Logo da liberación dos presidentes das Sociedades obreiras coruñesas e outros encausados a mediados de setembro de 1901, os condenados por Consellos de guerra seguen en prisión:
LOS SUCESOS DE MAYO
Cebrián, Moran, Escontrela y Santos Martínez.- Exposiciones pidiendo clemencia.
Los cuatro sentenciados con motivo de los sucesos de Mayo, que se hallan en la cárcel en espera de ser conducidos a presidio, dirigieron exposiciones al gobernador civil, al presidente de la Audiencia, al capitán general y al Ayuntamiento, interesándoles gestionen si no el indulto, por lo menos que se les conmuten las penas a que fueron condenados por la extradición temporal o perpétua.
En igual sentido tienen redactada otra exposición que en la semana próxima remitirán a la Reina.
Esperan obtener resultados satisfactorios, puesto que en este sentido conservan los presos cartas del gobernador civil en las que les da cuenta de sus trabajos encaminados a aquel objeto. (La Voz de Galicia, 20 de setembro de 1901)
Mais non só os condeados en Consello de Guerra permanecían na cadea, outros acusados de delitos tramitados ante a xurisdicción militar aínda permanecían en prisión no cuartel de Atocha:
LOS SUCESOS DE MAYO
Presos en libertad.- Un rumor
Después de cuatro meses y medio de prisión en el cuartel de Alfonso XII fueron ayer puestos en libertad, por orden del capitán general, Bernardo Dopico Sánchez, Ventura Mariñas Cacheiro, Ramón Castro Ameijeiras y Manuel Sabio Barral.
Todos son de oficio carpinteros.
Se les había detenido por creerse que habían tomado parte en las agresiones a la Guardia civil, con motivo de los sucesos de Mayo.
Como de las pruebas aportadas al sumario que se instruye no resultase cargo alguno contra ellos, se dispuso fuesen puestos en libertad.
Decíase ayer, y sólo como rumor lo consignamos, alegrándonos de que llegue a confirmarse, que dentro de breves días serán sobreseídas las sumarias que, por los jueces militares, Sres. Estévez y Arahuetes, se formaron, en virtud de dichos sucesos, y a las cuales se hallan sujetos los que en la actualidad se encuentran detenidos en el citado cuartel, decretándose la libertad de los mismos.
El juez dirigirá hoy un oficio del capitán general, demandando, si pueden pasar a su jurisdicción, las causas que se instruyen por delitos de sedición. (La Voz de Galicia, 27 de setembro de 1901).
Logo da condena en Consello de Guerra, como temos visto en entradas anteriores, os catro condenados permanecían na cadea coruñesa agardando o traslado aos presidios onde cumplirían as penas as que foran sentenciados. E nesta situación continuaban a principios do mes de outubro de 1901, cando se ordena o seu traslado:
LOS SUCESOS DE MAYO
A cumplir condena.- Despedidas tristes.- Manifestación probable.- Suscripción y socorros.- Una exposición.- La salida
Desde las primeras horas de la tarde de ayer circuló la noticia de que hoy saldrían con destino a los puntos que se les designaron, para sufrir las penas que les fueron impuestas con motivo de los sucesos de Mayo, los obreros Juan José Cebrián, Venancio González Escontrela, Juan Santos Martínez y Manuel Mosquera Morano.
Como recordarán nuestros lectores, Cebrián fue condenado a 12 años de prisión mayor, González Escontrela a 20 años, y Santos Martínez y Mosquera Morano, a seis años de prisión correccional.
Estos últimos cumplirán sus condenas en Ortigueira, y los dos primeros en Burgos y Santoña, respectivamente.
El gobernador civil recibió órdenes de la Dirección general de Penales anunciándole el envío de un coche celular con objeto de recoger a los sentenciados, y ayer mismo llamó a su despacho a los presidentes de las Sociedades de sastres, Sanjurjo, de la de tipógrafos, Castríz, y de la de zapateros, Espinosa, para comunicarles que en el tren mixto de hoy saldrían con dirección a sus destinos los cuatro penados, de los cuales podrían despedirse.
