficos cuyo régimen interior ha sido y es tema no agotado de largas discusiones.
Ojalá unas y otras campañas den los óptimos frutos que son de desear.
El Sr. Cadarso entregará mañana el mando de la provincia que viene desempeñando interinamente desde la marcha del Sr. Díaz Valdés. (La Voz de Galicia, 12 de agosto de 1901)
LA LLEGADA DEL GOBERNADOR
Ayer, en el tren-correo, llegó a La Coruña el nuevo gobernador civil, D. Fernando Soldevilla.
En las estaciones del tránsito saludaron al Sr. Soldevilla, Comisiones de los Ayuntamientos y algunos particulares.
En la de Cambre le saludaron los diputados a Cortes Sres. Fernández Latorre y marqués de Loureda.
A esperarle en La Coruña estuvieron el gobernador interino Sr. Cadarso; una Comisión de Ayuntamiento presidida por el alcalde Sr. Fontenla y compuesta por los concejales Sres. Pereira, González (D. Rosendo), Fariña, Diz, Lourido y el secretario de dicha corporación Sr. Cid Pombo; el presidente interino de la Audiencia, Sr. Chavez, y el fiscal Sr. Valdés; Sres. Arias Armesto, Leis y Dafonte, por la Diputación, y el diputado a Cortes por Arzúa, Sr. Lombardero.
Estuvieron, además, otras numerosas personas, entre las cuales podemos recordar al secretario del Gobierno civil D. Ponciano Rodríguez, el secretario de la Delegación de Hacienda, el corresponsal de El Imparcial Sr. Faginas, y los Sres. Fraga, Guerra, Vidal, Cristóbal, Cagigal, Tejada, Fernández (D. Moisés), Luengo, Adán, Caballero, Mariño y los inspectores de Vigilancia.
En nombre del capitán general saludó al Sr. Soldevilla un ayudante.
Varios carruajes particulares, con las Comisiones oficiales que bajaron a la estación, acompañaron al Sr. Soldevilla hasta el Gobierno civil.
En el landeau que ocupaba la primera autoridad de la provincia tomaron asiento el Sr. Fontenla, el gobernador interino Sr. Cadarso y el presidente accidental de la Diputación Sr. Arias Armesto.
El Sr. Soldevilla tomó posesión ayer mismo de su cargo.
El estado de guerra
Como parece natural, la primera pregunta de que fue objeto el Sr. Soldevilla por parte de los periodistas y de otras personas, aunque menos curiosas no menos interesadas, fue la relativa al término de la situación excepcional en que se halla La Coruña.
Precisamente acababa de recibir el diputado a Cortes Sr. Lombardero una carta del general Weyler diciéndole que el estado de guerra de La Coruña se levantaría en cuanto llegase a esta capital el nuevo gobernador.
El Sr. Soldevilla no lo ha negado.
Parece que trae instrucciones en este sentido.
Hoy conferenciará con el general Lachambre.
Tenemos por seguro que en esta semana se restablecerá la normalidad, cuya suspensión nada justifica actualmente. (La Voz de Galicia, 14 de agosto de 1901)
EL GOBERNADOR
Ayer se fijó en los sitios de costumbre la siguiente alocución del nuevo gobernador civil, que produjo en el público excelente efecto, pues aparte de constituir una novedad simpática, coincide con circunstancias que dan mayor realce a este acto.
Hela aquí:
GOBIERNO DE PROVINCIA
Coruñeses:
Al tener la honra -inmerecida, ciertamente- de encargarse de este Gobierno civil, creo mi primer deber -que cumplo gustosísimo- el dirigir un afectuoso saludo a todos los habitantes de la provincia.
La más sólida garantía para la tranquilidad y la satisfacción de un pueblo está en las buenas relaciones, en el afecto y en la confianza que deben reinar entre las autoridades y los ciudadanos.
A conseguir esto tenderán todos mis esfuerzos.
El gobierno de una provincia no es de un partido, es de la nación toda, y en su consecuencia todos tienen igual derecho a ser atendidos por la autoridad.
En este concepto, el Gobierno de La Coruña estará -mientras yo tenga el honor de desempeñarle- abierto por igual a todos los hijos de esta provincia, sin distinción de partido, clase, ni condición social, y sin mermar en nada el espíritu de igualdad y de justicia que debe informar todas las resoluciones del poder público, mi solicitud será tanto mayor para cada cual, cuanto mayor sea su necesidad y más grande su desamparo.
Son mis propósitos hacer que todos por igual respeten la ley, y defender también por igual los derechos de todos.
Allí donde me alcancen mis condiciones, llegará mi buena voluntad, y donde se noten las deficiencias mías, encontraré, seguramente, la ayuda vuestra.
En esto confío: ayudadme todos, y contribuyamos, cada cual en nuestra esfera, con igual entusiasmo, al mantenimiento de la paz pública, y a la prosperidad y la dicha de esta provincia tan laboriosa y noble, tan española y tan digna por todos conceptos de ser feliz.
La Coruña, 14 de agosto de 1901.- Vuestro gobernador,
Fernando Soldevilla
Ayer estuvieron a visitar al gobernador numerosas personas, entre las cuales figuran las siguientes: el presidente de la Diputación Sr. Cadarso, con los diputados provinciales Sres. Leis y Dafonte; el vicepresidente de la Diputación Sr. Arias Armesto, el director de Sanidad Sr. Suárez de Conti, el delegado de Hacienda Sr. Fernández Ramos, el gobernador militar Sr. Ablanedo, una Comisión de Obras públicas presidida por el ingeniero jefe Sr. Yáñez, la Comisión provincial presidida por su vicepresidente Sr. Méndez Brandón, el arquitecto provincial Sr. Galán, el interventor de Hacienda Sr. Aranda, el director de la Escuela de Bellas Artes, Sr. Navarro, y el diputado a Cortes, Sr. Linares Astray.
También estuvo a visitar al Sr. Soldevilla el ex-ministro de Hacienda Sr. Puigcerver.
Como secretario particular trae el gobernador a D. José Pinot Escarpente.
El capitán general Sr. Lachambre conferenció ayer tarde con el gobernador civil en el despacho de éste.
Se habló del levantamiento del estado de sitio, y podemos asegurar que ambas autoridades se hallan animadas en el mejor sentido para que cese cuanto antes sea posible la situación anormal en que se halla La Coruña.
El Sr. Soldevilla se pondrá al habla con el Gobierno para darle cuenta ampliamente de sus impresiones, y quizá no sea aventurado presumir que en breve haya de variar el presente estado de cosas.
Ayer, en las horas de oficina, fue presentado al nuevo gobernador por el Sr. Cadarso todo el personal del Gobierno civil.
El Sr. Soldevilla acogió con frases benévolas a sus subalternos, a los cuales se ofreció más como amigo y compañero que como jefe.
El secretario del Gobierno reiteró al gobernador las excelentes referencias que acerca de todos los empleados le había hecho el señor Cadarso. (La Voz de Galicia, 15 de agosto de 1901)
A cidade, xunto ao resto do seu partido xudicial, continuará sometida ao estado de guerra ata o 18 de agosto de 1901, pouco despois da chegada do novo gobernador civil, Soldevilla.









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