Recomendoles, a la vez, que procurasen que la marcha de aquellos no sirviese de motivo para una manifestación que pudiese alterar el orden público.
Díjoles además que continúa gestionando el indulto de los sentenciados, pero que para obtener esto resultados satisfactorios era necesario que la vida normal de la población no se interrumpiese.
Ofreciéronle los mencionados presidentes atender las indicadas observaciones.
Participó luego el Sr. Soldevilla a las familias de los presos que la salida de aquellos para los penales sería hoy, y dióles esperanzas de que el indulto de ellos se conseguiría.
Para que pudiesen despedirse de ellos, ordenó al director de la cárcel que permitiese la entrada en la misma durante el día y la noche a las familias de los confinados.
Estos recibieron ayer visitas de amigos y parientes hasta hora avanzada de la noche.
Con tal motivo desarrolláronse en la cárcel escenas tristísimas.
Las esposas y hermanas de los confinados no se cansaban de contemplarlos y de llorar por la proximidad de la marcha.
Como se decía que los sacarían de la cárcel a las dos de la madrugada para llevarlos a la estación en un coche cerrado, fueron muchas las personas que anoche no han dormido por el deseo de despedirlos.
La noticia de la marcha no tardó en divulgarse por esta capital.
Ayer, al salir los obreros de sus respectivos talleres, acordaron, según nuestras noticias, no ir hoy a trabajar, por lo menos hasta las nueve de la mañana, y acudir a la estación del ferrocarril a la hora de partir el tren mixto.
También se recaudaron cantidades para entregar a los sentenciados.
Los presos enviaron al capitán general la siguiente exposición:
“Excmo. Sr.:
Los penados recluídos en la cárcel de esta plaza en virtud de los sumarios incoados a consecuencia de los inolvidables y luctuosos días 30 y 31 del último Mayo, penados que de haber delinquido no lo han verificado con intención alguna en contra del Gobierno constituído, ni con intención siquiera de dificultar la acción de las autoridades de él representadoras, sino con la intención, tal vez equivocada, de recabar un derecho que creían tener con respecto a una empresa particular, a V.E. se dirigen con la seguridad de que todo caballero que cual vos ha sabido hacer respetar los principios de autoridad y ha sabido llevar la tranquilidad al seno de la vecindad coruñesa, después de haber cumplido con su ineludible deber, sabe tener compasión y misericordia para aquellos que por fatalidad o por error involuntario se ven en nuestra tristísima situación, con numerosas familias, que se verán en la más tristísima miseria en virtud de nuestra prisión, se dirigen a V.E. en súplica de la necesaria autorización para solicitar del Gobierno de S.M. (que Dios guarde muchos años) el perdón de nuestro delito, y a la par recabar de V.E. el apoyo moral y material para la buena acogida de nuestra petición después de verificada, y siempre que V.E. nos autorice para entablarla, contribuyendo, del mismo modo que lo habéis hecho por el pueblo coruñés, a llevar la tranquilidad y el bienestar a nuestras desoladas familias.
Os lo piden estos pobre penados, no por ellos tan sólo, sino en nombre de sus pobres compañeras y sus inocentes hijos, víctimas inconscientes de la excitación de ánimo que en nosotros pesaba en aquellos tristes días.
Lo que esperan de vuestra nunca desmentida benevolencia y caballerosidad, quedando desde luego eternamente reconocidos, y rogando por la duración de vuestra preciosa vida y salud esperan la contestación con vuestra ansiada resolución.”
Parecida instancia elevan al gobernador civil.
Pese a todas las reservas y a las noticias contradictorias que circularon, bastantes personas se enteraron de madrugada de que iban a salir de La Coruña los cuatro presos.
Un ripert, tirado por seis caballos y guiado por el mayoral Santiago Cabrera, llegó a la una y media de la madrugada ante la cárcel.
Allí fueron reuniéndose bastantes obreros, que formaron animado grupo.
En la prisión no dormía nadie.
Todos los reclusos se hallaban asomados a las rejas.
A las dos menos cuarto llegaron tres parejas de la Guardia civil de Infantería, mandadas por el sargento Santos.
Llegaron también tres guardias civiles de Caballería y un cabo.
Subió el sargento con los individuos de a pie para hacerse cargo de los presos.
Corriendo, desoladas, llegaron en aquel instante a la cárcel las esposas de Cebrián, Santos y Morano.
Una de ellas llevaba de la mano un niño de corta edad que lloraba.
Querían ver por última vez a sus maridos.
No se las dejó subir.
Momentos después bajaron entre los guardias Cebrián, Morano, Santos y Escontrela.
Con ellos salieron también otros dos confinados que van a extinguir condena al penal de Burgos.
Se les había amarrado de dos en dos, dejándoles libre el brazo derecho.
En el portal de la cárcel se detuvieron un instante para despedir a sus infelices esposas.
La escena fue tan triste como rápida.
Los guardias de Infantería tomaron asiento en el interior del coche con los presos.
La fuerza de Caballería siguió tras el vehículo, escoltándolo.
Al arrancar el ripert, de todas las ventanas de la cárcel salieron voces de despedida.
También a gritos se despedía de los presos los obreros apostados en las bocacalles.
Cebrián y sus compañeros contestaban diciendo:
-¡Hasta luego!
Algunos grupos de curiosos presenciaron el paso del coche por la Avenida del Relleno.
El carruaje habrá conducido a los presos hasta Betanzos, en cuya estación tomarán el tren Cebrián y Escontrela para Burgos y Santoña, siguiendo a Ortigueira Santos y Morano.
Los otros dos presos que anoche salieron van también a Burgos, pero sus condenas en nada se relacionan con los sucesos de Mayo.
Bastantes personas acompañaron a sus domicilios a las esposas de los mencionados obreros, prodigándoles naturales frases de consuelo. (La Voz de Galicia, 3 de outubro 1901)
Ao día seguinte, o xornal La Voz de Galicia do 4 de outubro de 1901 publica uns fragmentos da carta de despedida dos condenados dirixida aos seus compañeiros e ao pobo da Coruña:
Firmada por Juan Cebrián y sus otros tres compañeros confinados en consejo de guerra, Escontrela, Morano y Santos, hemos recibido ayer una carta, escrita en la cárcel momentos antes de salir para los respectivos penales a que van destinados.
En ella se despiden los presos de sus compañeros y del pueblo de La Coruña.
Es una carta muy sentida que lamentamos no poder publicar íntegra. La falta de espacio y las proporciones del escrito nos lo impiden, pero entresacamos con gusto los dos párrafos siguientes:
“¡Adiós, obreros coruñeses!
¡Adios, compañeros queridos! Que aunque nuestros cuerpos estén en los penales de Santoña, Burgos y Ortigueira, nuestro pensamiento queda con vosotros.
¡Adiós, pueblo coruñés! En tí esperamos, y confiando en tu magnanimidad, creemos y no dudamos alcanzar lo que ansiamos: vovler al seno de nuestras familias.
Damos gracias al partir a nuestros defensores, y especialmente al inteligente e incansable primer teniente de Infantería D. Marcial Barros, y a todos los que nos han custodiado durante nuestra prisión en el castillo, en el cuartel y en la cárcel, con especial atención al director y vigilante de ésta, D. Leoncio Lambea y D. Andrés Carnota, por las atenciones que nos han dispensado.
Gracias a todos, y a todos saludamos”
(La Voz de Galicia, 4 de outubro de 1901)
Nos seguintes días, o xornal coruñés La Voz de Galicia recolle novas do desprazamento e da chegada dos penados aos diferentes presidios onde ingresarían a cumprir as penas ás que foran condenados polos Consellos de Guerra:
LOS SUCESOS DE MAYO
(por telégrafo)
Llegada de confinados
Ferrol 4-19.40
Hoy llegaron a esta capital los confinados por los sucesos acaecidos en esa capital Manuel Mosquera Morano y Juan Santos Martínez.
Se manifiestan muy agradecidos a las atenciones que con ellos tuvo la Guardia civil desde su salida de La Coruña, así como al gobernador Sr. Soldevilla.
Mañana continuarán viaje hasta Ortigueira, donde cumplirán su condena.- Veiga. (La Voz de Galicia, 5 de outubro de 1901)
DESDE FERROL
Obreros coruñeses penados
Telegrafié ayer tarde la llegada a esta ciudad de Manuel Mosquera Morano y de Juan Santos Martínez, que van a cumplir condena de seis años en el correccional de Ortigueira.
Hallábame a las cuatro de la tarde en la Puerta Nueva en el momento del arribo.
Venían en un carro, custodiados por cuatro individuos de la benemérita.
Atrájome la curiosidad, y luego incitóme a hablarles su aspecto marcádamente simpático. La indumentaria, reflejando exquisito aseo, y los rostros apacibles, denotaban, desde luego, a dos personas honradas, sin rasgo alguno exterior de repugnancia.
Al indicarles que era aquí el corresponsal de La Voz, tornáronse de taciturnos en locuaces, dibujose en su semblante un tinte de transparente alegría, y tendiéndome las manos, que estreché con satisfacción, me dijo Mosquera, primero:
-Venimos muy complacidos del tratamiento de la Guardia civil que nos custodió en el tránsito desde nuestra salida de La Coruña.
E interrumpiéndole, añadió Santos:
-Exactísimo: es deber nuestro declararlo así y suplicar a V. que lo haga público en la prensa, pues nunca sabremos cómo pagar las atenciones que se han tenido con nosotros.
-Más que como a presos -agregó Mosquera- nos han tratado como amigos, condoliéndose de nuestra infausta suerte.
-Ya ve V., venimos sin esposar -decía uno.
-Y nos han facilitado bagaje mayor -añadía el otro.
A las siete de la mañana de hoy continuaron viaje para Santa María de Ortigueira, utilizando bagaje mayor. (La Voz de Galicia, 6 de outubro de 1901)
Han participado de Burgos que ingresó en aquel penal Juan Cebrián García, sentenciado por el consejo de guerra con motivo de los sucesos de Mayo. (La Voz de Galicia, 7 de outubro de 1901)
LOS SUCESOS DE MAYO
Juan J. Cebrián nos ha escrito una carta desde el penal de Burgos, en la que se manifiesta reconocido al trato que recibió de la Guardia civil en la conducción, y nos ruega consignemos en estas columnas su saludo a los obreros coruñeses. (La Voz de Galicia, 9 de outubro de 1901)
Desde el correccional de Ortigueira nos escriben Manuel Mosquera Morano y Juan Santos Martínez, condenados por los sucesos de Mayo, rogándonos hagamos constar su agradecimiento a la Guardia civil por el buen trato que les dió en la conducción. (La Voz de Galicia, 10 de outubro de 1901).
Con catro condenados xa a cumprir condena nos seus respectivos presidios, a atención aos procesos xudicias pasa aos presidentes das Sociedades obreiras que, pese a atoparse xa en liberdade, seguen a ser encausados, agora xa na xurisdicción ordinaria:
LOS SUCESOS DE MAYO
El juez de instrucción Sr. Calvo Camina comunicó ayer al gobernador que en virtud de auto dictado por él en el sumario que se instruye por coacción llevada a cabo en Mayo último, contra las sociedades obreras establecidas en esta capital, ha decretado la suspensión de las de hojalateros, pintores y albañiles y peones.
Añade que en vista de esto decretó también auto de procesamiento contra los presidentes de las mismas, Francisco Anzó Toca, Felipe Salvador Piñeiro y Lorenzo Ruano de Diego.
Estos, sin embargo, continuarán en libertad provisional. (La Voz de Galicia, 9 de outubro de 1901)









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